El ‘gap’
Se acabó el año 2024. Fin de ejercicio. recuerdo que mi profesor de contabilidad en primero de carrera nos dijo que era imposible que el resultado de una empresa fuera exactamente cero. Yo no lo entendía porque es verdad que es dificilísimo que lo sea. Sería una casualidad extraordinaria que todos los ingresos fueran exactamente igual que la suma de todos los costes. Pero poder ser, podría ser. Una cosa es que algo sea altísimamente improbable, pero eso no la hace imposible. cuando le expresé esta idea, me respondió: “Sí, pero es imposible”.
Eso me lleva a un concepto importante. Lo llamo el gap. Gap es una buena palabra inglesa que, como sucede también a veces a la inversa, no tiene un equivalente tan acertado. Se traduce como brecha, espacio, vacío, diferencia
En el análisis de un ejercicio terminado, cuando uno quiere entender qué cosas ha hecho bien, cuáles no ha hecho tan bien, cuáles ha previsto con acierto y dónde se ha desviado de la realidad, el análisis de los gaps es fundamental.
La diferencia entre lo previsto y lo observado puede realizarse a muchos niveles y en muchas partidas. con las ventas, los costes de producción, los costes laborales, el margen porcentual, el crecimiento, el número de clientes, el pedido promedio, etc. cada concepto determina una serie de hipótesis y supuestos de partida que se hicieron cuando se elaboró el presupuesto, en 2023, del año 2024. Es decir, cuando hace dos años hicimos elucubraciones y pusimos objetivos para este 2024 al cual acabamos de dar carpetazo.
Yo recomiendo, y mucho, antes de ponerse a cerrar presupuestos o dar por buenos los presupuestos que se empezaron a elaborar en otoño para 2025, realizar un buen análisis de los gaps.
Muchos directivos y gerentes hacen presupuestos del siguiente ejercicio en base al anterior, tomándolo como punto de partida. Y no. Yo les digo: comprueben antes el gap del ejercicio cerrado con los objetivos que hace dos años dio por buenos. Porque eso es lo que verdaderamente va a revelar dónde nos estamos equivocando y dónde estamos acertando. o dónde debemos poner el acento o dónde están pasando cosas que escapan a nuestro control y debemos situar la atención durante los próximos doce meses.
En el mundo de los negocios se trabaja con cifras concretas, connúmeros. Y nocon intervalos o diferencias. Pienso que deberíamos incorporar a las diferencias, a los gaps, en las discusiones y debates. Porque son los que nos permiten realmente conectar con la realidad, ser objetivos, y tener los pies en el suelo. El mejor presupuesto es el que parte de analizar errores pasados y no deseos futuros, sin más.