El deporte, los hábitos saludables y la transmisión de valores mejoran en un 95% el rendimiento escolar de los niños con riesgo de exclusión social, según ESADE
España sigue por debajo de la media de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), especialmente en matemáticas y lectura, según el último informe PISA. Para mejorar en esos resultados, la práctica del deporte y los buenos hábitos pueden ser unos aliados, ya que mejoran el rendimiento académico de los niños.
Así lo demuestra un estudio actualizado, realizado por el Observatorio de Estudios del Comportamiento (OEC) de ESADE a partir del análisis de la conducta de más de 7.000 escolares que acuden a las Escuelas Deportivas Danone, niños y niñas entre 6 y 12 años de minorías étnicas, familias inmigrantes y en riesgo de exclusión social, que, por tanto, son más vulnerables a la crisis.
Las notas escolares de los alumnos que practican deportes de equipo, como el fútbol o el baloncesto, mejoran gradualmente y pasan del 17,7 % al 34,6 %, lo que supone un incremento superior al 95 %. También se corrige el comportamiento de los menores, que adoptan hábitos más saludables.
Mejores notas
Cerca del 34,6 % de los alumnos que practican deporte en las Escuelas Deportivas Danone sacan mejores notas, según los resultados de un test psicosocial, pues pasan de ser el 11,3 %, en el primer trimestre, al 21,8 %, en el segundo. Tanto en lengua como en matemáticas, la mejora es de más de 20 puntos porcentuales, de modo que el 66,7 % aprueban lengua y el 60 %, matemáticas, dos de los pilares del informe PISA.
La actitud de los alumnos con respecto a su educación también ha mejorado. Así, mientras en el primer trimestre, solo el 16,1 % de los niños que acudían a las Escuelas Deportivas Danone decían que les gustaba hacer siempre los deberes, frente al 37,6 % que no les gustaba, al final del curso deportivo, ya al 28,3 % les gustaba hacer deberes, frente al 24 % que no. Además, ha incrementado el tiempo que dedican a ello, puesto que el número de niños que dedican más de dos horas diarias al estudio ha pasado del 9,6 % al 20,1 %.
Cambios de hábitos
El consumo de televisión o la hora de acostarse son dos indicadores que también han variado positivamente y que inciden directamente en el rendimiento escolar. Si, al iniciar la práctica del deporte, más de la mitad de los alumnos reconocían que veían más de dos horas diarias de televisión, al final esta proporción es de poco más de uno de cada tres.
En cuanto a los hábitos del sueño, se ha pasado del 40 % de alumnos que se acostaban después de la medianoche los días de colegio, a poco más de uno de cada tres, y aumenta el número de alumnos que van a dormir entre las 22.00 y las 0.00 h y, especialmente, el de los que van entre las 20.00 y las 22.00 h.
Higiene y alimentación más saludable
Las Escuelas Deportivas Danone también hacen hincapié en la formación nutricional de los alumnos, aspecto fundamental para la práctica del deporte. Gracias a ello, ha crecido el consumo de fruta y verdura del 15,4 % al 26,4 %, aunque sigue siendo muy bajo. Por su parte, el consumo de productos lácteos es algo superior y aumenta en una proporción similar, del 34 % al 44,1 %.
Los comportamientos higiénicos también han mejorado, gracias a la educación y a la práctica del deporte. Se observa que el número de alumnos que se cepillan los dientes con asiduidad aumenta, así como el hábito de la ducha y el aseo personal. Ello también repercute en la percepción que tienen los niños y niñas de las sustancias nocivas: aumenta la percepción nociva del tabaco, del 14,1 % al 31,6 %, y del alcohol, del 11,6 % al 28 %.
Valores y actitudes positivas
La práctica deportiva, en el caso del fútbol y el baloncesto –este último, incorporado recientemente en las escuelas de Danone–, fomenta el compañerismo, la cooperación en el juego y el respeto a los rivales, entre otros valores, y se convierte en una forma de inclusión para los niños y niñas que se encuentran en riesgo de exclusión social y, por tanto, que son más vulnerables ante la crisis actual.
Esto se traduce en un aumento significativo del respeto y la obediencia hacia los profesores y los progenitores, así como en un mejor comportamiento en casa y en la escuela. Así pues, el deporte y la educación relacionada sirven para la integración social y para mejorar las conductas. Un claro ejemplo de inclusión racial se vive en la práctica: los alumnos de estas escuelas afirman que pueden entablar amistad con niños de otros países, en el 37,7 % de los casos, frente al 24,2 % de principio de curso.