"Una mejor gestión de la privacidad en la red mejorará el negocio y la competitividad de las empresas", afirma Joana Marí (APDCAT), en ESADE Derecho
El proceso de aprobación del nuevo reglamento europeo de protección de datos de carácter general lleva más de 18 meses en la mesa de debate de la Comisión Europea, y durante el mismo se han planteado más de 3.000 enmiendas. Esta compleja tarea, además de ser necesaria para el desarrollo correcto de la sociedad de la información en un mundo globalizado, supondrá "un cambio radical en la manera de entender la gestión de la privacidad", ha afirmado Joana Marí, responsable de consultoría de la Autoridad Catalana de Protección de Datos (APDCAT), en la Facultad de Derecho de ESADE (URL).
Este nuevo reglamento, uniforme y aplicable a todos los estados miembros de la UE, comportará numerosos cambios en la legislación actual, del año 1995, que ha quedado notablemente obsoleta. El texto incorporará más obligaciones a las empresas —tanto éticas como prácticas— en el modo de gestionar la información, reforzará el derecho a la privacidad de los usuarios, con el objetivo de generar más confianza y que esta revierta de forma positiva en la competitividad de las empresas.
Más confianza, más negocio
"Hay que lograr que la mejor gestión de la información sea un estímulo para la economía y, al mismo tiempo, garantice la privacidad de las personas", ha explicado Marí. Y ha añadido: "Estos son el reto y la oportunidad de la nueva normativa europea, en que una mejor gestión de la privacidad mejorará la competitividad de las empresas". Según Marí, si se genera una mayor confianza en los usuarios —cada vez es menor actualmente—, estos podrán decidir si quieren o no facilitar más datos, pero si acceden a ello "tendremos más y mejor información". Esto permitirá a las empresas personalizar los servicios que otorgan a sus clientes, como ya han hecho Amazon o General Motors.
"El intercambio de información permite ganar en el propio negocio", ha asegurado la experta. Para ello, el texto introduce notables modificaciones en materia de protección de datos, tanto desde el punto de vista de las empresas, como de los usuarios titulares de dichos datos.
Nuevas obligaciones para las empresas
La privacidad en el diseño o privacy by design es una de las novedades más importantes del nuevo reglamento y hace referencia a una obligación más bien intangible: se trata de que las entidades que gestionen datos de carácter personal adopten una nueva actitud frente a la privacidad. Ello obligará a las empresas a incorporar esta privacidad desde el inicio, en la concepción del negocio de la tecnología, y no a posteriori como se solía hacer hasta ahora. El texto también incorpora las conocidas PIA, de modo que las empresas deberán realizar una evaluación del impacto y los riesgos que se podrían generar de la gestión de los datos que poseen. Es el principal instrumento de la privacy by design y tiene como objetivo prevenir la vulneración de los derechos fundamentales.
Responsabilidad y control
Otro de los conceptos más debatidos de la nueva norma es el de accountability, que hace referencia a la posibilidad de rendir cuentas y hacerse responsable de la gestión de los datos. Las entidades que gestionen datos de carácter general también deberán incorporar a un delegado de protección de datos (DPO) que se encargue de gestionar todo aquello que afecta la materia en cuestión. Deberá ser un trabajador "con un alto grado de dependencia, pero con una alta vinculación a la dirección de la compañía", ha explicado Marí.
Mayor transparencia y beneficios para los usuarios
También se introduce la "privacidad por defecto", esto es, que por defecto vengan configuradas las máximas garantías de privacidad y que sea el usuario el que las modifique si así lo desea. Igualmente, el nuevo reglamento incorporará la necesidad de transparencia de las empresas de cara a los usuarios, concretada en la obligación de dar información, al titular de los datos, de los usos que están haciendo de ellos, al objeto de generar más confianza y para que la comunicación sea más dinámica con el usuario. Por último, se incorpora el conocido "derecho al olvido", mediante el cual un usuario puede exigir a la empresa que gestiona información sobre él que la borre o la bloquee para siempre, y "el derecho a la portabilidad de los datos", en virtud del cual el titular de la información puede pedir a la empresa que le proporcione todos los datos que tiene sobre él, y este los traslade a otro proveedor de servicios si así lo considerara.
Esta temática se ha abordado en la sexta sesión del Foro IP&IT sobre Propiedad Intelectual y Sociedad de la Información, titulada "La reforma de la protección de datos en Europa: retos y oportunidades", organizada por la Facultad de Derecho de ESADE (URL). En ella, han participado diversos expertos en la materia, y Carmenchu Buganza, codirectora y profesora del Máster IP&IT, ha moderado el debate.