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Expertos apuntan en ESADE que las empresas han de orientar la cultura corporativa hacia la acción

"Esto exige un liderazgo dinamizador y directivos con coraje, dispuestos a quebrar rutinas para llamar a la acción", ha explicado Paulo Morgado, consejero delegado de Capgemini España y experto en gestión
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“El plan estratégico se ha convertido en algo tan lineal y fugaz, que ha dejado de tener el peso que tenía como hilo conductor dentro de las organizaciones. La estrategia empresarial, para ser válida hoy día, ha de alimentarse constantemente con la información que generan las interacciones entre las personas. Ello exige unas culturas corporativas más orientadas a la acción y unos directivos con coraje, dispuestos a quebrar para llamar a la acción.” Con estas palabras ha resumido Paulo Morgado, consejero delegado de Capgemini España y experto en gestión, la conclusión principal de la charla-coloquio de hoy en ESADE Madrid, titulada “La planificación estratégica: mito o realidad en tiempos revueltos”. Enrique Verdeguer, director de ESADE Madrid, y Teresa Alarcos, consejera independiente y miembro sénior del consejo asesor del American Club de Madrid, han acompañado a Morgado en este interesante encuentro.

Por su parte, Enrique Verdeguer ha resaltado que, “en un mundo caracterizado por la incertidumbre y la volatilidad de la información, el concepto de planificación estratégica debe adaptarse a estos entornos cambiantes. Sin embargo, esta necesidad de adaptación, e incluso de anticipación no debería interpretarse como una pérdida de su relevancia, sino más bien al contrario”.

Esta perspectiva es compartida por Teresa Alarcos, que ha afirmado que “en las organizaciones debe existir la dinámica de los intrapreneurs, aprender a captar las intuiciones y despertar mucha pasión, así como una cultura de aprendizaje de las acciones exitosas y fallidas, para impregnar la empresa de un espíritu de aprendizaje colectivo y de mejora continua”.

El contexto socioeconómico actual y el ritmo vertiginoso al cual evolucionan los sectores empresariales han hecho que las decisiones estratégicas no sobrevivan en el tiempo. Bajo este axioma, durante la jornada se ha abordado cómo adecuar el modelo de estrategia-ejecución a la realidad actual, haciendo especial hincapié en los nuevos roles que ha de tener la alta dirección, en el cambio cultural y en el valor de la intuición como fuente de información determinante.

Para Paulo Morgado, desde la dirección de las empresas tradicionalmente se ha minusvalorado el plano de la ejecución o la puesta en práctica, pero la nueva perspectiva con que debe configurarse la estrategia empresarial es entender, precisamente, que eso también es acción. Cuando las personas ejecutan, interaccionan entre sí, y dicha interrelación genera una información que puede llegar a ser muy relevante para definir o redefinir las decisiones empresariales. “El planteamiento puede parecer muy conceptual, pero la experiencia demuestra que este componente de conocimiento, en muchos casos en forma de intuición, se puede sistematizar dentro de la organización mediante nuevos estilos directivos y herramientas”, ha afirmado Morgado.

 

Salir de la zona de confort

Para profesionalizar estos procesos, es determinante que los directivos llamen a la acción y “provoquen la interacción entre las personas”, una tarea que, según Morgado, les exige mucho arrojo y determinación, por ejemplo, para romper con procesos que están muy enraizados en las empresas y que son comúnmente aceptados, pero que no son válidos si de lo que se trata es de promover la aparición de nuevas ideas o, por ejemplo, dar voz o implicar a perfiles de empleados hasta ahora excluidos de determinados procesos. “Hay que salir de la zona de confort y tomar mayores riesgos”, ha añadido.

Finalmente, Morgado ha señalado que la intuición de los empleados es un componente de gran valor, basado en la experiencia, y que no debe confundirse con el instinto, la improvisación o la falta de racionalidad.