Esade publica cada seis meses, con el apoyo del Banco Sabadell, el Informe Económico y Financiero, que en esta ocasión alcanza su edición número 39 bajo el título «Capacidades energéticas para un nuevo tiempo económico». Con él, Esade mantiene su vocación de contribuir al debate público a través de un análisis riguroso y plural que, como escuela de prestigio y con la complicidad de toda su comunidad académica, refuerza el compromiso con el progreso económico y social.

En su artículo de bienvenida, el director académico del Informe, Omar Rachedi, parte de una constatación doble: España continúa llegando a esta fase del ciclo en una posición comparativamente favorable —con un crecimiento sostenido por encima de la media de la eurozona, un mercado laboral dinámico y una posición exterior más robusta—, pero lo hace en un entorno internacional que ha cambiado de naturaleza. Rachedi sostiene que la energía ha dejado de ser un coste más de la economía para convertirse en una infraestructura de competitividad, seguridad y autonomía estratégica, y que la próxima ola tecnológica, con la inteligencia artificial en el centro, convertirá la política energética también en política tecnológica.

A continuación, la nota de coyuntura internacional, firmada por Josep M. Comajuncosa, analiza cómo el shock energético derivado del conflicto entre Estados Unidos e Israel e Irán, y el cierre del estrecho de Ormuz, han cambiado el signo del riesgo dominante: menos miedo a una recesión inmediata y más preocupación por una inflación persistente. El FMI prevé un crecimiento global del 3,1 % en 2026, con la zona euro ralentizándose hasta el 1,1 %, y plantea dos escenarios en función de la evolución de los precios energéticos. En la coyuntura nacional, Manuel Hidalgo describe «el momento de la transición»: una economía española que se instala en un crecimiento del 2,2 %-2,3 % en 2026 y converge de forma gradual hacia su crecimiento potencial de base (1,6 %-1,9 %), en un contexto en el que los motores del último ciclo —inmigración, turismo, fondos europeos y política monetaria— se agotan casi a la vez y el reto pasa del lado de la demanda al de la oferta.

En la sección de debate, cuatro autores abordan las capacidades energéticas de España y Europa. Marta Suárez-Varela (Banco de España) repasa lo que Europa ha hecho desde la invasión de Ucrania —reconfiguración de proveedores, giro hacia el gas natural licuado, más renovables y eficiencia— y lo que necesita a partir de ahora: flexibilidad, interconexiones y almacenamiento. Pedro Linares (Comillas ICAI y EsadeEcPol) analiza los retos pendientes de la transición energética en el transporte, la industria y los edificios, y la necesidad de un marco de inversión que permita electrificar la gran mayoría de los consumos finales. Gonzalo Escribano (Real Instituto Elcano y UNED) examina la reconfiguración fósil y la descarbonización estratégica tras la guerra de Irán, con la noción de «fortificación selectiva» como respuesta europea. Y Enrico Bergamini (GREF, Esade) sostiene que las crisis energéticas y tecnológicas están convirtiendo la política industrial verde en una cuestión existencial para Europa, situada entre el «petrostate» estadounidense y el «electrostate» chino.

Finalmente, el informe se completa con las reseñas de Antonio García Maldonado sobre dos libros recientes: «La maldición del ganador. Anomalías de la psicología económica: pasado y presente», de Richard Thaler y Alex O. Imas (Deusto, 2026), y «La era de las revoluciones. Avances y retrocesos desde 1600 hasta nuestros días», de Fareed Zakaria (Debate, 2026).

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