Cómo fue la inflación en 2024 para los hogares pobres y ricos en España

EsadeEcPol
12 Ene, 2025

¿Qué ha pasado con la inflación en 2024? Recogemos por tercer año consecutivo el ejercicio que ya realizamos en 2022 y 2023 para observar cuáles han sido los determinantes de la inflación, y a quién ha afectado más (o menos).

En 2024, los principales componentes que han impulsado la inflación han sido el precio de la electricidad, el gas, las bebidas alcohólicas y el tabaco, además del sector de la restauración y los hoteles. Por otro lado, grupos como el transporte se han beneficiado probablemente del mantenimiento de políticas destinadas a contener los precios, en contraste con las medidas que han ido siendo retiradas en sectores como la electricidad y el gas.

Esto ha generado un panorama mixto en el comportamiento del IPC por deciles de gasto. Por un lado, algunas categorías que han experimentado un alza significativa, como la restauración, los hoteles y los seguros, afectan con mayor intensidad a los hogares de mayores ingresos debido al peso relativo que tienen en sus presupuestos. Sin embargo, el incremento sostenido en los precios de la electricidad y otros suministros de la vivienda ha tenido un impacto desproporcionado en los tres deciles más bajos de renta, compensando la contención en el crecimiento de precios de alimentos observada durante 2024. Este efecto es particularmente visible al analizar la composición de la inflación por deciles, donde las categorías esenciales como electricidad y vivienda tienen mayor relevancia relativa en los hogares con menos recursos.

Aunque en el periodo 2021-2023 la imagen no estaba del todo clara, parece que el 2024 inclina la balanza hacia un efecto distributivo de la inflación ligeramente regresivo en los últimos años, con una inflación acumulada para los deciles mas bajos que roza el 20%.

¿Qué va a pasar en 2025? En enero de este mismo año el IVA a la electricidad ya ha vuelto a su nivel normal y se esperan rebajas considerables en la bonificación de los bonos sociales. Si además en 2025 se retiran otras rebajas fiscales a los alimentos (como aceite de oliva) entonces la imagen de 2025 será muy probablemente peor que la de 2024 en términos de regresividad.

Además, esto sirve para abrir debate sobre cómo se distribuyen las cargas impositivas por fuentes de energía. Revisarlas pensando a la vez en redistribución y transición energética podría mantener gran parte de la recaudación pero cambiando el equilibrio distributivo del impuesto hacia una mayor progresividad, a la vez que incentivando la descarbonización.

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