Solana y Almunia coinciden en ESADE en que "debemos enseñar a los futuros líderes a ser globales"
"Debemos enseñar a los futuros líderes a ser líderes globales, no locales". Esta es la conclusión a que han llegado Joaquín Almunia, ex vicepresidente y comisario de la Comisión Europea, y Javier Solana, presidente del ESADE's Center for Global Economy and Politics (ESADEgeo) y ex alto representante de la Unión Europea y ex secretario general de la OTAN, durante el encuentro de la European Foundation for Management Development (EFMD) que ha tenido lugar hoy en ESADE y que ha reunido a 400 decanos y directores generales de las principales escuelas de negocios del mundo.
Solana ha destacado que es necesario enseñar las dinámicas mundiales, puesto que "dirigir una institución no varía mucho de dirigir una empresa multinacional", y Almunia ha abundado en que "el papel de las escuelas de negocios es muy importante, especialmente a la hora de establecer redes y promover la internacionalización".
Hacia la globalización
Ambos ponentes han hecho especial hincapié en la globalización. Según el presidente de ESADEgeo, "se ha globalizado la producción, lo que contribuye a prevenir los conflictos".
Por su parte, almunia ha destacado que "la globalización ha ocasionado desigualdades en diferentes regiones", pero ha añadido que "ahora somos más conscientes de ello y estamos más atentos a los riesgos de la globalización".
Como ha apuntado Alfons Sauquet, Global Dean de ESADE, "hay algunas tendencias en la globalización de las cuales no estamos al corriente y que aún no están definidas". En este sentido, el ex vicepresidente y comisario de la Comisión Europea se ha referido a los mercados financieros: "son globales, pero los reguladores encargados de controlarlos no son suficientemente fuertes".
"El mundo está jugando un partido de fútbol sin árbitro y necesitamos uno", ha explicado Solana, "y este árbitro debería ser una multitud de países". Para el ex secretario general de la OTAN, si el mundo no está jugando estratégicamente, ello es debido, en parte, a la "corta duración de los gobiernos". Y ha concluido que una de sus máximas preocupaciones es "cómo generar puestos de trabajo, especialmente en Europa, y cómo integrar la tecnología en ellos".