Ideas clave

→ La caída se concentra donde estaba la fortaleza del sistema español, y el retroceso del cuartil alto a nivel OCDE es el resultado más llamativo a nivel global. España pierde 45 puntos por década en lectura frente a 27 de la OCDE, y retrocede sobre todo en los dos extremos de la escala socioeconómica: el cuartil socioeconómico más alto cae mucho más, y España es uno de los dos únicos países del mundo donde se reduce el alumnado de alto desempeño de origen humilde a la vez en lectura y en matemáticas. La mayor caída de los resultados del cuartil alto, en España y a nivel global, supone un hallazgo inédito tras un cuarto de siglo de PISA.

→ El deterioro de la capacidad de sostener la atención es claro y explica parte de la caída, algo que puede agravarse con el uso que hoy los alumnos dan a la IA generativa. Mientras que la comprensión escrita se deteriora mucho menos en textos cortos, los alumnos fallan en los textos largos y despachan las preguntas en vez de trabajarlas. Detrás hay un cambio social: el ocio digital se recompone hacia actividades más pasivas, los padres preguntan menos y el absentismo sube. El uso que hoy le da el alumnado de 15 años a la IA generativa —resumir y escribir textos— está asociado a peores resultados, y no lo está tanto para pensar e investigar; y es el alumnado de nivel socioeconómico más alto, precisamente quien más ha caído, quien más lo usa.

→ Ni la prueba, ni los problemas en la ESO, ni la inmigración ni los móviles en las aulas explican gran parte de la caída. Las comprobaciones técnicas de la OCDE, más sólidas y minuciosas de lo habitual, muestran que el examen se mantuvo igual y que los alumnos no se comportaron de forma distinta ante él; que el efecto del aumento de la inmigración ha sido bajo; que la prohibición del móvil en el aula ya alcanza a la mitad del alumnado de la OCDE sin que su expansión se refleje en los resultados; y que parte de los problemas en Secundaria se veían venir en Primaria con las últimas ediciones de PIRLS.

1. España cae, y lo hace por arriba y por abajo

España cae más que su entorno y es uno de los dos únicos países del mundo donde se reduce el alumnado de alto rendimiento de origen desfavorecido a la vez en lectura y en matemáticas. Su caída entre 2015 y 2025 es de −45 puntos en lectura, −29 en matemáticas y −16 en ciencias, frente a −27, −22 y −7 de la media comparable. El descenso es internacional —la lectura cae en tres de cada cuatro sistemas con datos comparables, 25 puntos de media en la OCDE entre 2018 y 2025—, pero España lo amplifica. Entre 2022 y 2025 se redujo la proporción de alumnado de alto rendimiento tanto entre los favorecidos como entre los desfavorecidos, y tanto en lectura como en matemáticas. Lo primero le ocurre a 32 sistemas en lectura y a 18 en matemáticas; lo segundo, no. Según la OCDE, el retroceso de los mejores alumnos favorecidos en matemáticas es una tendencia descendente iniciada en 2015, no desde la pandemia.

Gráfico 1. España empieza la década por encima de la OCDE y la termina por debajo

A nivel internacional, el hallazgo más importante del informe es que los resultados del alumnado de mayor nivel socioeconómico caen entre dos y tres veces más que el resto, algo inédito en lo que vamos de siglo. Los resultados en lectura caen 33 puntos en España —y 20 puntos en la media OCDE—, el doble de la caída del resto de cuartiles, que retroceden entre 15 y 17 puntos en España y entre 4 y 8 puntos en la OCDE. Ocurre algo semejante en matemáticas y ciencias. Esto implica que algo ha ocurrido al alumnado de nivel socioeconómico alto de los países más ricos entre 2022 y 2025. La OCDE precisa que esta caída se concentra en alumnos de nivel socioeconómico alto pero con resultados más bien bajos.

