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¿Hasta cuándo tendremos tipos de interés negativos?

Por primera vez tenemos una respuesta de un alto cargo del BCE, pero existen indicios que apuntan a situaciones insoportables provocadas por demasiados meses de tipos negativos.
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Por primera vez tenemos una respuesta de un alto cargo del BCE, pero existen indicios que apuntan a situaciones insoportables provocadas por demasiados meses de tipos negativos. Las compañías de seguros de vida y las que tienen planes de pensiones no pueden hacer frente a las rentabilidades fijas que ofrecieron a los que suscribieron pólizas que les garantizaron ingresos a largo plazo. En Alemania, el Partido Socialdemócrata reivindica los derechos de los alemanes porque temen que con tipos de interés negativos perderán la capacidad de ahorrar y sus afiliados no podrán cobrar las pensiones de jubilación.

En España, los pequeños ahorradores cobran cada vez menos por sus depósitos a plazo y los bancos les ofrecen nuevos productos, con el propósito de que esos ahorros rindan más colocados en Fondos de Inversión, adecuados a su perfil de riesgo. Estamos en presencia de una desintermediación en la que los ahorradores cobran menos y, en algunos casos, los que se endeudan pueden hacerlo a tipos más bajos y, si tienen hipotecas ligadas al euribor de plazos cortos, pagan tipos negativos, aunque los márgenes o diferenciales que el banco aplica dan como resultados recibos trimestrales positivos, en torno al 1,5%.

Los bancos de la eurozona que tienen excedentes de liquidez pueden colocarla en las arcas del BCE, pero en vez de cobrar pagan el 0,40%. Y eso ocurre en Suecia, al coste del 0,50% y en casos extremos en Japón y Suiza. No se trata de un capricho de los bancos centrales, sino de una política monetaria que hace posible que Reino de España pueda colocar deuda soberana por la que en vez de pagar intereses los cobra, reduciendo el coste medio de la deuda del Estado y aliviando el déficit financiero. Más del 60% de la deuda soberana del mundo tiene ya tipos negativos para plazos cortos. La deuda pública de Alemania tiene tipos negativos en todos sus plazos. The Economist señaló que en varios siglos tuvimos guerras, revoluciones, pero nunca tipos de interés negativos.

Después de muchos meses, desde junio de 2014, un alto cargo del BCE, Benoît Coeuré, se refirió abiertamente al origen y las consecuencias de esta situación insólita. Lo hizo el 28 de julio ante el Yale Financial Crisis Forum de Estados Unidos, donde los tipos de interés son positivos. El conferenciante reconoció que es una política efectiva para aumentar la inflación y llevarla hasta el 2%, pero sin sobrepasar el objetivo. Revisó las consecuencias desfavorables para los bancos, porque reduce el margen de intereses (la diferencia entre los cobrados y los pagados) y recomendó que cambien su modelo de negocio, porque su cuenta de resultados debe basarse en la introducción de nuevos productos y recortar sus costes operativos y, al propio tiempo, reducir los préstamos de dudoso cobro. No obstante, les advirtió que cuando los tipos de interés bajan los bancos obtienen ganancias de capital porque se revalorizan sus carteras de activos financieros, aunque el precio de sus acciones no lo refleje.

Desde un plano teórico reconoció que los tipos de interés nominales tienen un límite inferior, que es el costo de oportunidad de tener recursos en efectivo. Dijo textualmente que "los bancos centrales deberían tener en cuenta que en muchos casos los límites más bajos de los tipos negativos pueden ser perjudiciales para las cuentas de resultados de los bancos y que nuevos recortes a la baja pueden ir en contra de la deseada expansión monetaria. Si se prolongan durante demasiado tiempo, los tipos negativos pueden provocar efectos no deseados en las actividades de los bancos".

En España, el presidente de BBVA, Francisco González, reconoció que la banca no puede trabajar con tipos que no cubren los costes de la financiación, pues los sucesivos requisitos de mayores coeficientes de capital los encarecen de una manera desacostumbrada. La opinión de Benoît Coeuré es distinta: "Los bancos de la eurozona tienden a cambiar la estructura de su cuenta de resultados; cerca del 60% de sus ingresos los obtienen del margen de intereses, un 25% mediante comisiones y el 15% restante de otras fuentes". El crédito bancario aumenta y favorece a las pymes, que en algunos casos pueden tener mayor riesgo.

Para concluir, los bancos centrales tienen en mente el "tipo de interés natural" o el tipo de equilibrio real, que es coherente con una inflación estable, alejándola del peligro de una deflación, y alcanzar el producto potencial de la economía. No vamos a volver a tipos de interés reales positivos durante algún tiempo, pero a veces los modelos teóricos distorsionan la realidad.