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Julián García Vargas, ex ministro de Sanidad y Consumo, en ESADE: "La integración asistencial permitiría que los servicios sanitarios se avanzaran a los problemas sociales a medio y largo plazo"

José Manuel Freire (Escuela Nacional de Sanidad): “Para que haya una integración social y sanitaria, es preciso revisar y reforzar las bases del sistema de atención social”
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El proyecto de una integración asistencial, universal y progresiva de los servicios sanitarios y sociales está ganando terreno y es principalmente una respuesta a los desafíos y a las necesidades asociadas a la transición epidemiológica de las enfermedades infecciosas a las enfermedades crónicas, a la longevidad demográfica y a la creciente vulnerabilidad psicosocial. No hay que olvidar, sin embargo, “los problemas sociales que se derivan de la desigualdad y la pobreza infantil, y que se van a traducir en problemas sanitarios en el futuro”, por lo cual “avanzar hacia una integración asistencial también ha de permitir que los sistemas sanitarios se avancen a los problemas sociales a medio y largo plazo”, ha señalado Julián García Vargas, ex ministro de Sanidad y Consumo y socio de VPR Consultores durante la presentación en ESADE del estudio Escenarios de la integración de la atención social y sanitaria. Consulta Prospectiva 2015-2020, que ha reunido a diversos actores políticos y expertos en los ámbitos social y sanitario.

 

Un relato de integración asumible

Si bien parece que existe un consenso en cuanto a la necesidad de una atención integrada y centrada en las personas, la cuestión es “cómo se ha de llevar a cabo el proceso de implementación para que sea efectivo y cómo articular las garantías de continuidad”, ha señalado Ana Isabel Lima, presidenta del Consejo General del Trabajo Social. El estudio surge de esta preocupación y se basa en una consulta prospectiva realizada a un colectivo de 100 profesionales, investigadores y directivos de los sectores público y privado en los ámbitos social y sanitario, sobre 49 escenarios probables de integración. A partir del análisis de las tendencias que se extraen de lo que los encuestados manifiestan que desean que ocurra y de lo que consideran que efectivamente ocurrirá, el documento aporta “un posicionamiento colectivo en relación con la consistencia del concepto compartido de integración”, tal como ha indicado Joan Josep Artells, director del estudio.

Para explicar la falta de concordancia entre los escenarios deseados y pronosticados que se observa en el estudio, los autores identifican algunas de las principales cautelas manifestadas por los encuestados, entre las cuales cabe señalar las dudas sobre la suficiencia del marco legal para dar respuesta a la realidad de los diferentes ordenamientos territoriales, el debate entre el universalismo y la cobertura gradual de la atención, la cuestión sobre el alcance de la cartera de servicios y prestaciones, así como la discusión sobre los mecanismos de financiación fiscal. A este respecto, Albert Ledesma, director del Plan Interdepartamental de Atención e Interacción Social y Sanitaria (PIAISS) de Cataluña, sostiene que, para que un proyecto como este sea factible, es necesario “un relato de integración social y sanitaria que sea asumible y digerible, que tenga sentido común y dé respuesta a las necesidades de las personas que están atendiendo a otras personas”.

 

Hacia una sociedad de cuidados

Por su parte, José Manuel Freire, profesor de la Escuela Nacional de Sanidad, considera que, “para que haya una integración social y sanitaria, es preciso revisar y reforzar las bases del sistema de atención social” ya que, “mientras que el sistema sanitario funciona mediante la cotización en el trabajo, la asistencia social aún depende, en buena medida, de la beneficencia”. Ledesma ha añadido que “la integración asistencial debe mantener la idiosincrasia propia de cada uno de los ámbitos”, puesto que “no se trata de ‘sanitarizar’ lo social, ni todo lo contrario”. En este sentido, “no hay que crear un tercer espacio, sino integrar de manera articulada lo social y lo sanitario”, ha asegurado.

Según Julio Zarco, director general de Coordinación de la Atención al Ciudadano y Humanización de la Asistencia Sanitaria de la Consejería de Salud de la Comunidad de Madrid, los principales desafíos del ámbito asistencial actual son “la atención domiciliaria a través de un empoderamiento de la atención primaria; la potenciación y reorientación de los roles asistenciales; la transformación y actualización de los planes de estudios de cara a una capacitación que esté acorde con los nuevos conocimientos; el cambio normativo y legislativo, y un liderazgo afectivo para una sociedad de los cuidados”. En cuanto a este último reto, tal como se apunta en el estudio, “el liderazgo colectivo distribuye poder de decisión entre quienes demuestran capacidad inclusiva de trabajo compartido, experiencia y motivación en el seno de los equipos interprofesionales. Su implantación fortalece y cohesiona la gestión asistencial integradora”.

Enrique Verdeguer, director de ESADE Madrid, ha sido el encargado de inaugurar la sesión, en la cual también han intervenido Concha Marzo Carpio, directora de Asuntos Públicos y Acceso al Mercado del Grupo Novartis, y Rodrigo Gutiérrez Fernández, director de Calidad y Humanitarismo Asistencial de la Consejería de la Comunidad de Castilla-La Mancha.