Reindustrializar Europa
El título lo propuso La Comisión de la UE. Pero es necesario incluir otro: "Sin industria, Catalunya tendrá un futuro incierto". Porque las raíces de nuestra actividad, desde el siglo XIX, son inseparables de las colonias textiles que aprovecharon los cursos de los ríos y las fábricas que fueron capaces de fabricar el mejor coche de Europa (el Hispano Suiza) locomotoras, trenes y motores marinos, y desarrollar una poderosa Petroquímica.
La propuesta se planteó primero en la Universidad de Colonia y también lo hizo el mayor banco privado germano. Los alemanes dudan del futuro de la industria manufacturera en la UE. The Economist sostiene que la industria lleva tiempo perdiendo posiciones porque deja paso a los servicios y en el mundo sólo existen tres países industriales.
Alemania, Japón y China. EE.UU. ya no lo es, si se excluye la industria que fabrica armas. Suecia fabrica aviones de caza, y Suiza motores marinos para megabuques, pero esos motores diésel de 16 cilindros pudieron propulsar buques de guerra en algunos episodios.
Todo nació de una propuesta de la Comisión de la UE, a finales del 2012: la industria manufacturera deberá representar en el 2020 un 20% del PIB, porque la media actual, del 16%, es demasiado baja y la proporción de los servicios no deja de crecer y muchos no son exportables.
Algunos países de la UE, que fueron la fábrica del mundo, tomaron la opción de ser la capital de las financias mundiales.
Y de esta forma, en el Reino Unido la industria manufacturera sólo representa el 10% y otro tanto ocurre en Francia. El caso de Catalunya es distinto. Fuimos una potencia industrial en los periodos de entre guerras (la Primera Gran Guerra y la Segunda).
El cierre de La Maquinista Terrestre y Marítima fue el final de un ciclo de Catalunya. Y a pesar de eso, por sectores nuestra industria representa el 16% del PIB. En Alemania, el 22,4%. Por su especialización en las industrias metalmecánica, química y automoción, esos tres subsectores representan para ellos más del 64% de sus exportaciones.
¿A qué se debe el interés de la UE por la industria manufacturera? Todas las crisis las paga la industria manufacturera pero, en apretada síntesis, existen cuatro factores más allá de la crisis.
La industria crea nuevos empleos directos y es la que induce la creación de los servicios de diseño, tratamiento global de datos, logística y lo que se ha denominado los servicios para la industria.
Segundo, la industria genera exportaciones, mientras que muchos servicios no son comercializables.
Tercero, la competitividad de un país se demuestra por su capacidad de exportar productos industriales en los mercados más exigentes (Alemania exporta más de un 5% a China; España apenas llega al 1,5%). Y en sentido opuesto, un país en el que el 40% o más de lo que exporta compite directamente con China en cinco años quedará desplazado de los mercados mundiales.
Y cuarto, muchas fábricas ganan más con los servicios de mantenimiento que en el propio producto que venden.
No es fácil reindustrializarse. Muchos sectores tienen exceso de capacidad instalada (acero y automóviles). La industria europea paga el doble por la energía que la estadounidense, lo que explica el aumento de las exportaciones de productos químicos desde la Costa Este de EE.UU. a Europa. Nunca habríamos podido imaginar algo semejante.
Los centros de la electrónica avanzada, desde California a Munich, son intensivos en conocimiento y patentes, y no pueden improvisarse, pues necesitan largos años de inversiones. En Catalunya, debemos a la Universitat Politècnica la creación de centros que avanzan en aplicaciones de telecomunicaciones e informática.
Y el Sincrotrón y el entorno del 22@ en biomedicina puede mejorar nuestra cuota internacional. Pero conviene insistir en el hecho de que países avanzados en la industria han seguido el modelo de Bavieray Gotebourg (Suecia), y que antes aplicaron Singapur y China.
Contrataron fábricas llave en mano, patentes, cuotas de mercado internacionales y equipos de investigadores dispuestos a trabajar codo a codo con los ingenieros locales. Para Catalunya eso exige capital, iniciativa y sentido empresarial.
La industria manufacturera de Catalunya llegó a un máximo de empleo en 1998, con más de 600.000 personas; en el 2012 había perdido un tercio. Y cambian las condiciones. Salarios nominales a la baja y más horas de trabajo en la industria de la automoción, que dedica a la exportación más del 80% de la producción. ¿Corremos el peligro de convertirnos en la Bratislava de la automoción? No puede descartarse.
El Estado es el segundo fabricante de coches de Europa después de Alemania, pero otra cosa es el valor añadido de las gamas altas y las exportaciones de nuestros coches de menos valor y mercados menos competitivos.
Existe el temor de que los robots desplacen mano de obra, pero diversos estudios demuestran que sucede lo contrario. No obstante, un sindicalista que visitaba una fábrica de coches en EE.UU. preguntó al director "si todo lo hacen los robots, quiénes compraran los coches?".
Para concluir: hoy no sólo se conquistan los mercados internacionales con las mejores tecnologías, precios competitivos y una constante innovación. La competencia no sólo existe en productos, sino que depende en mayor medida de los modelos de organización de las fábricas, los estilos de dirección y de la formación cualificada de los empleados.
Alemania, los países escandinavos y EE.UU. no pueden cubrir los puestos vacantes de trabajadores con altas cualificaciones. De otra forma sería difícil entender que Alemania pueda ganar mercados internacionales con un euro sobrevalorado contra el dólar. Y si se trata de bienes de equipo, vende el que financia al comprador extranjero en mejores condiciones que los bancos.