La economía española debe pasar del crecimiento ‘extensivo’ al productivo para sostener su expansión, según Esade
España crece más que sus socios europeos, pero el reto ya no es solo mantener el ritmo, sino crecer mejor. El Informe Económico y Financiero de Esade (primer semestre de 2026), dirigido por Omar Rachedi, profesor de Esade, y elaborado con el apoyo de Banco Sabadell, concluye que la economía española se consolida como la más dinámica entre las grandes economías de la zona euro, aunque debe reforzar su productividad para sostener el crecimiento en el medio y largo plazo.
Según las previsiones del informe, España crecerá un 2,3% en 2026, apoyada en una demanda interna más equilibrada, la creación sostenida de empleo y el dinamismo del consumo privado. Esta combinación explica buena parte de la brecha favorable respecto a sus socios europeos, junto con una menor dependencia de la industria pesada y una mayor resiliencia del tejido productivo.
El informe identifica, además, cambios favorables que diferencian el ciclo actual de los anteriores, con transformaciones estructurales genuinas, como el superávit por cuenta corriente, el desapalancamiento del sector privado y el auge de las exportaciones de servicios no turísticos, especialmente en ámbitos como la tecnología, la consultoría y los servicios profesionales.
Sin embargo, el análisis advierte que la sostenibilidad de este crecimiento no está garantizada. En el capítulo de coyuntura, elaborado por Josep M. Comajuncosa, profesor de Esade, y Manuel Hidalgo, profesor de la Universidad Pablo de Olavide y senior fellow de EsadeEcPol, se subraya que el crecimiento de la economía española sigue siendo, en gran medida, extensivo. En concreto, cerca de dos tercios del crecimiento entre 2021 y 2024 se explican por el aumento de la ocupación y no por mejoras de productividad. A ello se suman cuellos de botella internos ─especialmente las dificultades de acceso a la vivienda, el precio de la energía y las restricciones de la política fiscal─ y riesgos externos de naturaleza geopolítica y financiera.
Para asegurar el crecimiento a medio y largo plazo, los expertos de Esade recomiendan reorientar el modelo productivo hacia la productividad, eliminar las trabas administrativas y regulatorias que impiden que la oferta de vivienda responda a la demanda, facilitar el crecimiento en tamaño de las empresas e impulsar la inversión en activos intangibles, como el I+D, el software y la formación del capital humano. En este contexto, destacan también el potencial de la inteligencia artificial como catalizador de ganancias de eficiencia, siempre que su adopción vaya acompañada de la capacitación adecuada.
Crecimiento global moderado, pero mayor incertidumbre
A escala internacional, la economía global ha mostrado una notable capacidad de adaptación. En 2025 mantuvo un crecimiento del 3,3%, pese a la guerra comercial impulsada por la segunda Administración Trump. Este desempeño fue posible gracias a la suspensión temporal de parte de los aranceles previstos, la reconfiguración de las rutas comerciales, el dinamismo del sector tecnológico, especialmente el vinculado a la inteligencia artificial, y unas condiciones financieras favorables, apoyadas en estímulos fiscales y en la capacidad de adaptación del sector privado.
De cara a 2026, las previsiones previas al estallido del conflicto en Oriente Medio apuntaban a un crecimiento estable, similar al del 2025, tanto a escala global como regional. Este escenario se apoyaba en una inflación global a la baja y en unas condiciones financiaras que se beneficiarían de las buenas expectativas de los inversores y de políticas monetarias previsiblemente más expansivas por parte de los grandes bancos centrales.
No obstante, a las vulnerabilidades ya identificadas, como la dependencia de unos pocos sectores y el riesgo de un recrudecimiento de la guerra comercial, se ha sumado en los últimos meses la intensificación de los conflictos geopolíticos, especialmente en Oriente Medio y Ucrania, lo que ha elevado de forma significativa la incertidumbre global.
Riesgos geopolíticos con impacto económico
Los autores del apartado de coyuntura del Informe Económico y Financiero de Esade advierten de que estos conflictos pueden generar perturbaciones negativas de oferta, a través del encarecimiento de algunas materias primas, la disrupción de las rutas comerciales marítimas y los problemas en las cadenas globales de suministro. De producirse una escalada, sus efectos se trasladarían rápidamente al conjunto de la economía global mediante el aumento del precio de la energía y de los costes de transporte.
Estas dificultades se verían agravadas por debilidades en el sector financiero y por la vulnerabilidad fiscal asociada al elevado endeudamiento público existente en muchos países. Las dudas acerca de la sostenibilidad fiscal de algunas de las grandes economías podrían generar tensiones de financiación, endurecer las condiciones financieras a escala global y aumentar la volatilidad de los mercados.
La 38ª edición del Informe Económico y Financiero de Esade, titulada ‘La Europa que falta: capacidades para un mundo hostil’, elaborada con el apoyo de Banco Sabadell, cuenta con la participación de Nicolás de Pedro, senior fellow del Institute for Statecraf, autor del artículo “Europa frente al desafío estratégico de las amenazas híbridas”; Federico Santi, senior analyst para Europa de Eurasia Group, quien firma “El largo camino de la UE hacia la 'autonomía estratégica' en defensa”, y Raquel Jorge Ricart, directora de Asuntos Europeos y de la Oficina en Bruselas de Adigital, con “La agenda tecnológica de la UE: cinco palancas para crear indispensabilidad estratégica / para ser estratégicamente indispensable”. El profesor de Economía de Esade y director académico del informe Omar Rachedi, cierra el apartado de debate con el texto “Cuando el dinero se convierte en arma”.