Un ejemplo de civismo
¿Hay Derecho? Esta interrogación daba nombre hasta ahora a uno de los blogs jurídicos más conocidos e interesantes del país. Ahora también es el título de un libro colectivo, escrito por los cinco juristas que editan el mencionado blog.
La preocupación por la situación del Estado de Derecho, en especial en estos años de crisis económica, ha llevado a estos autores a escribir un ensayo en el que diagnostican de manera profunda, amena -e incluso con buen humor- los principales problemas relacionados con el cumplimiento de las leyes y el buen funcionamiento de las instituciones en España.
El análisis no dejará indiferente a nadie y tiene la ventaja de estar hecho sin ánimo partidista y de no responder a una determinada visión ideológica. Parte del estudio de cómo la Constitución de 1978, un hito histórico incuestionable, ha perdido aliento vital y ha dado paso a una democracia de baja calidad, guiada por una partitocracia de la que depende una extensa red clientelar. Otro claro síntoma del deterioro jurídico y político que destaca es la “burbuja normativa, generada en primer lugar por las Comunidades Autónomas, que buscan la igualdad en la diferenciación y son responsables de la mayor parte de las más de cien mil normas hoy vigentes.
El ordenamiento resultante es un magma inestable y difícil de comprender, en el que la calidad en la elaboración de los textos y la reflexión sobre su necesidad suelen brillar por su ausencia. Las Cortes Generales también ponen de su parte, por ejemplo con treinta reformas del Código Penal desde 1995, y los distintos gobiernos son cooperadores necesarios, con frecuencia guiados por la idea errónea de que los problemas se solucionan con más normas.
El resultado es más arbitrariedades e inseguridad jurídica y casos preocupantes de no aplicación de las normas en vigor o de las sentencias que las interpretan y aplican. El libro continúa abordando la politización de la función pública y de los más altos tribunales de justicia. También analiza la lentitud de los procesos judiciales y los obstáculos internos para la reforma de este servicio público esencial. Asimismo aborda el desarrollo en nuestro país de un llamado “capitalismo castizo, basado en obtener el favor de los que mandan y desactivar controles, en contra del ideal de una sociedad abierta y competitiva.
El libro apela al compromiso de los ciudadanos y a la responsabilidad de nuestros dirigentes para cambiar las cosas. En sí mismo esta obra es un ejemplo del civismo que reclaman sus autores. Las distintas profesiones jurídicas tienen el deber de servir a la Justicia yendo más allá del mero cumplimiento de las normas. Thomas Jefferson fue uno de los primeros juristas que señaló esta idea: la posición privilegiada que les otorga la sociedad ha de llevarles a desarrollar un compromiso ciudadano de servicio al bien común. El libro ¿Hay Derecho? responde con creces este imperativo.