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¿Cómo será la bolsa en 2019?

Expansión | | 4 min read

Lo peor para la bolsa es la incertidumbre. El año se inició con el temor al resultado del Brexit; se extendieron los rumores acerca de una posible nueva recesión, porque el rendimiento de los bonos del Tesoro americano a 10 años podía ser alcanzado por el de los de los títulos más volátiles, la deuda soberana a dos años; se revisaron los antecedentes de otras situaciones de inversión de la curva de intereses y se constató que en los últimos 60 años siempre que se produjeron curvas de rendimientos invertidas la anomalía dio paso a una recesión.

 ¿Cómo empezó todo? Meses atrás, en febrero de 2018, el rendimiento de la deuda soberana en dólares a diez años pasó del 2,1% al 2,8% y luego rozó la línea roja del 3%.  Y a medida que avanzaba el año llegó a ser más rentable invertir en bonos del Tesoro que en acciones.

Las cosas empeoraron porque Ibex 35 sigue cada vez más la pauta de Standard & Poor´s 500. En 2016 éste ganó un 20,2%; Ibex 35 casi el 10%, lo mismo que Euro Stoxx 600. 2017 fue un mal año para la mayoría de las bolsas y no fue una excepción para nuestro selectivo. En febrero del pasado año se disparó la volatilidad en las bolsas de Estados Unidos. El índice ViX (“Fear gauge” o índice del miedo) se dobló, de 14 a 37, lo que representa que se vendieron más acciones a futuro, pero sin que se produjese el pánico de septiembre 2008, cuando quebró Lehman y el ViX llegó a 186.  Aparentemente, lo más importante en una bolsa son las acciones, pero a menudo las variaciones de precios de la deuda soberana en dólares son la brújula que marca el futuro.   

¿Por qué perdió valor la deuda soberana más deseada?  Porque se produjo la confluencia de dos hechos. El mercado se dio cuenta de que la economía americana se recalentaba y que la reacción del banco central (la FED) sería aumentar los tipos de interés y vender los activos que en los años de inyecciones de dólares acumuló en sus arcas. Afortunadamente, el nuevo gobernador se propuso vender gradualmente el stock de activos que guarda en Nueva York y poner el freno en el alza de tipos. Por su extremada prudencia, tampoco vendió activos el presidente Draghi.

La decisión de la FED fue contradictoria, porque las empresas americanas cotizadas, y especialmente los bancos, estimaban que los resultados del primer trimestre iban a ser extraordinarios (y acertaron), pero en bolsa lo que cuenta es el valor descontado de las ganancias del futuro y si aumentan los tipos de interés esas ganancias valdrán hoy menos. Y por si fuera poco, sucedió lo inesperado. El índice de las grandes tecnológicas, denominadas Faangs (por Facebook, Amazon, Apple, Netflix y Google) arrastró al alza el índice S& P 500 hasta abril y pareció que éste no tenía un techo próximo. El colapso de Facebook, por un escándalo de transferencias de datos y la caída de la demanda de los móviles de Apple arrastraron a la baja al sector más avanzado del Valle del Silicio y luego a Nasdaq y S&P 500.  Habían sido las acciones favoritas y algunas llegaron a tener un valor capitalizado en bolsa por encima de un billón de dólares. En el colapso perdieron entre el 20% al 29%. 

En Europa, esos acontecimientos, unidos a las amenazas de las políticas proteccionistas del presidente Trump y la creciente incertidumbre sobre el resultado del Brexit perjudicaron seriamente a la industria automotriz de Alemania y el índice de Frankfurt (DAX) bajó más de lo que perdía Ibex 35.

El índice Euro Stoxx 600 había llegado a un máximo de 403 en enero 2018 y en Diciembre, uno de los meses de mayor volatilidad, llegó al mínimo del año, 330 puntos.  En enero de este año se ha recuperado hasta 357 y durante semanas las bolsas han variado al ritmo de las noticias de las posibles negociaciones de la Administración  Trump y el presidente de China. Para concluir, las ganancias del año van a depender de la guerra comercial de Trump y del tipo de Brexit. Pero como dijo Keynes, lo inevitable nunca ocurre; sucede lo inesperado.