La rebelión de los pequeños inversores
Lo sucedido en la Bolsa de Nueva York la última semana, y especialmente, el martes, se parece más a una película que a hechos reales. Todos querían ganar dinero, pero unos son los buenos y otros parecían los malos. Cuando están en juego miles de millones de dólares, tienen que salir las autoridades y poner orden, y después, si hay delito, hacer justicia. Como en la película del malvado Jekko. Primero las operaciones para ganar dinero fácil. Unos personajes, con años de experiencia en Wall Street, deciden “vender a corto” (del inglés short selling). ¿Qué significa eso? Sencillamente, día y noche intentan averiguar qué compañías de la Bolsa pueden perder rápidamente valor, por los motivos que sea. Acuden a un banco de inversiones y le piden prestadas acciones de esa compañía de elevado riesgo de pérdida de valor. Pagan una comisión por ellas y apuestan a que en cierto tiempo podrán comprarlas en Bolsa a un precio de ganga. Las recomprarán y, una vez devueltas a los que se las prestaron, ganan la diferencia, menos la comisión. Y así durante seis años. Muchos Fondos de Alto Riesgo (FAR, los hedge funds), llevaban tiempo siguiendo el comportamiento de las acciones de una compañía de videojuegos, GameStop, que vendía y alquilaba videojuegos en una oficina de techo y ladrillos. A distintos precios, muchos FAR apostaron a la baja.
Pero existían otros protagonistas. Los que en Wall Street califican de “los tontos de la Bolsa”. Antes tenían poca experiencia y escasos conocimientos. Pero tienen corazonadas. Uno de ellos se preguntó por qué tantos FAR parecíanapostar por unas acciones alejadas del negocio de los que ofrecen series por Internet, desde Netflix a Apple; o de Amazon a Disney. Esta persona tenía poco dinero y compró “opciones de compra” a corto plazo, y descubrió que existía un foro en las redes sociales que se llamaba WallStreetBets, algo así como apuestas sobre la Bolsa. Los aficionados de años antes invertían como “el solitario de la pradera”. Ahora ya no sucede eso. Las redes sociales y las revistas especializadas difundieron que existían unas acciones que atraían a los especuladores y que algo sucedía. En pocas semanas atrajeron a miles de aventureros y, a finales de enero de este año, ya eran, según Financial Times, más de 6 millones de suscriptores de WallStreetBets. Se creó la plataforma por Internet de la comunidad Reddit y dijeron: “Nosotros vamos a ser los amos del mundo”. Si los FAR juegan a la baja nosotros vamos a ir en sentido opuesto. Una masa semejante asustó a los que apostaban a la baja y algunos empezaron a perder dinero, y otros tuvieron que ser rescatados por las grandes financieras o los que “crean mercado”.
Dificultades
Las dificultades surgieron cuando los que se dedican a la compraventa de acciones y opciones de compra rompieron la baraja. De repente, los llaneros solitarios descubrieron que se habían quedadosinaccionesynosupieronnada de las “opciones de compra”. Pusieron el grito en el cielo y entonces intervinieron los políticos. Ted Cruz (senador republicano por Texas) dijo: “Dejadles que compren y vendan en Bolsa”. Para otros, este episodio pone de manifiesto la brecha cultural que existe entre Wall Street y Main Street, la gente que vive de su trabajo. Las “ventas a corto” son legales, y en España la CNMV publica las posiciones abiertas de cada compañía, qué Fondos de Alto Riesgo las han vendido a plazo y cuántas siguen vivas o han sido amortizadas. En los peores meses de la Gran Recesión, la CNMV prohibió que pudieran venderse a corto las acciones de los bancos cotizados en Bolsa. Luego, con la recuperación, las autorizó de nuevo. Actualmente, están registradas miles de operaciones y la mayoría tienen como vendedores a corto Fondos de Alto Riesgo de la City de Londres. En el Ibex 35 tenemos acciones con posiciones cortas, con porcentajes sobre el capital que varían del 1% al 5%. Conviene seguirlas, porque pueden descubrirnos algunos puntos débiles y, a veces, señales de alerta sobre posibles comp