Martin Indyk, vicepresidente ejecutivo de Brookings Institution, y Javier Solana, presidente de ESADEgeo, coinciden en la necesidad de una política exterior más estratégica que táctica
"Estamos asistiendo a un momento delicado en la política internacional; cualquier movimiento puede comportar una significativa marcha atrás", ha advertido Javier Solana, presidente de ESADEgeo, durante el debate titulado "¿Trump contra el mundo? El nuevo EE.UU. y la respuesta europea", organizado por ESADEgeo, la Fundación Alternativas, El País y Casa de América, donde ha coincidido con Martin Indyk, vicepresidente ejecutivo de Brookings Institution, ex embajador estadounidense en Israel y ex enviado especial de los Estados Unidos para las negociaciones entre Israel y Palestina. En sus primeras semanas de mandato, Donald Trump parece dispuesto a desestabilizar el orden internacional tal como lo hemos conocido en Occidente desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Un orden afianzado en un conjunto de normas e instituciones multilaterales, alianzas de seguridad y de apertura económica cuyo propósito ha sido velar por los derechos, la prosperidad y la seguridad global. Al mismo tiempo, la Unión Europea (UE) se encuentra hoy en un momento de fragilidad, enfrentada a diversas crisis internas. Por ello, "es preciso reforzar nuestras relaciones internacionales sobre la base de una confianza estratégica y un ejercicio de reflexión que nos haga más resistentes ante las nuevas amenazas", ha señalado Solana. En este sentido, Martin Indyk ha añadido que, "frente a un escenario en que cabe esperar lo inesperado, es preciso abandonar las alas del debate táctico para comenzar a pensar y a actuar estratégicamente".
¿Un nuevo orden mundial?
Según el ex embajador de los Estados Unidos en Israel, "el primer presidente populista en la Casa Blanca lanza, con su lema 'America First', un mensaje al mundo que dice que está bien anteponer los intereses propios de un país a los de todos los demás", y de este modo lidera el surgimiento de "un movimiento ‘internacional nacionalista’, del cual también forman parte varios líderes políticos conservadores en Europa", ha añadido. Por su parte, Javier Solana considera "preocupante" que el presidente de la primera potencia mundial "rechace el multilateralismo", particularmente por el riesgo de que acabe por "vulnerar el acuerdo nuclear con Irán, los compromisos medioambientales alcanzados en la COP21 o el derecho de asilo", algo que supondría "una gran derrota para la comunidad internacional" para Solana.
En relación con Europa, "el apoyo de Trump al proceso del brexit en el Reino Unido" o "el nombramiento de Ted Malloch -que alardea de haber contribuido a la disolución de la Unión Soviética- como embajador estadounidense ante la UE" generan "un gran desasosiego", según Javier Solana. Por su parte, el vicepresidente ejecutivo de Brookings Institution, al ser preguntado por el posible interés de Washington en presenciar la disolución de la UE, ha reconocido que "América sufriría considerablemente" y ha añadido que "en la Administración Trump hay personas que, a diferencia de él, entienden el rol que desempeñan los Estados Unidos en el mundo, de modo que su actitud agitadora encontrará, sin duda, resistencias internas". Esta oposición, según Solana, "se evidenciará particularmente con relación a la OTAN".
Defensa común europea
"Según Trump, la Alianza Atlántica es una institución obsoleta", de la cual "le interesan fundamentalmente dos cosas: que los aliados europeos incrementen su gasto en defensa y que se comprometan con lo que él considera que ha de ser su misión fundamental, eso es, derrotar al ISIS", ha señalado el ex secretario general de la OTAN. Sin embargo, "no debemos olvidar que, ya durante la guerra de Irak, el gobierno estadounidense recibió una cierta oposición por parte de varios países de la UE", de modo que "una guerra contra el Estado islámico no obtendrá muchos apoyos de los mandatarios europeos", ha añadido. Asimismo, Javier Solana ha reconocido que "la OTAN necesita realizar ajustes independientemente de Trump, aunque su llegada a la presidencia lo hace todavía más urgente". Según el ex alto representante de la UE para la PESC, los recientes atentados terroristas registrados en varias capitales europeas "demuestran que la seguridad interior y exterior son un continuo", y reflejan "la carencia de una capacidad estratégica de seguridad europea que pueda responder de manera más autónoma a las amenazas, y así proveer y garantizar mejor su propia seguridad". "Si la UE hiciera una reflexión seria en estos términos", ha sostenido, "más países europeos estarían dispuestos a incrementar su gasto en defensa" y "ello daría un enorme impulso a la integración europea", ha concluido.
Una diplomacia discreta
"Donald Trump, vanidoso e impulsivo, ha decidido saltarse las reglas y establecer contacto telefónico con la presidenta de Taiwán, sin tener en cuenta que su relación con China tiene, como condición previa, que Taiwán no esté en el tablero de juego", ha relatado Indyk. Sin embargo, "la relación económica entre China y los Estados Unidos es altamente interdependiente y solo cuando Xi Jinping le dirige un comunicado oficial expresando su resentimiento comienza a darse cuenta de que dicha relación podría ponerse en peligro", ha puntualizado. "Trump quiere renegociar los términos con sus socios comerciales más importantes -China, México, Japón y Alemania- y verse a sí mismo como ganador", ha advertido el vicepresidente ejecutivo de Brookings Institution, que considera que se trata de una "lógica infantil y narcisista" a la cual "Xi Jinping, a diferencia de Enrique Peña Nieto, ha respondido con una diplomacia discreta y así ha conseguido poner a Trump en su lugar", ha señalado.
En cuanto a la relación entre Trump y Netanyahu, el ex embajador estadounidense en Israel ha reconocido que el presidente republicano "no tiene una historia de compromiso con Israel, sino que simplemente ve la sharia y los países de mayoría islámica como una amenaza". Asimismo, "su ambición de llegar a un acuerdo definitivo en este conflicto debe tomarse con mucha cautela", ha advertido, pues "cabe preguntarse qué tipo de diplomacia puede desempeñar un rol constructivo en un conflicto tan complejo", ha concluido.
Ana Carbajosa, periodista de El País, ha sido la encargada de moderar el debate. El acto también ha contado con las intervenciones de Vicente Palacio, director del Observatorio de Política Exterior de la Fundación Alternativas, y Santiago Miralles, director general de la Casa de América.