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Hillary Clinton, memorias de doble filo

Hillary Clinton es una de las políticas más populares de Estados Unidos y estuvo a punto de ser la candidata del Partido Demócrata a la presidencia en 2008. Ahora vuelve a aspirar a ser la primera mujer presidente de la superpotencia
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HILLARY Clinton, exsecretaria de Estado y esposa del expresidente de Estados Unidos Bill Clinton, publicó a principios de junio un libro de memorias, 'Decisiones difíciles', más de seiscientas páginas cuidadosamente redactadas sobre sus cuatro años, entre enero de 2009 y febrero de 2013, al frente de la diplomacia y de la política exterior norteamericanas.

El libro, entre otras cosas, trata de preparar a la opinión pública para el asalto a la Casa Blanca en 2016 -cuando, muy probablemente, Hillary Clinton se convertirá en la candidata del Partido Demócratay resalta su experiencia, fiabilidad y energía. Por un lado, resulta admirativo hacia el presidente Obama y por otro, se distancia de él lo suficiente como para que la baja popularidad de su segundo mandato no afecte a Clinton y los demócratas desencantados apoyen su candidatura.

Los mayores donantes de fondos del Partido Demócrata ya han optado por ella, pero está por ver si las bases y los votantes independientes hacen este giro. La posibilidad de elegir a la primera mujer presidente de Estados Unidos y de optar por una persona de larga trayectoria política y con mucha capacidad resolutiva, dos características que le faltan a Obama, puede no ser suficiente. Sus memorias pueden, además, volverse contra ella, del mismo modo que en 2008 la aspirante a presidente fue su peor enemigo, por su excesiva agresividad.

Desde la publicación del libro, los medios de comunicación descubren reflexiones que podrían interpretarse como veladas críticas a la política exterior de Obama. Al preguntar a la autora de dichas memorias, en ocasiones aprovecha para clarificar y aumentar estos comentarios. Hace dos semanas afirmó en una entrevista a la venerable revista 'The Atlantic' que ella habría armado a los rebeldes sirios y dio a entender que aspiraba a una política exterior más contundente y con menos complejos.

Mientras los medios de comunicación daban alas a estas palabras, se producía el asesinato del periodista James Foley tras el intento fallido de rescatarlo a él y a otros rehenes, y la Casa Blanca decidía aumentar los ataques aéreos sobre los yihadistas en Iraq. En una situación de crisis, la gran mayoría de los norteamericanos son patriotas y apoyan a su presidente. Hillary Clinton además ha sido artífice de la política exterior de Obama durante cuatro años y no puede desentenderse de ciertas decisiones u omisiones.

El actual presidente no tiene una gran estrategia internacional, sino que practica un realismo pragmático, muy similar al de Bush padre. Al llegar al poder se encontró con dos guerras muy impopulares y mal planteadas, en plena crisis económica, y ha querido reenfocar las prioridades de la superpotencia.

Hillary Clinton votó siendo senadora a favor de la guerra de Iraq -una decisión de la que ahora se arrepiente- y por lo general se encuentra más cómoda con el compromiso internacionalista que recorre la diplomacia norteamericana desde la entrada en la Segunda Guerra Mundial hasta Ronald Reagan. Sus estrategas le han advertido que es preferible que bajen las ventas de su libro y empiezan a vender su capacidad de tender puentes con el poder legislativo, la gran asignatura pendiente del actual ejecutivo demócrata.