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La deuda impagable

No nos engañemos. No sólo Grecia no podrá nunca pagar la deuda pública que tiene. Cualquier país a quien los inversores retiraran la confianza se vería abocado a la quiebra por no poder refinanciar los vencimientos de la misma
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No nos engañemos. No sólo Grecia no podrá nunca pagar la deuda pública que tiene. Cualquier país a quien los inversores retiraran la confianza se vería abocado a la quiebra por no poder refinanciar los vencimientos de la misma. Nosotros ya nos dimos cuenta de este hecho en el primer semestre del 2012, no hace ni tres años, cuando nuestro bono a 10 años estaba casi al 7%, ¡quién lo diría viendo que hoy no llega ni al 2%!. El cambio se produjo tras la intervención milagrosa de Mario Draghi. Mientras continúen los déficits públicos y el crecimiento del PIB sea muy débil no habrá manera de hacer bajar la deuda pública sobre el PIB y el crecimiento de la misma en términos nominales será imparable.
Por ello, es necesario que la deuda pública se siga renovando a su vencimiento, lo que exige que los inversores sigan confiando en el país y la continúen comprando. Pasa lo mismo en una empresa. Nos dimos cuenta de ello en 2009 y siguientes años cuando los bancos empezaron a exigir la cancelación de las pólizas de crédito que tantos años habían ido renovando sin parar y, de pronto, comunicaron a las empresas que no podían seguir haciéndolo. Muchas compañías tuvieron que desaparecer por el cierre del grifo del crédito. También un país acabaría quebrando en estas circunstancias.

Estoy convencido de que se llegará a un acuerdo, Grecia no saldrá del euro y no quedará más remedio que reestructurar vencimientos y tipos de interés. Primero, porque las autoridades griegas deben encontrarse con la misma sensación que el niño que se enfada, decide irse de casa, y al salir a la calle se apercibe de que no puede hacer nada sin el dinero que tanto menospreciaba. Y, segundo, porque las autoridades en Bruselas tienen claro que salieron al rescate de la banca europea y no de los griegos desde las primeras negociaciones. La salida del euro de un país nunca se ha planteado como posibilidad real, y supondría la creación de una nueva moneda que no creo que muchos inversores tuvieran la tentación de adquirir. En estas condiciones, véase lo que ha pasado con el peso argentino, la caída de su valor es fulminante y la importación de inflación que conlleva acaba por tener unos efectos más perniciosos que el aumento de competitividad generado por la devaluación de la moneda.

Capacidad de pago
Es evidente que hemos aprendido que recortes duros, en un entorno recesivo global como el sufrido en la Unión Europea, genera una recesión en el país que los aplica y su situación, al final del periodo, puede ser peor que al principio, como bien documentó Olivier Blanchard en 2012. Pero también es cierto que un país, o una empresa o una familia, no puede permitirse un déficit, es decir unos ingresos menores que unos pagos, si alguien no le deja dinero para financiarlo. Por lo tanto, es inexcusable seguir con las reformas que permitan ir rebajando progresivamente el déficit y, a la vez, ser capaz de implementar medidas que permitan el crecimiento económico, que es la única manera que conocemos de poder pagar la deuda y los intereses.
Dicho sea de paso, es razonable relacionar de algún modo la capacidad de pago de la deuda con el crecimiento económico, como ahora Podemos también incorpora a su discurso. Pero ello no debe confundirse con el típico “ya te llamaré” cuando pueda pagarte. Las empresas endeudadas soportan a veces esta mecánica, que implica que una parte muy importante de los flujos de caja que generan va a cancelar deuda y los gestores de la misma no pueden usar libremente los fondos. Es similar a los FLA (Fondo de Liquidez Autonómica) que ha implementado el Gobierno Central para permitir que algunas Comunidades Autónomas paguen únicamente facturas de proveedores y no puedan atender otro tipo de compromiso.

Confío en que se llegará a un acuerdo donde, sorprendentemente, todos ganen. En Bruselas defenderán que no hay quita y en Grecia que han mejorado las condiciones. Pasará como en las elecciones, que siempre cae el dado del lado de ”todos ganan”.