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La actividad de la Fira de Barcelona genera un impacto económico de más de 2.600 millones de euros, según un estudio de ESADE

La actividad ferial facilita la creación de 40.580 puestos de trabajo, una ocupación que en el 43 % de los casos se produce en sectores como la restauración, el alojamiento, el comercio, el transporte y el ocio
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La actividad de la Fira de Barcelona genera un impacto económico anual de 2.624 millones de euros, con un valor añadido bruto (VAB) equivalente al 1,21 % del PIB de Catalunya y más de 40.000 puestos de trabajo. Estas son algunas de las principales conclusiones del reciente estudio realizado por ESADE, en el cual también se definen las aportaciones de valor social y público que hace la Fira en beneficio de la ciudadanía y el entorno.

El estudio, elaborado por el Instituto de Gobernanza y Dirección Pública de ESADE y que se ha presentado hoy en el Círculo de Economía, se centra en la actividad de la Fira en el período 2012-2014, en que acogió cerca de 200 actos, con la participación de más de 27.000 expositores directos y más de 2 millones de visitantes anuales. Constata que la institución es un actor relevante en la creación de riqueza y la dinamización económica y social de su entorno; un activo importante que genera beneficios diversos para los participantes y los organizadores de eventos, para sus stakeholders y para el territorio.

Josep Lluís Bonet, presidente del Consejo de Administración de la Fira de Barcelona, ha destacado la importancia de “actualizar y poner en valor el impacto económico y social de la institución, en un momento en que se está superando la grave crisis económica y, sobre todo, en que es reconocido su posicionamiento en el contexto ferial internacional, con una diversificada cartera de productos y servicios, y una dimensión global cada vez mayor”.

 

Generación de empleo

Los salones, congresos y eventos que la Fira organiza o atrae tienen un impacto muy positivo en Barcelona, su área de influencia y todo el país, al propiciar actividad económica en ámbitos diversos y contribuir a generar negocio entre los propios participantes en los eventos y la industria local, así como miles de puestos de trabajo.

Para determinar este impacto, se ha empleado la metodología de las tablas input-output (TIO) de Cataluña en 2011, teniendo en cuenta cuatro variables básicas: los gastos de visitantes y expositores, los de explotación y funcionamiento, la inversión en infraestructuras e instalaciones y la creación de actividad económica y negocio de sus participantes. El resultado final se obtiene tras calcular los efectos directos, indirectos e inducidos.

Así pues, según el informe, el impacto económico total anual de la Fira es de 2.624 millones de euros, el cual genera un valor añadido bruto (VAB) de 2.360 millones de euros, equivalente al 1,21 % del PIB medio de Cataluña. Asimismo, la actividad ferial facilita la creación de 40.580 puestos de trabajo, una ocupación que, en el 43 % de los casos, se produce en sectores como la restauración, el alojamiento, el comercio, el transporte y el ocio.

Además, la actividad llevada a cabo en las instalaciones feriales conlleva asimismo retornos impositivos, que se traducen en una recaudación fiscal por parte de la hacienda pública de 782 millones de euros anuales, procedentes del lVA, el IRPF y el Impuesto de Sociedades.

 

Visitantes y expositores

Una parte importante del impacto económico (más de 1.000 millones de euros) proviene del gasto de los expositores y visitantes que asisten a los diferentes actos organizados en los recintos de Montjuïc y Gran Via. La atracción de participantes profesionales aporta a la ciudad y a su entorno un turismo internacional y de negocios que contribuye a desestacionalizar el flujo de turistas y darle un perfil más cualitativo.

Por otro lado, uno de los objetivos de la Fira de Barcelona es apoyar a las empresas y ayudar a crear negocios y oportunidades para el tejido productivo del país. En este sentido, además del retorno económico que se genera para los asistentes a un salón, la operativa propia de la Fira tiene un impacto enorme en determinados sectores que, según el estudio, son mayoritariamente los de restauración, alojamiento, tecnología, comercio, ocio, industria agroalimentaria, actividades inmobiliarias y servicios de transporte.

 

Los valores sociales de la Fira

Más allá del impacto económico, la interacción de la actividad de la institución con su entorno origina otro tipo de beneficios, más difíciles de cuantificar: el impacto social y el valor público. Por vez primera, la Fira aborda, de forma metodológica, cuál es este impacto e identifica algunas de sus principales aportaciones de valor potencialmente medibles, como primer paso para un análisis más en profundidad en el futuro. De este modo, el estudio de ESADE conceptualiza las seis principales aportaciones en este campo:

- Desarrollo económico y productivo, con el cual dinamiza el tejido productivo dando oportunidades de negocio y de internacionalización, fomentando el emprendimiento y apoyando las pymes y el asociacionismo empresarial, e impulsando la innovación a través de la transversalidad de sus actos.

- Espacio público, dotando a las instalaciones que gestiona (cerca de 400.000 m2) de un valor añadido para el ciudadano y generando un ámbito de socialización e incluso de ocio. El hecho de que la Fira ocupe este espacio para desarrollar su actividad ferial y social, y quede excluido de otros usos, supone una aportación incuestionable de valor para la ciudad.

- Polo de centralidad metropolitana. A través de sus dos recintos (Gran Via y Montjuïc), contribuye a crear dos polos de centralidad urbana, tanto atrayendo actividad ciudadana como mejorando las infraestructuras (transporte público, conexión con el aeropuerto, etc.).

- Cohesión social. La naturaleza de sus actos y sus visitantes proporciona una experiencia vital y multicultural a los participantes, una fuente de valor que puede considerarse una contribución a la cohesión social.

- Posicionamiento e identidad. Con su actividad y con la atracción de eventos y visitantes, dota a la ciudad y a su área metropolitana de una identidad más internacional y le aporta valores empresariales y de negocio, contribuyendo así a dar una imagen global que va más allá de la turística convencional. De la misma manera que Barcelona proporciona señas de identidad a la Fira, esta genera también elementos de identidad a la ciudad.

- Conocimiento e innovación. Los eventos de la institución son una fuente de creación y de transferencia de conocimientos, así como un escaparate y un difusor único de las últimas innovaciones en los múltiples sectores económicos e industriales en que participan.