Gráfico 2. El alumnado de nivel socioeconómico alto es el que más cae

El mapa autonómico repite el patrón, con un resultado negativo y sin precedentes en el País Vasco. Las comunidades que encabezaban el sistema en 2012 son las que se desploman: el País Vasco pierde 57 puntos de media en las tres competencias y Navarra 55, con caídas acumuladas desde entonces. El País Vasco se sitúa como la comunidad autónoma con peor competencia lectora, con 419 puntos, solo por delante de Ceuta y Melilla. Las caídas, en todo caso, también han sido importantes en el resto de comunidades del norte entre 2022 y 2025. Resisten mejor, en cambio, las comunidades del sur como Extremadura, Murcia y Castilla-La Mancha, que partían de más abajo.

Gráfico 3. Las comunidades que lideraban el sistema son las que se desploman
Gráfico 4. El País Vasco pierde 79 puntos en lectura, 47 de ellos en el último trienio

2. Cae la atención lectora y eso parece lastrar los resultados

El análisis ítem a ítem de la OCDE identifica dónde fallan los alumnos en la comprensión lectora y, por tanto, dónde las cosas empeoran más. La caída de desempeño está asociada a la longitud del texto: los ítems sobre textos de 400 palabras ofrecen mayores caídas de aciertos que los cortos, de menos de 200, o los intermedios, de 200 a 399; mientras que el rendimiento retrocede por igual tanto si la pregunta pide localizar un dato como si exige valorar críticamente el texto. Por otro lado, el formato de las preguntas apunta en una dirección consistente, porque entre 2022 y 2025 las respuestas mejoraron ligeramente en respuesta abierta y siguieron cayendo en opción de respuesta múltiple: los alumnos responden rápido y mal justo donde la pregunta les permite salir sin esfuerzo. Todo esto puede estar muy conectado con la crisis de lectura que viven las sociedades occidentales en la última década.

Los alumnos abandonan menos las últimas preguntas de la prueba para empezar a despachar preguntas intermedias más rápido. Los ítems que nadie llega a ver al final de la prueba bajan dos puntos, mientras las respuestas rápidas e incorrectas suben cuatro, hasta el 9 %, lo que sugiere que no es un problema de falta de tiempo o fatiga: es falta de paciencia y atención. La OCDE señala, sin llegar a cuantificarlo, que los ítems no alcanzados no penalizan mientras las respuestas rápidas y erróneas puntúan como error. Ese doble cambio de conducta impacta negativamente en los resultados.

3. Menos ocio digital, pero más redes sociales, y menos adultos alrededor

Los datos afirman que los adolescentes pasan menos tiempo ante una pantalla fuera del aula, pero lo reparten peor. A nivel global, entre 2022 y 2025 el ocio digital fuera del centro ha bajado, y son los usuarios más intensivos los que más se reducen, lo que es sin duda una buena noticia. Sin embargo, sube el tiempo dedicado a redes sociales en el alumnado que las usa más de una hora al día y, a la vez, cae el uso informativo y creativo de los smartphones.

Alrededor de esa recomposición se mueven otros tres indicadores. A nivel global, el 28 % del alumnado dice que sus compañeros se distraen con dispositivos en la mayoría de las clases de ciencias, y esa distracción se asocia con menor perseverancia en más del 90 % de los sistemas. Los alumnos que afirman que sus padres les preguntan qué han hecho en el colegio han caído. Por último, la relación alumno-escuela se está debilitando: ha crecido el absentismo, y faltar un día entero en las dos semanas previas a la prueba crece tres puntos.

Sobre todo ello se ha superpuesto un componente que solo existe desde finales de 2022, el uso de la IA generativa, y que podría explicar la acusada caída de resultados en el alumnado de nivel socioeconómico alto. En 2025 una abrumadora mayoría de los alumnos ya usa chatbots para sus tareas escolares. Sin embargo, para las tareas de síntesis y elaboración de textos —las dos tareas que la escuela pretende enseñar—, quienes no los usan puntúan por encima de quienes sí lo hacen, controlando por el nivel socioeconómico; para las tareas de reflexión e investigación, esta relación no es tan clara. Ello debería llevarnos a insistir en la idea de emplear esta tecnología bajo un principio de pedagogía adaptativa, con salvaguardas que preserven el esfuerzo cognitivo del estudiante. Dado que los usuarios más frecuentes vienen de entornos favorecidos, la expansión y el uso de la IA en Secundaria constituyen la hipótesis más plausible para explicar la mayor caída de resultados en alumnado de nivel socioeconómico alto observada en 2025.

