Miguel A. Torres apuesta por la internacionalización y prevé crecer un 5 % este año
"El futuro será de las empresas que tengan distribución". Así lo determinó Miguel A. Torres, presidente de Bodegas Torres, durante una nueva sesión de Matins ESADE, patrocinada por Ernst&Young y con la colaboración de La Vanguardia.
La empresa, que facturó unos 230 millones de euros en 2013, prevé crecer un 5 % en 2014. Actualmente, crece en países como el Brasil, Bélgica y Suecia, y continúa su apuesta por la internacionalización. Por ello, la China, India o México se convierten en mercados estratégicos, en los cuales ya están presentes, pese a las pérdidas en algunos de ellos. "Hacer un buen vino, hablar inglés y coger el avión son las claves del éxito de cualquier empresa", apunta Torres.
El presidente también ha señalado que se ha realizado un buen proceso de transición a la quinta generación, que ya ha asumido funciones claves en la empresa familiar. Desde 2012, su hijo Miguel Torres es el director general de Miguel Torres y su hija Mireia Torres es la directora general de algunas compañías –Torres Priorat y Jean Leon– y está, además, inmersa en un nuevo proyecto de elaboración de cava. La quinta generación está también formada por Arnau Torres Rosselló y Cristina Torres, mientras que la cuarta generación está representada por el presidente de la empresa, Miguel A. Torres, y los vicepresidentes, Juan M. Torres y Marimar Torres. Waltraud Maczassek, esposa del presidente, preside la Fundación Miguel Torres, que desarrolla proyectos de colaboración social.
Torres está presente en varias denominaciones de origen y cuenta, en España, con bodegas en las comarcas de El Penedès y El Priorat, y en las regiones de Ribera del Duero y La Rioja. El presidente ha comentado también que están estudiando la posibilidad de adquirir unas instalaciones en Rueda (Castilla y León).
China, un mercado en auge
La irrupción de la clase media en China, las ventajas en infraestructuras, un capitalismo más avanzado y la disminución de impuestos son algunos de los factores positivos que han posibilitado la buena acogida de Torres en el país, donde la bodega tiene su propia empresa de distribución, desde la cual no solamente vende vinos propios. En el país asiático, también cuenta con tiendas propias, como Everwines, y una vinoteca, y "cobra importancia la venta por internet", destaca el presidente.
La India, pese a las pérdidas acumuladas que está teniendo, se considera "un mercado de futuro", en parte porque "se trata de una democracia donde no se esperan cambios bruscos, a diferencia de China", ha afirmado Miguel A. Torres. Parte de la falta de éxito se debe al "exceso de burocracia y a los lobbies". "Se trata de un mercado muy proteccionista y con muchas barreras arancelarias", añade. Lo mismo ocurre con el Brasil, un mercado en que es necesario estar presente, pese a acumular más de un millón de pérdidas para Torres.
Preocupación por el cambio climático
El cambio climático y el calentamiento global son algunas de las principales preocupaciones del sector vinícola, ya que la temperatura influye directamente en la producción de vino. Por esa razón, Torres ha empezado a comprar tierras más frías de lo habitual, en latitudes más altas, para el cultivo de cepas. Es el caso, por ejemplo, de la población de Tremp, en el Prepirineo de Lleida, donde la bodega ya tiene algunos viñedos.
Otras de las medidas que está adoptando son adaptar viñedos y cambiar cepas (se ha detectado una cepa catalana antigua muy resistente a la sequía), replantar, utilizar las energías renovables y los coches híbridos para disminuir la emisión de CO2 o utilizar biomasa a partir de la quema de madera de la poda, entre otros, lo que ha permitido el ahorro de un 10 % de la electricidad y un 95 % del gas para generar agua fría y caliente. Torres dispone también de un parque fotovoltaico de 12.000 m² en Pacs del Penedès, que permite cubrir el 10 % de las necesidades energéticas de la bodega.
La importancia del I+D y el ADN de la empresa
Según el presidente de Torres, la compañía invierte dos millones de euros al año en I+D, orientados, principalmente, a la recuperación de variedades, a levaduras naturales, a proyectos experimentales de fijación de CO2 mediante un lecho de algas o a la obtención de carbón vegetal de cepas viejas, entre otros. Torres colabora con la Fundación para la Investigación del Vino y la Nutrición (FIVIN), cuyos estudios constatan que "el consumo moderado del vino es saludable".
Torres ha destacado que es importante motivar a la gente y que tiene muy presente el tema de la ecología, con el objetivo de reducir la huella de carbono hasta un 30 % por botella en 2020, o que ha impulsado iniciativas de comercio justo. Además, ha destacado que "el grupo paga sus impuestos en España".