Geopolítica en los consejos de administración
En 2025 se ha constatado que las transformaciones geopolíticas son irreversibles y que los consejos de administración de las empresas deben adaptarse.
Ya no queda ningún atisbo de duda de que los cambios en el funcionamiento de la economía mundial no tienen vuelta atrás, y que la voluntad de China y EEUU –las superpotencias que se sienten como tales– de transformar el orden internacional conforme a sus intereses es tan firme que la única incertidumbre es si el choque de fuerzas provocado por sus acciones en lo económico, tecnológico y militar llevará a un gran pacto de reconfiguración, o a una confrontación directa de consecuencias inimaginables.
Hasta Ursula von der Leyen, gran responsable de la preocupante parálisis europea, nos ha advertido acerca del mundo de transaccionalismo y juegos de suma cero que viene, un mundo en el que la economía global va a experimentar un estado permanente de desorden. Un orden transaccional y no basado en consensos, multilateralismo ni reglas sino en el poder.
Como europeos debemos aprender de lo que sucede cada día, y que a nadie debe sorprender. El reciente acuerdo entre EEUU y China eliminando controles de exportación de minerales estratégicos por parte de China a cambio de reducciones arancelarias para acceder a los EEUU sirve para que la Unión Europea comprenda que: 1) Donald Trump prioriza su economía y está dispuesto a formar una pinza contra la UE incluso con China si saca tajada de ello; 2) Europa acierta defendiendo su soberanía para mantener una relación comercial abierta y rules based con China a pesar de las amenazas y presión en contra de EEUU; 3) Más vale que Europa espabile y elija su propio camino con determinación y más integración porque esto no va cambiar.
La realidad tiene muchas claves, dos fundamentales que son las dos caras de la misma moneda: China y la tecnología.
China ha demostrado que puede ganar la carrera tecnológica con un modelo distinto al nuestro, sin democracia y con otro tipo de regulación. Vivimos un tiempo en el que se han agotado todas las ventajas comparativas acumuladas durante siglos desde la revolución industrial. Llegamos a lo que somos porque lideramos la transformación tecnológica global, exportando nuestras ideas, dando forma al mapa político y geoeconómico global, controlando materias primas, comercio, flujos comerciales y de personas… Pues bien, eso se ha acabado.
En definitiva, un nuevo orden político multipolar con rivalidades crecientes, EEUU, China, Rusia como gran desestabilizar de occidente, una Europa perdida, nuevas potencias emergentes y polos regionales –India, Sudeste asiático, países del Golfo, Latinoamérica, África– en el que las empresas se preguntan: ¿Cómo colaborar con nuevos actores? ¿Cómo diversificar para no depender? ¿Cómo desarrollar cadenas de valor?
Los consejos de administración deben dar respuesta a unas preguntas que en este contexto cobran una relevancia particular. Como método analítico, los consejos de administración pueden articular esta necesidad en tres ejes (EsadeGeo-Esade). El primero es el de la seguridad. ¿Cómo afecta la seguridad nacional a las decisiones de negocio? ¿En qué aspectos se debe poner foco? El segundo es el de las cadenas de valor. La globalización ha perdido impulso y la relocalización de las cadenas de suministro ha sido objeto de revisión en sectores completos –Covid-19, Ucrania, guerra comercial y disrupción regulatoria, riesgo político por el retorno de Trump–. ¿Qué está sucediendo con la globalización? ¿Han dejado las cadenas de suministro de ser globales? En tercer lugar, la tecnología que avanza exponencialmente espoleada por la Inteligencia Artificial (IA) e ingentes inversiones en capital. En un contexto de aumento de creciente competencia y de aumento de los costes de capital, ¿qué tecnologías serán clave? ¿Dónde se debe concentrar la inversión?
Para que los consejos de administración puedan hacer frente a los retos en esos tres frentes mencionados –seguridad, cadena de valor y tecnología–, tanto en el consejo como en las comisiones delegadas deben incorporar de manera continua en sus agendas el análisis geopolítico, reforzando y diversificando su agenda de relaciones y conocimiento, y adaptando la gestión de riesgos y oportunidades. Es fundamental que los miembros de los consejos de administración y los directivos realicen de forma frecuente actividades de formación para tener un conocimiento permanente de las perspectivas geopolíticas, tendencias económicas y regulatorias, y escenarios.
En segundo lugar, en el mundo actual caracterizado por el conflicto, toda la cadena de valor está relacionada con la seguridad nacional. Los centros de investigación, think tanks y universidades y los grupos de expertos son fuentes imprescindibles para las empresas. No en vano la seguridad nacional exige una estrecha cooperación entre redes civiles privadas y públicas.