El poder de los mercados
La economía acostumbra a tener problemas para responder a cuestiones referidas al poder de los mercados porque su manera de razonar parte principalmente de cifras, tablas y gráficos. Tres conceptos de la sociología nos permiten llegar donde no lo hace la economía. En el mundo real existe el poder, la capacidad de algunos agentes de influir en la conducta de los otros. También están las instituciones, que ayudan a modelar la actuación de los individuos. Y existen las relaciones sociales donde, al margen del mercado, se pactan precios, se otorgan favores y se decide qué empresa puede operar en el mercado ycuál no.
También la historia nos ayuda a entender cómo se ha gestado el poder de los mercados. A partir de la década de los ochenta se hará cadavez másdifícil poner una cara precisa en estos mercados. Con la globalización financiera y el auge de la ideología neoliberal se abre un nuevo periodo que ampliará la distancia entre el poder real, los mercados y el poder político. Pero en pleno siglo XXI, la despersonalización,complejidad y omnipresencia de los mercados complican la persecución de reajustes radicales del poder real. Hablamos de mercados financieros crecientemente alejados de la economía real.
Como muestra, por cada uno de los 70 billones del PIB mundial, el volumen de transacciones de derivados financieros multiplica por diez la cifra anterior. O por quince si hablamos de compra y venta de divisas. Transacciones a menudo especulativas, desatadas de toda creación de riqueza o de puestos de trabajo. La financiarización de la economía representa la hipertrofia del sector financiero y comporta pérdida sistemática de poder de los estados ante las grandes concentraciones de capital. Pero otros fenómenos acompañan esta reconfiguración del poder. En el mundo académico, asistiremos al auge de modelos teóricos, pretendidamente amorales, que permiten desatar el mundo de las finanzas del debate sobre su impacto social. Desde la demografía, vemos como el envejecimiento de lapoblación y la permanente crisis fiscal de los estados inicia el desvío de ahorros privados hacia fondos especulativos. La especulación se extiende y se democratiza.
Allí donde el economista de moda, Thomas Piketty, ve la economía como una disciplina subsidiaria de las ciencias sociales, la realidad nos muestra que es la política, las sociedades y la economía en su conjunto las que son subsidiarias de las finanzas.