Referéndum en Escocia: perspectivas
Todo el mundo reconoce que el referéndum nació como un ejercicio de pura democracia. El primer ministro Cameron pactó con Escocia fecha y preguntas. Escocia eligió el 18 de septiembre, porque está próximo a la conmemoración de lafamosabatalla de Bannockburn en la que hace setecientos años los ejércitos de Escocia derrotaron a los de Inglaterra.
Una de la ventajas de un referéndum legal es que la prensa sigue la evolución de las encuestas. La de Ipsos-Mori indicaba a principios de agosto que el 54% de los votantes estaban a favor de mantener la vieja unión de 307 años entre Edimburgo yLondres, mientras que el 40% estaba a favor de la independencia. Esos porcentajes representaban una reducción de cuatro puntos entre los dos polos. Quizás por eso se esperaba mucho del primer debate por televisión entre el presidente del Partido por la Independencia, el primer ministro de Escocia, Alex Salmond, y Alistair Darling, líder de la campaña a favor del no, además de antiguo Ministro de Finanzas del Reino Unido. No fue un debate decisivo, pero una encuesta inmediata al cierre, de The Guardian y ICM, dio como ganador por un 56% a Darling.
La victoria se explica porque este presionó a su contrincante sobre una cuestión decisiva: ¿Qué moneda tendría una Escocia independiente Pronto se hizo evidente que Salmond no tenía un Plan B. Y su respuesta fue: ¿Seguiremos teniendo la libra esterlina, porque es tan nuestra como de los ingleses". El líder unionista insistió ¿Qué moneda tendrá Escocia si el resto del Reino Unido rechaza compartir la libra con un país sobre el que no va a existir control fiscal ni monetario
Últimamente, desde Londres se intenta desalentar el fervor de los independentistas. Entre los muchos argumentos en contra se destacan: (1) el petróleo del Mar del Norte se está agotando y una Escocia independiente no sería una nación petrolera; es más, la contribución al PIB sería escasa y el país estaría sujeto a los choques de las fluctuaciones de los precios internacionales del petróleo; (2) la demografía va en contra de la economía de Escocia y la posibilidad de sostener su estado del bienestar actual; (3) la granbanca escocesa fuenacionalizada y las acciones pertenecen al Reino Unido; (4) ¿qué moneda tendría una Escocia independiente si perdiera la libra y pasaran años sin tener capacidad para entrar en la zona euro?
El presidente Barack Obama, en una visita reciente a Londres entró en el debate y pidió que el Reino Unido no se disgregara porque Estados Unidos había contado siempre con un aliado fiel y fuerte. Para los independentistas no fue una intervención afortunada.
LOS BANCOS NACIONALIZADOS
El que fue primer ministro del Reino Unido, Gordon Brown, cuando vio al principio de la Gran Crisis que los que tenían ahorros hacían cola ante los bancos para retirarlos se apresuró a nacionalizarlos. Hoy el 80% del capital de Royal Bank of Scotland pertenece al Reino Unido, y proporciones elevadas del Lloyds Bank. Sabía lo que tenía entre manos, pues había sido Ministro de Hacienda en el gobierno de Tony Blair y como escocés defendió todos los bancos y fue un mérito más para quien había sido también rector de la Universidad de Edimburgo.
Los independentistas sostienen que una Escocia independiente se convertiría en un centro financiero especializado en la gestión de activos financieros porque atraería los mejores talentos del mundo y resolverían el abandono de la industria manufacturera que padece Inglaterra por dar más importancia a la City. Lo que no queda claro es cuál sería su banco central -el banco de último recursoy qué ocurriría en los dieciocho meses de transición que pactaron con el Gobierno de Westminster.
El 13 de febrero de este año, el ministro de Hacienda del Reino Unido pronunció una conferencia de grueso calibre contra el movimiento independentista. Y lo hizo en Edimburgo. Manifestó
claramente la imposibilidad de que fuera viable una ¿zona libra" en la que participara una Escocia independiente. Su firme resolución es compartida tanto por el partido Laborista como por el Liberal Demócrata.
De alguna forma, según señaló The Economist, una ¿zona libra" se parecería a la eurozona con sistemas bancarios y monetarios integrados, pero regímenes políticos y fiscales separados. Esta asimetría es precisamente la que provocó sucesivas crisis de confianza sobre el euro, de manera que los unionistas rechazan otra variante que nacería con una fragilidad parecida.
¿QUÉ OPINAN LAS GRANDES EMPRESAS?
Se crearon muy pronto dos frentes. Las empresas multinacionales pronosticaron todos los males a una Escocia independiente, mientras que otras vieron la oportunidad de tener un nuevo Estado independiente más preocupado por la industria manufacturera, los mercados internacionales y la contribución a la economía global. El presidente de una gran compañía escocesa publicó un artículo poniendo el dedo en la llaga. Para los independentistas, los puestos de trabajo de las empresas están amenazados no por la independencia, sino por la posibilidad de que el Reino Unido pueda abandonar el Mercado Único de Europa.
Para concluir, en una entrevista de La Contra de La Vanguardia, James Mirrlees, premio Nobel de Economía del año 1996 y escocés emigrado a Estados Unidos, declaró que en último término decidirían las emociones. Por si acaso, los tres partidos de Westminster se apresuran a ofrecer a Escocia mejoras fiscales y una mayor autonomía.