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Los riesgos del "Estados Unidos lo primero"

Donald Trump promete una América más grande, pero también más solitaria, víctima de su furor proteccionista
Expansión | | 5 min read

Donald Trump promete una América más grande, pero también más solitaria, víctima de su furor proteccionista. Frente a la larga tradición de un país que muchas veces acudió a socorrer a una Europa que tuvo que hacer frente a dos guerras mundiales y se reconstruyó gracias a la generosidad del Plan Marshall, ahora el Tratado del Atlántico Norte quedará a merced del azar y deberán financiarlo los países miembros.

El riesgo, como la energía, no se destruye, sino que se transmite.  Pero la incertidumbre, como ha anticipado el Banco Mundial, no se disipa, sino que va a reducir el comercio mundial y la capacidad de crecimiento de los países que más lo necesitan, entre ellos España, porque nuestra  industria auxiliar del automóvil, que exporta a México y a Estados Unidos puede perder exportaciones por encima de mil millones de euros. Todas las fábricas de Europa eligieron España no sólo por los bajos salarios, y la buena competitividad, sino porque tenemos fabricantes de componentes altamente especializados que exportan a todo el mundo.

El sistema financiero mundial será más inestable y la historia demostró en la crisis del año 1929 que el proteccionismo del estilo “que se arruine el vecino” y los nacionalismos  provocaron una guerra mundial. La victoria electoral sorprendió a muchos y posiblemente sea otro caso de triunfo del populismo de la derecha. A todos los presidentes se les brinda tres meses para apreciar cuáles son sus propósitos reales, aunque el programa electoral se vio confirmado en su campaña electoral y, por si fuera poco, nos lo presentó con rotundidad en su primera conferencia de prensa, todavía como presidente electo.

Empecemos por Estados Unidos, luego Europa y el mundo Occidental y finalmente para los que habían sido sus vecinos más o menos próximos. Las primeras víctimas de sus políticas son los mexicanos por la pretendida muralla contra México y sus emigrantes y la ruptura del Tratado de Canadá, Estados Unidos y México que va a crear más paro y luego el resto de América Latina.  Pero no van a ser menos importantes sus relaciones con Rusia, por motivos obvios, China y toda la cuenca del Pacífico, además de Israel, Irán y los países de Oriente Medio.

Las primeras medidas internas eran de esperar. Se eliminará el programa de ayuda sanitaria (el Obama Care) y más de veinte millones de americanos perderán la asistencia que les había aliviado su malvivir. La reforma fiscal es muy clara.  Los ricos pagarán menos impuestos y los beneficios de las compañías anónimas se reducen del 35% al 15%. ¿Quién tendrá necesidad de tener su sede en Irlanda si Estados Unidos ofrecerá enormes ventajas fiscales, energía barata y un mercado protegido frente a la competencia internacional? Según Tyler Cowen, las compañías tributarán  sobre el rendimiento del capital, y sólo en los casos de beneficios extraordinarios. Se gravarán los flujos de caja y el sistema tendrá tres ejes fundamentales: las inversiones podrán desgravarse cuando se produzcan y no en una serie de años (como ocurre en Europa). En segundo término, no serán deducibles los intereses de las emisiones de bonos, los préstamos bancarios y otros acreedores y, por último, las compañías podrán excluir de la base imponible los ingresos de sus exportaciones, pero no los pagos a los proveedores extranjeros o de sus filiales, lo que perjudicará directamente a la industria auxiliar del automóvil de toda España, como hemos anticipado.

Se liberalizará el sector financiero porque el sistema actual no ha creado empleo sino que lo ha destruido. De los 13.000 bancos regionales que tenía Estados Unidos en 1985 sólo resistieron 1.900 y Trump señala, textualmente, que el director de la agencia que aplica la ley Dodd-Frank tiene poderes dictatoriales.  No ha sido motivo de sorpresa que el banco que nutrirá los puestos claves del equipo económico es el que ha tenido una mayor revalorización en Wall Street y también las compañías que van a desarrollar el programa, desde la construcción de infraestructuras y la energía (incluyendo el “fracking”, sin tener en cuenta las consecuencias para el medio ambiente).  Las que han tenido peores resultados han sido las de tipo asistencial y las farmacéuticas, por la derogación del plan sanitario de Obama.

Aumentarán las inversiones en mega proyectos, financiados a largo plazo y es muy posible que aumente el déficit fiscal.  Estados Unidos ha tenido déficits crónicos de balanzas de pagos y fiscales, pero China, Japón y otros países con excedentes de divisas compraron los bonos del Tesoro que año tras año se emitieron. En la p.8 de su programa se señala textualmente “Nuestra deuda nacional es una carga sobre nuestra economía y las familias”.  Parece contradictorio exigir a China que revalorice el yuan y al propio tiempo que sus productos pagarán un arancel del 45% para entrar en Estados Unidos y luego pedirle que compre la deuda soberana de América.  Lo mismo sucederá con Japón. En la era Trump aumentará la incertidumbre, se contraerá el comercio mundial, disminuirá el Producto Mundial y quizás viviremos guerras comerciales, porque las medidas obligadas de la  Organización Mundial del Comercio van a llevar demasiado tiempo.