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Una oportunidad en I+D

Madrid | | 4 minutos de lectura

Toda evidencia económica apunta a que el mantenimiento de un sólido estado del bienestar será posible únicamente sobre el substrato de una economía competitiva e innovadora. España ha sumado a su histórica debilidad en I+D una década perdida. Hoy, la economía española invierte el 1,24% de su PIB en I+D, datos similares a los de 2007. Nuestros competidores salen de la gran recesión de 2008 apretando el acelerador. La economía alemana incrementó su esfuerzo en I+D en un 20% entre 2008 y 2018. China lo hizo en un 50%. El escenario poscovid es el de una acrecentada competición tecnológica, en la cual los territorios intentarán atraer y retener talento, tecnología y capacidad productiva avanzada. La nueva globalización irá de desarrollar potentes grupos empresariales de I+D, con industrias digitalizadas y basadas en conocimiento. Las inversiones inteligentes en I+D hoy garantizarán las pensiones, la sanidad o la educación pública mañana.
Andalucía llegó tarde a la revolución industrial, y ocupa posiciones de cola en la nueva revolución tecnológica. La inversión en I+D de la economía andaluza es el 0,92% de su PIB, por debajo de la media española (1,25%), y europea (2%). Toda política económica y de competitividad que se precie debería fijar como objetivo prioritario alcanzar ese 2% a toda velocidad, y evolucionar hacia el 3% (donde ya se sitúan los países de cabeza). Según el Regional Innovation Index de la UE, Andalucía ocupa la posición 205 de 238 regiones europeas. Hay espacio y urgencia para la mejora.
¿Es difícil recuperar el tiempo perdido En absoluto. En innovación sabemos que las cosas pasan muy rápidamente si se desarrollan las políticas adecuadas. Andalucía cuenta con 30.000 investigadores en sus universidades, 11 parques de innovación con 1.300 empresas, y 18 centros tecnológicos. El esfuerzo bruto en I+D de la economía es de 1.538 millones de euros, solo por detrás de Madrid y Cataluña. Dispone de grupos empresariales de alta tecnología, como el aeronáutico de Sevilla. La Universidad de Granada está entre las mejores del mundo en Ciencias de la Computación (destacando en Inteligencia Artificial). Málaga, con un potentísimo liderazgo empresarial, se está convirtiendo en un centro de operaciones internacional de innovación, con la reciente atracción del centro de desarrollo de software de Dekra, y del centro de excelen La Administración andaluza necesita invertir 1.500 millones más en investigación de ciberseguridad de Google. Con este substrato, ¿puede aspirar a ser un clúster (conjunto empresarial) global de I+D Sin duda. Países como Corea del Sur se han convertido en superpotencias tecnológicas en pocas décadas y Portugal está emergiendo como la nueva "Finlandia del Sur". Para llegar a la media europea, la economía andaluza debería doblar su inversión en I+D: invertir 1.500 millones más. Algo teóricamente sencillo para una economía de 165.000 millones, y con un presupuesto de la Junta de Andalucía de 40.000 millones. No es problema de recursos, sino de visión, estrategia y liderazgo. Sabemos cómo hacerlo: estabilidad y planificación a largo plazo, establecimiento de objetivos, estímulos a la I+D empresarial, incentivos a la cooperación universidad-empresa, apoyo a los proyectos de la industria tecnológica, meritocracia y excelencia investigadora y atracción de inversión de alta tecnología. Estrategia, liderazgo, perseverancia y presupuestos. La economía es ciencia de incentivos, no de palabras. Aquellos políticos que descubran las posibilidades de la innovación para crear un país digno, tendrán un activo imbatible.