Todo lo que debes saber de PISA 2025 sobre equidad
Lucía Cobreros Vicente, Lucas Gortazar
16 Sep, 2026
Qué hace este informe
Este informe que publicamos en colaboración con Save the Children España diagnostica el estado de la equidad o igualdad de oportunidades en la educación en España y sus comunidades autónomas a partir de un análisis original y pormenorizado de los microdatos de PISA 2025, comparándolos con los de 2022. Describir y entender en profundidad la equidad educativa es muy relevante para el futuro social y económico de un país, las oportunidades reales de los jóvenes, así como el capital humano y la cohesión social presentes y futuras. Y lo es especialmente en España, con una tasa de abandono escolar temprano históricamente alta y todavía persistente.
PISA 2025 llega marcado por una caída generalizada de resultados, particularmente severa en España y especialmente en lectura: 451 puntos, 23 menos que en 2022 —más de un curso de aprendizaje—, frente a los 14 que pierde el promedio de la OCDE-35. Tras esta caída, España queda por debajo de la OCDE en las tres competencias evaluadas.
Sobre ese telón de fondo, los indicadores habituales de equidad mejoran a pesar de que los resultados del alumnado vulnerable hayan caído. Y lo hacen porque el alumnado de mayor nivel socioeconómico ha caído el doble que el resto, lo que no supone una mejora completa en equidad e implica además un empeoramiento en el rendimiento, ya que el aprendizaje del alumnado vulnerable también ha caído. En términos relativos, España es hoy un país más igualitario; en términos absolutos, todos los grupos sociales están peor que hace 3 años. Una brecha que se estrecha porque se converge a la baja no debería interpretarse como una buena noticia.
Cuáles son los principales hallazgos
Por nivel socioeconómico, encontramos que:
- La brecha se cierra por arriba. El cuartil más favorecido (Q4) pierde 33 puntos en lectura y el más desfavorecido (Q1), 15,1. La brecha Q4−Q1 se estrecha 18 puntos y el peso del origen social en la nota cae del 12,1 % al 8,3 %, situando a España en el tercio más equitativo de la OCDE, al nivel de Finlandia.
- En casi toda la OCDE, los resultados del alumnado favorecido empeoran pero no lo hacen los del alumnado desfavorecido. Mientras el decil más pobre de la OCDE-35 se mantiene como en 2022 (−0,6 puntos), el español pierde 10,6.
- En quince de las dieciséis comunidades analizadas pierden los cuatro cuartiles, con la excepción de Castilla-La Mancha. La Comunidad Valenciana es la única donde cae más el alumnado desfavorecido (61,2 puntos) que el favorecido (53,0), y Euskadi combina una de las menores brechas internas de España con el peor rendimiento del país en su cuartil alto.
En cuanto a las desigualdades que afectan al alumnado de origen migrante, los resultados muestran que:
- El alumnado de origen migrante obtiene 35,3 puntos menos en lectura, una brecha menor que la de la OCDE-35 (44,6) y la UE (52,3). Y al descontar el nivel socioeconómico la brecha es menor: de 15,4 puntos. Esto sitúa a España como un país en el que la desventaja migrante es sobre todo una desventaja de nivel socioeconómico.
- Sin embargo, esa brecha neta se ha duplicado en tres años y se ensancha en la mayoría de las comunidades, de forma acusada en Andalucía (de −7,1 a 21,5 puntos) y La Rioja (de 7,6 a 36,9). La caída se concentra en el alumnado migrante de primera generación (26,2 puntos, frente a 19,8 de la segunda).
- El cambio en la composición del alumnado, tanto por su origen migrante como socioeconómico, explica apenas una parte muy reducida de la caída de resultados en España: de los 21,9 puntos de descenso total en lectura, −0,1 están asociados a cambios como el aumento de la inmigración y la pobreza; el resto corresponde a alumnado idéntico en estas características, pero que debido a otros factores puntúa menos.
En repetición de curso, las desigualdades son mucho mayores para el caso español:
- La tendencia de disminución de la repetición se ha detenido: el 22 % del alumnado de 15 años ha repetido, igual que en 2022, una vez se han levantado las medidas excepcionales de la repetición aplicadas en 2020 y 2021. Con todo, España sigue siendo el tercer país de la OCDE con más repetición, más del doble que la OCDE-35 (9,8 %).
