ESADE contribuye con la comunidad tseltal del norte de Chiapas (México) en la producción sostenible de café y otros productos orgánicos
En la región de la Selva Norte del estado de Chiapas (México), se ha desarrollado en los últimos años una iniciativa social y solidaria, a la vez que empresarial, relacionada con el cultivo, el proceso y el consumo final del café originario de los cafetales del territorio indígena tseltal. Con el objetivo de frenar el abuso de los intermediarios en el acopio del café de los pequeños productores cafetaleros de la región indígena, y en el precio que pagan por él, esta población empezó a agruparse en pequeñas comunidades para encargarse de la producción y la comercialización de su producto. Así, en 2010 se creó la microindustria Bats’il Maya, en el pueblo de Chilón (Chiapas), y más tarde se estableció Yomol A’tel, un grupo de empresas de economía social y solidaria formado por familias tseltales de la región Norte del estado de Chiapas y colaboradores externos.
Varias universidades y fundaciones se interesaron por el proyecto e iniciaron una colaboración directa con ellos para fortalecer sus estrategias empresariales. La Universidad Iberoamericana Ciudad de México fue la primera en unirse al proyecto. Fruto de su colaboración, en 2010, nació Capeltic, la primera cafetería en dicha universidad.
Es en este contexto de incursión en una lógica empresarial que ESADE establece vínculos con la comunidad de Capeltic. Alberto Irezabal, cofundador y director de la empresa social Capeltic, asegura que, "a la hora de entrar dentro de una lógica empresarial, fue necesario contar con asesoría en ese ámbito, que aportara la generación de capacidades para el equipo local. Actualmente, se está desarrollando un nodo de sinergias en España, que incluye universidades, fundaciones y cooperativas, con la asistencia de la Compañía de Jesús".
Desde hace un par de años, Alumni Solidario y el Servicio Universitario para el Desarrollo (SUD) trabajan conjuntamente con Yomol A’tel. Mar Mora y Antonio Sala de Mir, estudiantes de ESADE y miembros del proyecto SUD –un proyecto que ya han realizado cerca de 400 alumnos–, se interesaron en colaborar con dicho proyecto y viajaron hasta Chilón. El objetivo de Mar era realizar un estudio de mercado y ayudar en temas de explotación, como las exportaciones, mientras que Antonio se centró en el desarrollo de un plan de negocio para la microfinanciera que sustenta la iniciativa.
Óscar Rodríguez, director de la Misión Jesuita de Bachajón, considera que "la aportación de los alumnos y los antiguos alumnos de ESADE resulta central en la construcción de alternativas económico-productivas que sean viables, ya que representa la gestión profesional de cadenas de agregación de valor, de dimensiones financieras, de plantas industriales, etc."
Mar explica que, cuando llegó a Chiapas, "las ventas de Bats’il Maya eran muy bajas y se centraban en la exportación, por lo que se vio la necesidad de estudiar el mercado interno, que ahora se encuentra en fase de crecimiento". Aunque el estudio de mercado era el objeto de su proyecto, "la responsable del departamento comercial y yo creímos necesario ampliar mi colaboración con temas más de explotación, relacionados con la exportación de los productos elaborados por la comunidad, café y miel, al Japón y a España", señala la alumna de ESADE.
Por su parte, Antonio se centró en desarrollar "el plan estratégico, el proceso operativo, el plan financiero y el reglamento interno de la institución". Según explica, "montar la microfinanciera permitía empezar a inculcar el concepto del ahorro en la comunidad y ayudaba a desarrollar una red de seguridad para las familias."
Ambos alumnos de ESADE convienen en afirmar que este proyecto "iba más allá e intentaba captar el mayor beneficio posible para las comunidades, integrando toda la cadena de valor, empezando por el cafetal y terminando por la taza de café que llega al consumidor final". Por todo ello, Antonio se muestra satisfecho de su labor en Capeltic y define su experiencia como "la oportunidad de empezar un proyecto emprendedor, llevarlo a cabo y luchar por él, aportando valor a una comunidad y dejando un impacto que espero que sea positivo durante muchos años". También Mar manifiesta que la experiencia le ha servido "para reflexionar sobre todo lo que hay detrás de cada producto que consumimos y que muchas veces pasa desapercibido".
En este sentido, la labor que han llevado a cabo toda la comunidad tseltal y sus colaboradores –entre ellos, los estudiantes de ESADE– para crear y perfeccionar Capeltic nos remite a esas palabras que un día pronunció el escritor uruguayo Eduardo Galeano: "Son cosas chiquitas. No acaban con la pobreza; no nos sacan del subdesarrollo; no socializan los medios de producción y de cambio; no expropian las cuevas de Alí Babá. Pero quizá desencadenen la alegría de hacer, y la traduzcan en actos. Y, al fin y al cabo, actuar sobre la realidad y cambiarla, aunque sea un poquito, es la única manera de probar que la realidad es transformable."