Unión bancaria por etapas
El miércoles 18 de diciembre Europa dió un gran paso hacia una Unión Bancaria que avanzará por etapas. La Unión Bancaria es incompleta, no empieza con los fondos necesarios para hacer posible el rescate de un banco de tamaño mediano al final de una década de funcionamiento del “Fondo de Resolución Único¿, y de nuevo se ha diseñado para evitar que los contribuyentes de Alemania tengan que pagar los rescates de otros sistemas bancarios.
En vez de crear un sistema nuevo de apoyo paneuropeo para los bancos en dificultades, serán los gobiernos nacionales y los inversores los que tendrán que hacer frente a las pérdidas de los bancos que se liquiden. Hasta cierto punto, recuerda otros acuerdos de la UE. Primero se sostiene que es un problema complejo, luego se decide abordarlo dando un rodeo y se crea un modelo sustitutivo y se termina anunciando una victoria.
Este “Fondo de Resolución Único¿ no tiene nada que ver con el rescate de los bancos de Irlanda, que corrió a cargo del gobierno y los contribuyentes. En todo caso, podría asimilarse al rescate bancario de Chipre, cuyas pérdidas corrieron a cago de los contribuyentes, de los depositantes de cuantía relevante y de muchos inversores privados.
Como suele suceder en las cuestiones importantes de la UE, la idea de crear una Unión Bancaria surgió, según Financial Times, de una reunión secreta que tuvo lugar en Junio del pasado año en el aeropuerto Charles de Gaulle. Ante la sorpresa de los ministros de finanzas de cuatro de las grandes economías de la Euro Zona, el ministro alemán de finanzas, Wolfgang Schaüble, propuso por sorpresa una especia de “te doy si tú me das¿.
Se podría llegar a un acuerdo de cómo rescatar los bancos que estuvieran en peligro de quiebra, pero con una condición: la supervisión de los bancos europeos debería desligarse de las competencias de las autoridades nacionales y transferirlas a un organismo único.
El ministro francés de finanzas, aparentemente, no pudo salir de su sorpresa y le preguntó a su colega alemán si tenía la aprobación de la Canciller. La respuesta fue “Yo lo consulto todo a mi Canciller¿.
El acuerdo consistió en que el Banco Central Europeo (BCE) tendría la supervisión directa de los 128 grandes bancos de la Euro Zona al terminar el año 2013 y al final del proceso tendría la última responsabilidad de supervisión de 6.400 bancos. Empezaría por un análisis de calidad de los activos de los grandes bancos y luego se realizarían pruebas de resistencia ante distintos escenarios de crecimiento de las economías de cada Estado, su repercusión en las tasas de morosidad y el capital necesario.
El capital depende del volumen de los créditos sujetos a riesgo que cada banco tenga en su balance. Si no se desea aumentar su capital, el medio más rápido es deshacerse de los activos que tengan más riesgo y no entrar en operaciones de crédito adicionales, lo que puede agravar la falta de financiación para las empresas que podrían crear nuevos empleos.
Y, posiblemente, no se cortaría en bucle infernal, que consiste en comprar deuda soberana de buenos rendimientos porque –en una visión apresurada– no deberían ser consideradas como partidas del balance con riesgo y, de esta forma, mejorar las cuentas de resultados y soslayar los aumentos del capital principal.
La Unión Bancaria de los 17 países de la Euro Zona será un mecanismo único de resolución de las quiebras de bancos, una forma para referirse a una “liquidación¿, y se reducirá la participación del Fondo de Rescate Permanente (MEDE).
En el año 2026, y por las aportaciones anuales de los bancos de esos países, se alcanzará un fondo de 55 miles de millones de euros. Según Münchau, es una cifra escasa, pues apenas al final de una década equivaldrá al 0,2 por ciento de la base.
El conjunto de los 128 bancos representa el 85% de todos los activos de la Euro Zona, excluyendo los de los bancos centrales del sistema, y un total de 31,4 trillones de euros (medida americana).
Puesto que la mayoría de los bancos computados tienen un tamaño medio de 30 mil millones de euros, en una crisis sistémica que llevara a un colapso, el fondo de resolución único apenas podría rescatar un banco.
Para concluir, no es lo que esperábamos, pero es difícil que Alemania pueda aceptar un sistema de rescate que tenga alguna posibilidad de convertirse en un medio de mutualizar las pérdidas de otros sistemas bancarios.