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Según un estudio de PwC y ESADEGeo, en 2033 España resistirá mejor que sus socios europeos un mundo marcado por los bloques regionales

Ese doble perfil europeo y latinoamericano reforzará el papel y la importancia de España como mediador entre los nuevos bloques regionales
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En 2033, el escenario geopolítico global será radicalmente distinto del actual. Las potencias occidentales habrán perdido peso en favor de nuevos bloques regionales, de carácter económico y político, que competirán entre sí y que tenderán a proteger sus propios mercados e impulsar, al mismo tiempo, flujos de inversión directa. Así se desprende del informe España en el mundo en 2033, elaborado por PwC y el ESADE Center for Global Economy and Geopolitics (ESADEgeo), presentado hoy en un acto que ha contado con la participación de Carlos Mas y Javier Solana, presidentes de PwC y ESADEgeo, respectivamente.

El estudio hace un ejercicio de prospectiva sobre cómo se conformará el mundo en 2033, a partir del diseño de cuatro grandes escenarios: gobernanza global, bloques regionales, proteccionismo nacional e intereses económicos al mando y concluye que el segundo de ellos será el más probable.

El informe forma parte del proyecto de PwC España 2033, nacido con el objetivo de avanzar las tendencias que determinarán el futuro de nuestro país desde el punto de vista económico y social, y que cuenta con el análisis del Club 33, un grupo de reflexión integrado por los futuros directivos de algunas de las principales empresas de nuestro país.

Dentro de dos décadas, no existirá una potencia hegemónica clara en el mundo. Jugaremos un partido sin árbitro, marcado por la diversidad de los jugadores y por la competencia entre grandes bloques regionales, donde los gobiernos nacionales verán cada vez más mermado su poder frente a otro tipo de actores. Estas grandes regiones (Brasil y México; China, India y Japón; Nigeria y Sudáfrica; Arabia Saudí e Irán; Turquía y Rusia; Estados Unidos y Canadá, y la Unión Europea, entre otras) competirán entre ellas, con una cierta tendencia al proteccionismo, e impulsarán la proliferación de acuerdos comerciales bilaterales y el crecimiento del comercio intrarregional.

Europa será una de las áreas relevantes. Una Europa económicamente más cohesionada, donde la unión monetaria, bancaria y fiscal será una realidad, pero no la política, y en que Alemania será la potencia más influyente. Este escenario será favorable para España, que será capaz de paliar los efectos de la limitación del comercio mundial mejor que otros socios europeos, gracias a que Latinoamérica y la Unión Europea serán el principal destino de nuestras exportaciones.

Precisamente, ese doble perfil europeo y latinoamericano reforzará el papel y la importancia de España como mediador entre los nuevos bloques regionales. Además, España tratará de posicionarse en el mundo como receptora de talento, haciendo valer su condición de quinta economía de la Unión Europea, sus infraestructuras de alta calidad, su atractivo cultural, su estilo de vida y su idioma.

 

España en el mundo en 2033 identifica, además, las seis grandes tendencias que transformarán el mundo en las próximas dos décadas:

1. La geopolítica: un partido sin árbitro. La pérdida de peso de Occidente, la consolidación de las nuevas potencias emergentes y los efectos de la globalización atisban un atlas geopolítico mundial similar al de un partido sin árbitro. La diversidad política e ideológica de los jugadores y la preeminencia de lo económico sobre lo militar añadirán complejidad al entorno y marcarán un contexto más difícil y heterogéneo para las empresas.

2. La economía mundial: un nuevo equilibrio, inclinado hacia el Pacífico. El trasvase del poder económico a las potencias emergentes dibujará un nuevo equilibrio global, inclinado hacia la zona de Asia-Pacífico. Europa y el Japón verán lastrada su capacidad de crecimiento en las próximas décadas, en favor de los Estados Unidos y de las economías emergentes. En un mundo más global, con entidades sistémicas de mayor tamaño y un mayor riesgo de contagio ante futuras crisis, el diseño de una gobernanza financiera global se antoja crucial.

3. La innovación como base de todo. En el nuevo modelo productivo de las próximas décadas, la innovación será la base de todo. En consecuencia, la lucha por el talento y la movilidad laboral alcanzarán cotas desconocidas hasta ahora. Este fenómeno, junto con el impacto de las nuevas tecnologías en los procesos de fabricación, podría alimentar la desigualdad entre los trabajadores y tener efectos sociales difíciles de prever.

4. La estructura social: un individuo más autónomo. El desarrollo económico, la aparición de una gran clase media emergente y el impacto de las tecnologías de la información conformarán la estructura de nuestra sociedad. Esta vendrá marcada por el auge de la libertad individual y por la capacidad de decisión de las personas, que ganarán poder frente a los Estados.

5. La demografía: longevos, urbanos y en movimiento. El incremento de la esperanza y de la calidad de vida, el descenso de la natalidad, el auge de las ciudades y los movimientos migratorios serán algunas de las claves demográficas de un mundo que será testigo de fenómenos como el avance significativo de las mujeres en la sociedad.

6. Sostenibilidad: menos recursos y más costosos. La presión sobre los recursos naturales aumentará de forma significativa en los próximos veinte años, como consecuencia del incremento de la población mundial y de los efectos de las nuevas clases medias emergentes. La competencia entre Estados y entre empresas por asegurarse el suministro de los recursos naturales convertirá la explotación de las fuentes de energía no convencionales en un factor relevante de la geopolítica y de la economía mundial en 2033.

 

Según Carlos Mas, presidente de PwC, "en los próximos veinte años, España tendrá que afrontar retos mayúsculos. Las decisiones que se tomen a medio plazo condicionarán el éxito o el fracaso del país. El resultado futuro dependerá del grado en que la sociedad, las instituciones y las empresas se adapten a las circunstancias". En este sentido, el documento incluye una serie de recomendaciones, tanto para las Administraciones Públicas como para las empresas.