Este documento es un trabajo conjunto con KSNET, enmarcado en la línea de investigación Ciudades, coordinada por KSNET.

 

La pobreza energética, que en España afecta a entre 3 y 8 millones de personas, tiene un origen estructural, en un parque de viviendas envejecido y poco eficiente del que apenas se rehabilita una pequeña porción (alrededor de 0,1% al año). A corto plazo, las transferencias de renta y otros mecanismos permiten aliviar la situación, pero no basta. Para solucionarla, hay que intervenir estructuralmente las viviendas en peor estado, que suelen ser también las que ocupan a los hogares más vulnerables a la pobreza energética.

Proponemos tres ejes de actuación para aprovechar al máximo los programas de fondos europeos y el nuevo Renovation Wave en esta dirección: rehabilitación con criterios combinados de renta y eficiencia; mejora de información sobre el parque de viviendas; y aumento del personal cualificado en torno a la rehabilitación.

Continúa leyendo el artículo completo:
Contenidos relacionados
Compartir