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An Inspiration Break with Sira Abenoza

Sira Abenoza, profesora del Departamento de Ciencias Sociales e investigadora del Instituto de Innovación Social
| 6 minutos de lectura

"Desde que empecé a dar clases en ESADE, me he sentido muy cómoda y muy identificada con los valores de la institución, que comparto plenamente"

 

 

¿Por qué decidiste dedicarte a la investigación y centrarte en la resolución de los problemas sociales, con un enfoque en la autosostenibilidad y el uso de la inteligencia social para fomentar la innovación social?

Creo que mi vocación tiene una doble vertiente. Yo estudié negocios y filosofía a la vez. La visión business que nos daban en la universidad me parecía muy frívola y sentía la necesidad de acercar la preocupación por la justicia y la ética al mundo de los negocios. Entrar en contacto con situaciones de injusticia y ver que desde el mundo empresarial había una falta de compromiso en este sentido despertó en mí el deseo de dedicarme a alguna profesión que contribuyera a mejorar esta situación.
Además, otro tema que me ha preocupado mucho desde siempre es la falta de comunicación, porque he visto que muchos de los problemas que hay en el mundo son debidos a una falta de diálogo. Y si entre todos tuviéramos la voluntad y la valentía de sentarnos con los demás con ganas de escuchar sus razones o saber quiénes son, así como la valentía de presentarnos tal como somos, resolveríamos muchos problemas.

La apuesta por la docencia de la responsabilidad social tiene que ver con esta doble motivación de contribuir a resolver o mejorar las injusticias sociales y a la vez promover el diálogo.

 

¿Cómo te convertiste en profesor universitario y cómo llegaste al Departamento de Ciencias Sociales de ESADE?
Tras finalizar las dos carreras, me puse a investigar en el mundo de la ética de la empresa y enseguida me ofrecieron la posibilidad de dar clases en la Universitat Pompeu Fabra. Y me gustó mucho. Soy una persona muy curiosa; me gusta investigar y conocer y, al mismo tiempo, me gusta mucho comunicar y compartir. Por ello, la docencia ha sido siempre como un regalo para mí.
Entonces, realicé un curso de Executive Education en ESADE, que se impartía conjuntamente con Stanford, y personas del Departamento de Ciencias Sociales me conocieron y me brindaron la posibilidad de venir aquí a dar clases de responsabilidad social. Desde que empecé a dar clases en ESADE, me he sentido muy cómoda y muy identificada con los valores de la institución, que comparto plenamente.

 

¿Qué aspectos de tu actividad en ESADE te apasionan más?

Me apasiona –y me parece que es un gran privilegio– estar dando clases a estudiantes tan inteligentes. ¡Es un lujo extraordinario! Mi campo aún genera controversia, e incluso los alumnos más escépticos pueden hacerte una pregunta o una crítica inteligente. Y eso es maravilloso: ¡me encanta!

También lo es tener espacio para la innovación, que haya podido llevar adelante un proyecto como el de Filosofía en la prisión y otros nuevos proyectos de diálogo, como el que estamos iniciando con estudiantes del MIE. No paro. En cierto modo, siempre estoy pensando en nuevos proyectos.

 

¿De dónde obtienes la inspiración cuando buscas ideas?

Mi entorno es muy heterogéneo. ¡Estudié dos disciplinas tan distintas, con entornos tan distintos...! Creo que me inspiran, sobre todo, las personas, las conversaciones que tengo con amigos, amigas y conocidos; este intercambio desde visiones tan distintas..., y el arte. Me inspira mucho la literatura, pero también el cine y el pensamiento.

 

¿Qué haces cuando necesitas desconectar?

Necesito desconectar de todo con mucha frecuencia. Necesito mucha soledad cada día. Cada mañana, me levanto muy temprano. Mi compañero siempre bromea por el hecho de que desde que me despierto hasta que salgo de casa pasan casi dos horas. Pero es que es el momento en que estoy sola, haciendo las cosas muy lentamente y, en cierto modo, buscando el equilibrio o la calma desde la cual empezar el día. Es un momento muy sagrado para mí.

 

¿Cuál es tu mayor sueño como académica dedicada a la resolución de problemas sociales, con un enfoque en la autosostenibilidad y el uso de la inteligencia social para fomentar la innovación social?

Mi sueño es seguir extendiendo la metodología que utilizo para promover el diálogo a otros ámbitos y entornos. Por ejemplo, me voy a Belfast a hacer un documental de diálogo socrático con ex combatientes del IRA y unionistas, y ex soldados británicos. También tengo previsto llevar este proyecto a Centroamérica y, si todo va bien, también a los Estados Unidos, donde parece que despierta un cierto interés. Con los estudiantes del MIE, este año también haremos un proyecto que traslada el diálogo socrático a la calle... La idea es que el diálogo sirva como punto de partida no solo para limar conflictos –como en Belfast– sino también para crear proyectos y soluciones nuevas. En definitiva: ¡mi sueño es ir extendiendo el verdadero diálogo como una suerte de virus que infecte a todo el mundo!

¿En qué frase, canción, libro o película piensas a menudo?

Como libros, mencionaría dos de Rilke: Cartas a un joven poeta y Los cuadernos de Malte Laurids Brigge. Son dos libros que me han hecho mucha compañía. Y como frase, la de Walter Benjamin: “To be happy is to be able to become aware of oneself without fight.”