Invertir en los fundamentales
Primero, por que alguien está dis puesto a pagarlo. Pero por encima de todo porque todos los activos ganaron valor cuan do los bancos centrales bajaron los tipos de interés. Los que tomaron hipotecas a tipo variable tuvieron cuotas mensuales cada vez más bajas. Y las acciones e incluso la deuda soberana subieron tanto que los que com praron la mejor deuda -bonos a 10 años de Alemania- en vez de cobrar intereses los tuvieron que pagar.
Argentina, que sufrió en el año 2001 la peor quiebra que se recuerda, pagó deuda, quitas y la inflación, porque esta lo paga todo (pero a costa de los jubilados y de los que no tenían salarios variables). Y ahora Argentina emite deuda soberana a 100 años, pero al 7,9% anual; algunos creen que si tiene otras crisis, queda margen para recu perar el capital y ganar algo. ¿Han perdido el sentido de la realidad los inversores Desde 2008, Estados Unidos inundó el mundo de dólares, que podían comprarse a un cuarti llo. Y luego el BCE hizo lo mismo cuando vio que Japón no quería ser el último en vender gangas.
Durante años, los bancos centrales marcaron el ritmo y las bolsas bailaron al que más convenía a los que imprimen billetes. Los activos, ya fueran edificios, acciones o deuda soberana estuvieron fuertemente correlacionados, es decir, variaron de forma conjunta. Si las acciones subían, los edificios del paseo de Gràcia aumentaban de valor y también más tarde los del resto de Barcelona.
Lo malo de los sueños es que no son para todos, duran poco y a menudo pueden ser pesadillas. En la bolsa todos descubrieron que mientras unas acciones subían otras perdían valor y las compañías de seguros que buscaban deuda soberana en vez de cobrar intereses los tenían que pagar. El banco central de Estados Unidos nos abrió los ojos y nos dijo que todo lo que vale cuesta. En el cuarto trimestre de 2016 y el primero de 2017 los bancos americanos ganaron más que nunca, porque las hipotecas las vendieron por encima del 5% anual. De repente, todos los activos dejaron de estar correlacio nados, es decir, ya no variaron de manera conjunta.
Estamos ante un nuevo mercado y las oportunidades sólo se encuentran buscando valor. Digamos adiós a la comodidad de invertir por clases de activos similares, por que ahora lo que vale es lo singular y distinto. Entramos en la era de la divergencia de los precios y sólo vale lo que se justifique por los fundamentales, y por eso las acciones pueden revalorizarse aunque baje el precio de la deuda pública. Difícil oficio el de gestionar carteras de inversión, pero los fondos de inversión colectiva no dejan de aumentar.