Juan Ignacio Sanz (ESADE): "Era lógico que el ministro Varufakis dimitiera"
“Después de tanto tira y afloja, era lógico que el ministro de Finanzas griego Yanis Varufakis dimitiera; nunca ha estado fuera de control, pero ha sido un provocador. Ahora le toca el relevo y una nueva etapa. Esta es una de las lecturas que hace Juan Ignacio Sanz, profesor de Banca y Mercado de Valores de ESADE Business & Law School, de la victoria del no de Grecia, que considera que tiene tres consecuencias: la política, la económica y la geoestratégica. “Desde el punto de vista político, es un éxito rotundo, tanto a escala interna como institucional europea, según Sanz. Sin embargo, no lo es tanto desde el punto de vista económico. La situación que vive el país heleno estos días no depende tanto de la política como de la capacidad financiera del país. “Con el pan de cada día no se juega, ha comentado Sanz, que considera que la solución, en este caso, “no depende de la troika, sino de Draghi, de si va a abrir vías transitorias de financiación porque, de lo contrario, será un colapso absoluto. Finalmente, el profesor de ESADE se ha referido a las consecuencias geoestratégicas: “Aquí es cuando entran los Estados Unidos y le dicen al Banco Central Europeo (BCE) que intente encontrar una solución, porque la ubicación de Grecia es vital para los intereses americanos y, por extensión, de la OTAN.
La teoría del concepto moral
Con la pelota en el tejado del BCE, Juan Ignacio Sanz ha advertido del agravio comparativo que puede provocar el BCE con las decisiones que adopte, teniendo en cuenta lo que ocurrió con Irlanda, Portugal y España. “Aquí entra en juego la teoría del concepto moral: ¿Qué haces ante un estado en situación de incumplimiento? ¿Lo proteges y reestructuras la deuda o no? ¿Cómo verían los países ya rescatados que se permitiera a Grecia no atender las condiciones que se le impusieran? Y ha añadido: “Realmente, el problema no es que Grecia pague ahora o no, sino que no tiene la capacidad suficiente para generar recursos. La economía griega se ha reducido en un 25 % y necesita algo más que chapa y pintura: precisa de fuertes reformas estructurales y de un sistema impositivo moderno, ha explicado.
En este sentido, el profesor de ESADE ha destacado un aspecto poco comentado sobre esta cuestión: “Si hablas con inversores centroeuropeos y nórdicos, de la cuerda de Alemania, partidarios de la austeridad, ves que empiezan a sentir un hartazgo importante de tantos dimes y diretes que no llevan a nada. Por tanto, existe un grave peligro de fractura entre la Europa del Norte y la del Sur, ha apuntado.
España, tres años después
Sobre nuestro país, y aunque las primeras reacciones de la bolsa y de la prima de riesgo no son alentadoras, Juan Ignacio Sanz ha reconocido que la situación no es la misma que tres años atrás: “El BCE dispone ahora de una serie de instrumentos económicos y financieros que, además de proteger a Grecia, establecen cortafuegos que protegen y garantizan la deuda de los países europeos. No va a poder evitar las turbulencias, pero no se llegará a situaciones de alta tensión, como hace tres años, en que la prima de riesgo española llegó a alcanzar los 650 puntos, ha concluido el profesor de ESADE.