EsadeGeo

Policy Brief: El Industrial Accelerator Act

Juan Moscoso del Prado Hernández & Darío Arjomandi Rabbani |
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La propuesta de la Industrial Accelerator Act (IAA) presenta una nueva arquitectura en la política industrial europea. La propuesta presentada por la Comisión Europea persigue varios objetivos conexos: recuperar capacidad productiva, acelerar la descarbonización y reforzar cadenas de valor estratégicas en Europa. El reglamento establece como referencia que el PIB industrial alcance al menos el 20% del total de la Unión Europea (UE) en 2035, tras haber descendido del 17,4% en 2000 al 14,3% en 2024. Para ello, la IAA articula instrumentos como la contratación pública, las ayudas de Estado, la inversión extranjera o los permisos de actividad para crear demanda de productos industriales siguiendo dos criterios: que sean bajos en carbono y de origen europeo (Made in Europe). Ahora, en el momento en que la propuesta está siendo debatida, se plantean diversos interrogantes.

Los retos de la IAA

Las condiciones materiales de cumplimiento. La dependencia exterior de muchos de los sectores afectados y el carácter estático de los umbrales presentan distintos grados de dificultad para la adaptación y el cumplimiento. Los incentivos económicos son tan necesarios como la regulación para conseguir los objetivos finales.

Alcance de la norma. El conjunto de sectores cubiertos por la propuesta representa el 15% de la producción industrial europea. Sin embargo, dichos sectores tienen un efecto amplio sobre el tejido productivo y en la economía por afectar a la construcción de infraestructuras, la movilidad y el transporte, el suministro energético o la defensa. Aún así, en varios de estos sectores, el alcance de la norma podría no ser lo suficientemente amplio para provocar un impacto en los incentivos de mercado.

Las condiciones de la IAA afectan principalmente a la economía China, que alcanza el 60% de producción y cuota de mercado global en la mayoría de los sectores cubiertos por la norma. La respuesta de China se ha dirigido a proteger a los inversores chinos de las obligaciones de compartir datos sobre capital, tecnología, propiedad intelectual y activos estratégicos en otras jurisdicciones. La Comisión Europea argumenta que las medidas de la IAA son recíprocas, equiparables y tienen el objetivo de fortalecer la capacidad productiva y no de discriminación comercial.

La equivalencia de origen con los socios comerciales de la UE. Es otro los aspectos más debatidos y presenta dos riesgos: uno es que los socios comerciales queden fuera del “made in Europe”, afectando a las relaciones y compromisos adquiridos. El otro, es que la IAA se abra excesivamente a que el contenido procedente de terceros países con acuerdos comerciales pueda considerarse equivalente al criterio de origen UE.

La distinción entre tecnologías críticas como baterías y, por otro lado, tecnologías convencionales cuya dependencia de proveedores extranjeros no supone un riesgo para la seguridad económica, como es el caso de paneles fotovoltaicos. La IAA no realiza esta distinción que podría ser clave a la hora de determinar el objetivo de localización según el riesgo de seguridad económica.

La brecha de financiación pública. Según la OCDE, entre 2005 y 2024, los sectores industriales chinos recibieron entre 3 y 8 veces más apoyo financiero público que en el caso de países de la OCDE. La inversión total china, pública y privada, en tecnologías de la descarbonización y energías limpias fue de 680.000 millones de dólares en 2024. Mientras que esa cifra de inversión total fue de 370.000 millones en la UE, un 45% inferior. El déficit de financiación pública en la UE es un obstáculo estructural para la aceleración de la conversión industrial.

Las propuestas de EsadeGeo

  • Un fondo soberano europeo de inversión industrial. Mediante la inversión directa en proyectos industriales con activos estratégicos en el ámbito de la IAA, el fondo soberano europeo podría alcanzar un rendimiento anual medio bruto de en torno al 4%.                                                                                                                                    

  • Participación pública europea en el capital de proyectos estratégicos. La participación pública en capital presenta ventajas agregadas respecto a los subsidios directos.                                                                                                                                    

  • Destinar un 10% del ingreso de la UE sobre el IVA de productos industriales a financiar proyectos cubiertos por la IAA. Sería una forma de recanalizar la parte de la recaudación procedente del consumo de productos industriales cubiertos por la IAA.    

  • La emisión de bono europeo IAA. Un activo seguro para la promoción industrial, según los criterios de descarbonización y origen europeo, podría ser la forma más eficiente de financiar proyectos en el corto plazo.                                                                

  • Un marco EU Inc. para las industrias de la IAA. Todos los sectores industriales afectados por la IAA podrían ser objeto de una aplicación piloto del régimen 28ª o EU Inc.                                                                                                                                    

  • Una estrategia de largo plazo: la reforma del orden comercial. Una hoja de ruta para reformar el orden comercial internacional, dirigida a reconstruir sus normas sobre una base más equilibrada, recíproca y que refleje la distribución actual.