Gráfico 5. Quienes no usan IA para resumir o redactar puntúan más, también descontando el ISEC

4. Lo que no parece ser tan relevante

PISA 2025 no provoca más fatiga que ediciones anteriores, y el cambio en la estrategia de respuesta del alumnado no es un artefacto del examen, por lo que señalar al mensajero tiene poco recorrido. La OCDE despliega de manera inusual varias comprobaciones para descartar que sean los propios elementos de la prueba los que hayan condicionado el resultado, provocando «fatiga en el test». Los cuadernillos de PISA se reparten al azar, lo que permite contrastar varias hipótesis: la caída es incluso mayor entre quienes hicieron lectura en la primera hora del examen que entre quienes la hicieron en la segunda; la rotación de bloques en ciencias muestra fatiga, pero esa fatiga no distingue a los países que caen de los que no; y las respuestas automáticas al cuestionario —marcar lo mismo en todo un bloque, incluidas las preguntas que se contradicen— son menos frecuentes en 2025 que en 2018. Todo esto muestra que los alumnos no llegaron peor al final del examen: llegaron peor al principio. Conviene precisar, eso sí, que la propia OCDE considera que sostener la atención forma parte de lo que PISA define como leer.

La mayor caída, también en España, no parece ser solo un problema de la Secundaria. Las diferencias que PIRLS registró entre 2016 y 2021 ya anticiparon las que PISA registra entre 2022 y 2025 en muchos países, también en España, pues se observa una correlación inter-países entre ambas caídas. Esto implicaría que el señalamiento de la ESO en el caso español puede tener un recorrido menor del que habitualmente se plantea.

La prohibición de los móviles en las escuelas avanza, pero lo determinante no parece ser prohibir el móvil, porque esa discusión ya está cerrada. La proporción de alumnado en centros de la OCDE que no lo permiten pasó del 34 % al 50 % entre 2022 y 2025 —en España ya alcanza al 86 % del alumnado—, y esos centros reportan menos distracción en el aula, pero la expansión de las prohibiciones no correlaciona con el cambio de rendimiento en ningún sistema. Ya no se trata de legislar la norma, sino de ejecutarla bien, como muestra la evidencia, y de pasar a ocuparse de lo que ocurre fuera del centro y del uso de dispositivos.

La inmigración escolar en España ha crecido más rápido que en la OCDE y hoy supera el 20 %, pero su incidencia en la caída de resultados es baja. Según nuestra propia estimación, aplicando el cálculo de composición que emplea la OCDE, ese cambio explicaría en torno a un 8 % de la caída en lectura y un 25 % de la de ciencias en España. Contribuye, por tanto, ligeramente, pero no es el motor de la caída, especialmente en lectura y matemáticas, que es donde los resultados han caído más.

Fuentes. OCDE, PISA 2025 Results (Volume I): Future-Ready Students; e informes españoles de PISA 2012, 2022 y 2025 (INEE). Los datos autonómicos de 2012 corresponden a las catorce comunidades con muestra ampliada en aquella edición.

Nota metodológica. Cataluña queda excluida de las comparaciones de 2025 por su tasa de exclusión del 23,2 %, siguiendo la advertencia del propio informe; los datos de la Región de Murcia se utilizan con cautela por la misma razón (12,7 %). Las variaciones autonómicas son diferencias sobre medias publicadas y no incorporan contraste de significatividad. La estimación del efecto de la composición migratoria es de elaboración propia: España queda fuera de la media OCDE-29 con la que el informe internacional realiza ese ejercicio.

Continguts relacionats
Compartir