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El año de Hillary

Hillary Clinton será una de las grandes protagonistas del año que comienza. A lo largo de 2016 comprobaremos si consigue convertirse en la primer mujer presidente de EEUU
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Hillary Clinton será una de las grandes protagonistas del año que comienza. A lo largo de 2016 comprobaremos si consigue convertirse en la primer mujer presidente de EEUU. Hasta ahora, Hillary había demostrado ser mejor senadora y secretaria de Estado que candidata, pero en estos comicios presidenciales por fin tiene muchas bazas para hacer historia. Ha limado las aristas que le hacían aparecer como demasiado agresiva en los debates televisivos y es capaz de simplificar su mensaje, en vez de enredarse consigo misma en disquisiciones expertas. Nadie le hace sombra en el bando demócrata y ha dejado atrás distintas polémicas (uso indebido del correo privado, donaciones de gobierno extranjeros a su fundación familiar y su reacción frente al atentado de Bengazi).

Alguno de estos asuntos pueden resurgir más adelante, pero hoy el viento sopla a su favor. Los llamados “millenials”, la generación más reciente, no comparten el rechazo de sus mayores a la intervención del Estado en la economía, ante un futuro más incierto y el debilitamiento del sueño americano por la desigualdad y la menor movilidad social. Su voto en las elecciones de 2008 y 2012 fue decisivo para la victoria demócrata. Sobre todo, los hispanos, la minoría más poderosa del país, decidirá la elección presidencial. Claramente se sienten atacados por el candidato republicano en cabeza, Donald Trump. Los latinos con los que éste compite, Ted Cruz y Marco Rubio, no han hecho frente a su discurso anti-inmigración, disparatado y xenófobo. El magnate de Nueva York puede acabar ganando la nominación, gracias a su dinero y a la incomparecencia de un buen rival republicano. Tal victoria movilizaría en su contra a muchos votos moderados, que respaldarían en noviembre a Hillary para frenar a un millonario anti-sistema incapaz de controlar su ego. Es fácil anticipar cuáles serían las grandes líneas de acción de una presidencia de Hillary, basadas en muchas de las ideas –y no tanto en los éxitos- de Barack Obama: reforma de la sanidad y de la inmigración, control sobre la venta de armas, recuperación de la igualdad de oportunidades con énfasis en la educación y la garantía de los derechos de distintas minorías. En política exterior, sin embargo, es muy posible que la presidenta abandonase el realismo y la prudencia y desplegase una nueva estrategia para defender los intereses y proyectar los valores de su país. Conoce mucho mejor que Obama en 2008 la política internacional y es una de los últimos líderes de EEUU que se sienten en casa en Europa. Veríamos una diplomacia norteamericana más activa y firme en la relación con China, Rusia y los países de Oriente Medio. Pero noviembre queda todavía muy lejos y durante la campaña a lo que dedica Hillary sus pocos ratos libres no es a repensar el mundo sino a aprender español.