Innovación y palancas de oferta como oportunidad para el crecimiento de las exportaciones en España durante la transición energética

Cristina Peñasco
18 Sep, 2025

Este informe examina la posición de España en la economía verde, analizando sus capacidades productivas, la competitividad de sus exportaciones y su potencial de diversificación. Para ello, utiliza datos de inversión en I+D y del Navegador de la Transición Verde con el fin de identificar oportunidades para que España prospere en los mercados de exportaciones verdes en medio de la transición energética mundial.

El gasto español en I+D sigue siendo comparativamente bajo, un 1,44% del PIB (2022), muy por debajo del objetivo de la UE del 3%. Esta inversión limitada ha hecho que el ecosistema de innovación del país dependa de la financiación pública, mientras que la participación del sector privado es escasa. Esta estructura limita la capacidad de España para desarrollar una próspera cultura de startups capaz de comercializar la investigación y ampliarla a escala mundial. En este contexto, la I+D energética es una categoría destacada:

  • Entre 2000 y 2022, España invirtió alrededor de 5.034 millones € en I+D energética, aproximadamente una cuarta parte de la inversión de Italia y una décima parte de la de Francia.
  • La mayor parte (~90%) de esta inversión se destinó a fuentes con bajas emisiones de carbono, una proporción superior a la de los países vecinos.
  • El gasto público en este ámbito se mantuvo por debajo de los 200 millones de euros anuales (salvo un pico en 2009-2012 coincidiendo con políticas favorables a las energías renovables), menos de una décima parte de la inversión de Francia.
  • En 2021 se produjo un cambio radical, cuando el gasto superó los 1.000 millones de euros, impulsado por la financiación de NextGenEU y la diversificación hacia la eficiencia energética y el hidrógeno (>25% del total para cada una de estas categorías).
  • A pesar de este aumento, España dedicó sólo el 0,55% del PIB a I+D en energía en 2021, frente al 1,3% de Francia en 2022.

Estas pautas de inversión en I+D influyen directamente en el posicionamiento de España en los mercados mundiales de exportaciones ecológicas. A pesar de las limitaciones, el país muestra signos prometedores de mejora en varios indicadores clave:

  • En los rankings globales de complejidad verde, España ha mantenido posiciones entre la 13ª y la 17ª entre 2000 y 2022, por detrás de Alemania (1ª), Italia (3ª), Reino Unido (9ª) y Francia (10ª).
  • España muestra un porcentaje bajo pero estable de las exportaciones mundiales de productos verdes, con un ligero aumento de las exportaciones de energías renovables del 4% al 6%.
  • El país mejoró en el Índice Brown Lock-in, pasando del puesto 73 (2000) al 91 (2022), lo que indica una menor dependencia de las exportaciones perjudiciales para el medio ambiente, aunque sigue por detrás de otras grandes economías de la UE.
  • En los últimos años, España ha pasado de la sexta posición (1999) a la tercera, lo que refleja un mayor potencial para desarrollar industrias ecológicas complejas.

El análisis de la competitividad de las exportaciones españolas revela tanto los puntos fuertes actuales como las oportunidades de desarrollo futuro en categorías específicas de productos ecológicos:

  • España demuestra una competitividad excepcional en productos de reducción del ruido y las vibraciones y en tecnologías más limpias o eficientes en el uso de los recursos.
  • El país ya es competitivo en energías renovables, pero los elevados costes energéticos de la industria y los cuellos de botella de las infraestructuras limitan su competitividad internacional. Además, España se ha centrado principalmente en las energías renovables a nivel nacional, lo que limita su potencial de exportación en comparación con Alemania y China en paneles solares y turbinas eólicas.

A partir de estas conclusiones, surgen dos recomendaciones políticas clave para reforzar la posición de España en la transición verde:

  • Establecer un marco político coordinado para acelerar la difusión de tecnologías innovadoras en todas las industrias, alineando la inversión en descarbonización con las oportunidades de exportación: desarrollar un entorno normativo adaptable y previsible; fomentar la inversión privada en energías renovables mediante incentivos fiscales y mejores condiciones financieras; modernizar la infraestructura de red para integrar mejor las energías renovables y garantizar la seguridad energética.
  • Impulsar las inversiones en innovación para cerrar la brecha tecnológica con las naciones líderes: aumentar la financiación de I+D en tecnologías energéticas; priorizar la investigación en tecnologías de almacenamiento y gestión de redes.
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