Khadija Amin, fundadora de Hope of Freedom, alerta en Esade sobre el riesgo de normalizar la pérdida de derechos
La periodista y activista afgana Khadija Amin, fundadora de la asociación Hope of Freedom, ha alertado en Esade sobre el riesgo de normalizar la pérdida de derechos. Amin ha protagonizado la sesión inaugural de la Ceremonia de Apertura del Curso Académico 2026-2027 de Esade, en la que la institución ha reafirmado su compromiso con una educación conectada con los grandes desafíos sociales y políticos, y orientada a formar personas con criterio propio, conciencia ética y voluntad de contribuir al bien común. El acto ha reunido a estudiantes, profesorado, antiguos alumnos y autoridades académicas e institucionales, entre ellas, Anna Xicoy, presidenta del Patronato de la Fundación Esade; Daniel Traça, director general de Esade; Carles Pérez, rector de la Universidad Ramon Llull, y Pau Vidal, SJ, delegado de los jesuitas en Catalunya y patrono de Esade.
En conversación con Sira Abenoza, profesora titular del Departamento de Sociedad, Política y Sostenibilidad de Esade, Amin ha reflexionado sobre la pérdida de libertades en Afganistán, la situación de las mujeres y las niñas y la responsabilidad de la comunidad internacional. La activista ha explicado que, cuando se vive bajo un régimen que restringe progresivamente las libertades, determinadas situaciones pueden acabar aceptándose como inevitables. “Cuando vives dentro, normalizas muchas cosas y las aceptas, porque ves que no hay otra salida”, ha afirmado.
Amin, que tuvo que abandonar Afganistán tras la llegada de los talibanes al poder en agosto de 2021, continúa trabajando desde España para que la situación de las mujeres y las niñas afganas no desaparezca de la agenda pública. La activista ha advertido, además, de que la realidad del país no puede reducirse al régimen talibán y ha reivindicado su historia y su cultura, recordando que las mujeres afganas han ejercido como ministras, parlamentarias, profesoras y periodistas.
Durante la conversación, Amin también ha analizado el papel desempeñado por la comunidad internacional y ha defendido que cualquier solución para el futuro del país debe escuchar e implicar a la población afgana, especialmente a sus mujeres y niñas. Su testimonio ha trasladado al alumnado de Esade una reflexión que trasciende la situación concreta de Afganistán: los derechos y las libertades no pueden darse por garantizados, sino que requieren una defensa activa por parte de cada generación.
Educar para transformar el mundo
Durante la bienvenida institucional, Anna Xicoy, presidenta del Patronato de la Fundación Esade, ha situado el inicio del curso académico en un contexto marcado por una transformación tecnológica de gran profundidad, la fragmentación política, la polarización, el debilitamiento de la confianza en las instituciones y la persistencia de las desigualdades. Ante estos desafíos, Xicoy ha reivindicado el papel de Esade y de las instituciones educativas: “La educación no consiste únicamente en preparar a las personas para desenvolverse en el mundo tal como es. Consiste también en ayudaros a imaginar cómo debería ser y en proporcionaros el conocimiento, el criterio y la determinación necesarios para contribuir a su transformación”.
La presidenta del Patronato ha recordado que esta convicción se encuentra en el corazón de la tradición jesuita de Esade, que integra la excelencia académica, la formación integral, el conocimiento riguroso y el compromiso con la sociedad. Una misión orientada a formar personas competentes, conscientes, compasivas y comprometidas, capaces de pensar con autonomía, actuar con integridad y poner sus capacidades al servicio de los demás.
Por su parte, el director general de Esade, Daniel Traça, ha destacado que, a lo largo de sus cerca de 70 años de historia, la institución ha evolucionado sin perder los elementos que definen su esencia: la tradición jesuita, la excelencia académica, la vocación internacional, la conexión con las organizaciones y la sociedad y, sobre todo, el compromiso con el bien común.
Traça ha explicado que Esade avanza hacia un aprendizaje más interdisciplinar y conectado con los desafíos contemporáneos, integrando la tecnología y la inteligencia artificial en sus distintas disciplinas y reforzando, al mismo tiempo, aquello que nos hace humanos: “El pensamiento crítico, la creatividad, el diálogo, el criterio ético y, sobre todo, la voluntad de servicio”. También ha subrayado el papel esencial que desempeñarán las humanidades en este proceso.
Asimismo, ha defendido la necesidad de ampliar el acceso al talento con independencia de las circunstancias económicas o sociales de cada persona. “El punto de partida no debería decidir el punto de llegada para nadie”, ha señalado. En este sentido, ha destacado la contribución de las becas y de nuevas fórmulas de financiación educativa, como los Income-Share Agreements, a la ampliación de oportunidades, la diversidad y la movilidad social.
Finalmente, ha animado a los estudiantes a aprovechar su etapa en Esade para aprender, cuestionar sus certezas, escuchar a quienes piensan de manera diferente y reflexionar no solo sobre los profesionales que quieren ser, sino también sobre las personas en las que desean convertirse. “No os limitéis a prepararos para el mundo que existe. Imaginad y ayudad a construir el mundo donde os gustaría existir”, ha concluido.
El rector de la Universidad Ramon Llull, Carles Pérez, ha clausurado la ceremonia destacando la ética como motor de progreso y la responsabilidad de asegurar que la transformación tecnológica respete la dignidad humana y no agrave las brechas sociales. La apertura del curso ha estado precedida por una eucaristía presidida por Pau Vidal, SJ, delegado de los jesuitas en Catalunya y patrono de Esade.