Artículos

Retos actuales en la formación jurídica: una adaptación necesaria

El Confidencial | | 5 minutos de lectura

En el contexto complejo actual, la inmensa responsabilidad de preparar a los juristas del futuro exige dotarles de la mejor formación multidisciplinar, internacional, tecnológica y ética que aborde, de forma integral, los desafíos que afrontarán en su vida profesional.

Desarrollo exponencial de nuevas tecnologías, multipolaridad e inestabilidad geopolítica o nuevas formas de comunicación son un perfecto ejemplo de esta realidad, que requiere sin duda un cambio de paradigma.

Para tal fin, la excelencia en el ejercicio de la profesión jurídica debe aunar habilidades, capacidades y aprendizajes que exceden de los cánones tradicionales de enseñanza.

Por el contrario, deviene crucial cultivar la formación de un juicio reflexivo crítico y una sólida formación técnica con el acercamiento transversal a otras materias que conforman la realidad sobre la que los estudiantes ejercerán y aplicarán el Derecho.

En el Máster de la abogacía y la procura de Esade la enseñanza de la inteligencia artificial es transversal y se integra plenamente en el día a día mediante el uso responsable por parte de los estudiantes de las herramientas tecnológicas en la práctica, tal y como lo harán en los despachos y empresas de prestigio donde desarrollarán su actividad.

Habilidades básicas como la gestión de las interacciones en un entorno profesional son objeto asimismo de una asignatura específica, en aras de que los futuros abogados puedan desarrollar sus trayectorias con versatilidad, consistencia y eficiencia. Todo ello debe incorporar ya desde el principio conocimientos prácticos de management y comunicación, gestión del tiempo, resiliencia y algo tan sumamente relevante como el trabajo en equipo, alineados con la experiencia práctica previa como principio básico. 

Esta vocación de formación apegada a la realidad se plasma también especialmente en las simulaciones de juicios. En Esade la litigación como materia se aprende desde el primer momento formando equipos liderados por un abogado en ejercicio que acompaña a los estudiantes a lo largo de todas las fases de un procedimiento (abarcando la redacción de escritos, estrategias, etc.), hasta la celebración constante de juicios simulados ante jueces y magistrados reales, que les proporcionan de forma continua feedback sobre su actuación. Aprender a improvisar en sala, a no leer las conclusiones, a reaccionar ante una alegación inesperada de contrario o a comportarse de forma ética ante cualquier situación son elementos esenciales de esta formación. De este modo, internalizan y asimilan experiencias prácticas únicas que se revelarán diferenciales en el ejercicio futuro de su profesión.

Junto a ello, la globalización y el complejo mundo cambiante al que nos enfrentamos requiere no solo el dominio de idiomas y del marco regulatorio internacional, sino también potenciar los intercambios de experiencias con otros países y sus universidades más relevantes, así como la incorporación al claustro y al alumnado de talento internacional.

Ofertas de estancias de intercambio internacional que incluyan la posibilidad de obtener el título de abogado en España y EE. UU. cursando un LLM en una universidad americana de primer nivel o la preparación excelente y participación en moot courts internacionales son ejemplos de herramientas valiosas en este sentido.

Durante todo este trayecto formativo, el contacto con el mundo profesional debe ser fomentado y puesto en práctica con especial hincapié, no solo en el máster de la abogacía, sino desde el principio de la etapa formativa universitaria.

Ello debe plasmarse en la realización constante de foros, ferias de carreras profesionales, participación en asociaciones de estudiantes por sectores empresariales, seminarios y actividades en las que se explique cómo se trabaja en un despacho y cuáles son las aptitudes y conocimientos que deben desarrollar para poder ejercer el Derecho en las empresas y firmas profesionales más relevantes. Pero no basta con un enfoque unidireccional, sino que es necesaria a su vez la plena involucración de los propios profesionales de tales despachos y empresas, en su doble rol de profesores y tutores de los futuros abogados que realizan sus prácticas bajo su supervisión, que incluya el asesoramiento personalizado y la disponibilidad permanente.

La adaptación a las nuevas demandas del mercado jurídico y la transversalidad son claves para formar profesionales completos. Pero dicha realidad en transformación no puede hacernos olvidar la célebre frase de Nelson Mandela, “la educación es el arma más poderosa que puedes usar para cambiar el mundo” y de este modo, junto a la excelencia académica y profesional, no dejar de inculcar el compromiso y una irrenunciable vocación de servicio a la sociedad.