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Yellen se preocupa por las caídas en las bolsas

La presidenta de la Reserva Federal, Janet Yellen, compareció el pasado miércoles ante la comisión de finanzas del Congreso de Estados Unidos
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La presidenta de la Reserva Federal, Janet Yellen, compareció el pasado miércoles ante la comisión de finanzas del Congreso de Estados Unidos. Se esperaban con mucha expectación sus declaraciones, pues la presidenta del FMI había dicho a la Fed que la economía global no estaba en condiciones de otro aumento de los tipos oficiales de interés. Yellen advirtió de que no se darían las posibles pautas de las decisiones sobre los tipos de interés, que algunos consejeros habían anticipado en cuatro aumentos en el año, uno por trimestre. Dio a entender que era menos probable un aumento a muy corto plazo y advirtió de que, si las turbulencias de los mercados globales persisten, podrían perjudicar el crecimiento de Estados Unidos y el empleo. De manera especial puso el acento en los riesgos para éstos de la evolución de China. No es frecuente, cuando menos en la Zona Euro, que la presidenta del mayor banco central comente que le preocupan los recientes descensos de las cotizaciones en bolsa, el aumento de los costes de financiación para los prestatarios con más riesgo y, desde luego, la revalorización del dólar.

Sin duda, Yellen conocía muy bien que bajaron las acciones de algunos bancos que financiaron las explotaciones de petróleo por presión hidráulica. La extracción de petróleo y gas se financió un 80% mediante deuda, en muchos casos bonos de baja calidad y el resto con recursos propios. El mercado secundario de esos bonos está sufriendo un serio deterioro que contagia a otros sectores y perjudica el valor de las acciones de los bancos, aunque para las grandes entidades los activos ligados al petróleo no van más allá del 3% de su balance. El índice financiero de S&P ha perdido en pocas semanas más del 16%. Las declaraciones de Yellen son esenciales para las bolsas de Europa, pues si en el caso del Ibex 35 en enero se registraron las mayores pérdidas de los últimos años, que empezaron en realidad en noviembre y diciembre, la recuperación de la banca americana favorecerá la mejora de los bancos europeos y del resto de sectores.

Los dos objetivos de la Fed, a diferencia de los del BCE, son una inflación del 2% y maximizar el crecimiento de la actividad económica y el empleo. El BCE persigue sólo una inflación del 2%, pero sin sobrepasarla. Las declaraciones de Yellen llegaron cuando ya el Ibex 35 llevaba horas al alza y, a pesar de que los futuros que en la madrugada marcan el signo de Wall Street eran positivos, no influyó en el cierre del miércoles.

En la crisis de las bolsas europeas existe un bucle perverso, que se produjo en tres fases. La desconfianza en el sistema financiero aumentó la aversión al riesgo de los inversores respecto a los bancos europeos. Esa desconfianza se alimentó por el temor de los tenedores de deuda senior de la deuda contingente convertible en acciones. Cuanto mayor fue la desconfianza más contratos de seguro de riesgo de quiebra se suscribieron en el mercado de Londres. En la peor sesión, las acciones de Deutsche Bank llegaron a bajar más de un 10% y la confianza se recuperó cuando el banco anunció que estaba dispuesto a recomprar por valor de miles de millones de euros sus emisiones de deuda. El propio ministro alemán de finanzas, Wolfgang Schaüble, manifestó que no tenía ninguna preocupación sobre la solvencia del banco.

El miércoles 10, en todas las bolsas europeas se registraron importantes avances en los precios de las acciones bancarias, encabezadas por Deutsche Bank, UniCredit, BNP SocGec y otros grandes bancos. El Ibex 35 tuvo la misma reacción y los bancos tuvieron alzas entre el 4% al 6,25%, que arrastraron al resto de sectores. Se registró la segunda mayor alza en lo que va del año, 2,73% y se recuperó el nivel por encima de los ocho mil cien puntos de Ibex 35.

Para concluir, las declaraciones de la gobernadora Yellen han tenido poca influencia en nuestra bolsa, porque a media mañana del jueves 11 los bancos perdían más del 5%. Pero su mensaje puede influir en el BCE, porque mientras las políticas de inyecciones masivas de liquidez de la Fed multiplicaron desde marzo 2009 dos veces y media el índice S&P 500, las que el Mario Draghi realizó en 2015 no mejoraron el comportamiento de los bancos, que en los últimos cuatro meses han perdido en bolsa más de un 30%.