El BCE debería tomar medidas ante un escenario de posible deflación, según expertos de ESADE
En la zona euro, la tasa de inflación anual ha descendido en los últimos meses por debajo del 1 %, lo que significa que la economía española parece dirigirse a un escenario de deflación, caracterizado por la caída generalizada de los precios en el conjunto de la economía. Según Josep Comajuncosa y Jesús Palau, profesores y expertos de ESADE, tal escenario debería evitarse a toda costa, y el Banco Central Europeo (BCE) tiene la responsabilidad de evitarlo.
Josep Comajuncosa, profesor del Departamento de Economía de ESADE, señala que "el BCE tiene a su disposición un conjunto de medidas para luchar contra esa posible deflación; algunas de ellas son medidas convencionales, como la reducción adicional del tipo de interés oficial o la fijación de un tipo de interés negativo a los depósitos que les abre a los bancos. Pero, en el caso de que estas medidas no sean suficientes, el BCE dispone de otras alternativas, bastante más contundentes". Pero su aplicación "representaría un cambio muy destacado en la estrategia que ha seguido el BCE desde el inicio de la crisis", según el mismo profesor.
Por su parte, Jesús Palau, profesor del Departamento de Control y Dirección Financiera de ESADE, destaca que la mejor opción para evitar la deflación es "actuar a priori". Con todo, sugiere también otras medidas, que coinciden con las que propone Comajuncosa, como bajar los tipos de interés y aportar fondos a las entidades financieras para aportar crédito a las familias y a las empresas o incrementar el gasto público para dinamizar la economía. Pero, normalmente, "la opción más adecuada será una combinación de ambas propuestas", añade.
El proceso de la deflación
Son varios los factores condicionantes que hacen que España corra el riesgo de entrar en un escenario deflacionario: la inflación se va aproximando a cero y se está reduciendo la producción, el comercio y el empleo. A ello hay que añadir la pérdida de confianza por parte del consumidor.
Es la combinación de un exceso de deuda primero y de una caída inducida de precios lo que puede causar más problemas, "pues las familias y las empresas ven aumentar el valor real de su deuda y, en consecuencia, reducen el consumo y la inversión, y se entra así en una espiral negativa de recesión y deflación", apunta Comajuncosa.
El caso español
El BCE ha señalado que las perspectivas económicas en la eurozona requieren una vigilancia especial por parte de la política monetaria para evitar el riesgo de deflación. Dicha vigilancia resulta especialmente necesaria en unos momentos en que su margen de actuación en el terreno de las medidas convencionales es limitado, porque los tipos de interés (actualmente, del 0,25 %) se hallan muy próximos a su límite inferior efectivo.
Palau comparte la idea de que el futuro del crecimiento y del empleo en Europa, y especialmente en España, dependen de que el euro y el proyecto europeo sean capaces de ir más allá de su lógica actual, dominada por una elección errónea de las prioridades y por las malas ideas, y de que los españoles sean capaces de articular un nuevo contrato social, un new deal, para fortalecer una economía productiva, innovadora y, sobre todo, capaz de crear empleo de calidad y buenos salarios.
"Sería necesario incrementar el gasto público en educación, sanidad y prestaciones sociales, para fomentar la demanda agregada, que podría financiarse con una lucha decidida contra el fraude y la ingeniería fiscal y con cambios sustanciales en la tributación por rentas de capital y SICAV", explica el profesor del Departamento de Control y Dirección Financiera. Y añade: "Sería especialmente aconsejable reducir las desigualdades crecientes que aparecen en España con mucha intensidad, así como poner fin a la devaluación salarial, ya que disminuye la demanda y aumenta los riesgos de deflación".
El profesor Jesús Palau destaca, además, la idea del economista Paul Krugman, que señala que no resultaría muy difícil truncar la recuperación y, si eso ocurriese, se llegaría a la situación del Japón, país que actualmente se encuentra atrapado en un estancamiento que podría durar décadas. Asimismo, aplaude la subida salarial y destaca que "no se debería ver como una amenaza que se debe aplastar mediante un endurecimiento de la política monetaria".