- Todo el exceso se concentra en la mitad baja de la escala social: el cuartil alto repite en torno al 7 %, lo mismo que su equivalente de la OCDE, mientras que el cuartil socioeconómico bajo repite el 40 %, frente al 16 % internacional.
- A igualdad de competencias, un estudiante del cuartil bajo tiene 5 veces más probabilidades de haber repetido que uno del alto (4,5 en 2022; 2,3 en la OCDE-35). Este indicador se mantiene como el segundo más alto de la OCDE-35.
Por último, en el uso digital y de la inteligencia artificial, observamos que:
- El alumnado español usa ligeramente menos dispositivos digitales que la media de la OCDE, tanto para aprender como para el ocio. Además, ha caído levemente en los últimos años.
- El alumnado español usa menos dispositivos que la media de la OCDE, pero es de los que más recurre a la IA para leer y escribir: el 46 % usa chatbots al menos semanalmente para resumir textos o redactar trabajos, nueve puntos por encima de la OCDE-35. A mayor nivel socioeconómico, mayor uso de IA por parte del alumnado para las tareas que complementan el trabajo del alumno —usar la IA para aprender o investigar— pero no las que pueden sustituirlo: resumir textos apenas se mueve, del 38 % al 41 %.
- El aula homogeneiza el uso de IA; el tiempo propio, no. Dentro de clase la distancia entre cuartiles en el uso diario de IA es de siete puntos porcentuales (del 29 % al 36 %); fuera del centro, donde el uso es sensiblemente mayor, se amplía a doce (del 39 % al 51 %).
Propuestas para seguir mejorando la igualdad de oportunidades y la equidad educativa
- Reforzar desde etapas tempranas y de manera más decidida que hasta la fecha tutorías de apoyo y refuerzo individualizadas o en grupos reducidos, dentro o fuera del horario escolar. Especialmente, establecer metas y acompañamiento intensivo y personalizado en el aprendizaje de lectoescritura y matemáticas para todo el alumnado de alta vulnerabilidad y bajo desempeño.
- Fomentar la participación del alumnado en situación de vulnerabilidad en espacios seguros de educación no formal que ofrezcan al alumnado refuerzo escolar, así como oportunidades de ocio alternativas.
- Mejorar el acceso a educación infantil de calidad de 0 a 3 años de niños y niñas con bajo nivel socioeconómico y de origen migrante aumentando la inversión y mejorando las condiciones laborales de su personal.
- Promover una formación del profesorado orientada a mejorar la eficacia y las habilidades prácticas en gestión de aula en clases heterogéneas, así como formación asociada a reflexionar y cambiar creencias y prácticas pedagógicas relacionadas con la evaluación y la repetición de curso.
- Apostar por jornadas escolares amplias, asegurando la gratuidad de material, comedor y transporte escolar a niños y niñas en situación de pobreza y su acceso a becas suficientes que promuevan su permanencia en el centro educativo y su continuidad en la educación postobligatoria.
- Dotar de recursos adicionales para personal no docente de los centros de alta complejidad (atención a la diversidad, orientación, trabajadores sociales, aulas de acogida) y valorar reducciones focalizadas de las ratios alumnos/profesor cuando la concentración del alumnado vulnerable o con necesidades específicas lo justifique.
- Apoyar el desarrollo de proyectos de centro en contexto de alta vulnerabilidad que apuesten por el éxito escolar de todo su alumnado facilitando estabilidad de claustro, servicios de apoyo y recursos docentes adicionales, recogida de datos, y acompañamiento de equipos directivos.
- Garantizar una formación digital a alumnado y profesorado centrada en el desarrollo de competencias para un uso seguro, crítico, responsable, saludable y orientado al aprendizaje de la inteligencia artificial y el entorno digital, implementar de forma efectiva la restricción de teléfonos móviles en el aula para facilitar el derecho a la desconexión y proteger la atención del alumnado y, en general, evaluar ex ante las herramientas digitales que emplean los centros educativos.




