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¿Qué esperar cuando se está esperando?

Artículo escrito por Xavier S. Casademunt, director de ESADE Brasil

Brasil debe acometer tres reformas estructurales básicas para convertirse en una economía más competitiva: una amplía modifcación tributaria, una revisión profunda del mercado de trabajo y una mayor liberalización del mercado de bienes y servicios.
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Artículo escrito por Xavier S. Casademunt, director de ESADE Brasil

El Informe Económico de ESADE 2014 prevé que la economía latinoamericana crezca un 3,5%, mostrando signos claros de mejora frente al año 2013 en el que creció un 3%. Aún presentando dos principales amenazas, como son la retirada de estímulos de la Reserva Federal y la desaceleración del crecimiento de China, cliente capital de la región latinoamericana, especialmente en la compra de commodities.

La retirada de estímulos por parte de la Reserva Federal está provocando salidas importantes de capitales en la mayoría de los mercados latinoamericanos, además de hacer caer los índices bursátiles y demás influencia negativa sobre los bonos y los tipos de cambio. En el informe ESADE exponemos también que la mayoría de las monedas de la zona experimentaron una depreciación entre un 5% y un 15% anuales.

Por otro lado, en el Informe se refleja que las economías de Latinoamérica tienen hoy un mejor fundamento que en 1990, tienen mejor endeudamiento exterior, mejores saldos fiscales y un sistema bancario mucho más solvente. Por lo que respecta al sector financiero se encuentra en una posición más solida, los bancos tienen mayor volumen de capital, mejor rentabilidad y una evolución positiva de los depósitos.

Después de su estancamiento en 2012, la economía de Brasil creció un 2,5% en 2013 indicando lo que parecían síntomas claros de recuperación, que se preveía que iban a consolidarse en el 2014 con un crecimiento, según las previsiones optimistas del gobierno, del 3%, y de un 2,5% conforme el Informe ESADE.

Las últimas previsiones de crecimiento para este año se sitúan en torno al 2% en un año caracterizado por la celebración del mundial de fútbol, ya a pocas semanas, y unas elecciones federales que tendrán lugar este mes de Octubre. De realizarse esta previsión se pondría de manifiesto un nuevo retroceso en la economía brasileña que, sin lugar a dudas, serviría para hacer crecer el escepticismo entre los países que más invierten en Brasil, de entre los cuales, España ocupa el segundo lugar, sólo superado por Estados Unidos.

Aspectos a mejorar

Para convertirse en una economía más competitiva, Brasil debería avanzar en reformas estructurales en tres grandes líneas; en primer lugar debería concentrarse en hacer una amplia reforma tributaria; en segundo lugar, una revisión profunda del mercado de trabajo y por último, pero no menos importante, una mayor liberalización de su mercado de bienes y servicios.

Es urgente que Brasil simplifique el sistema tributario y reduzca la carga de impuestos sobre la economía. En este punto, la excesiva complejidad y el alto volumen de impuestos hace que las compañías internacionales inversoras no sean todo lo rentables que deberían ser y hoy en día está entre los primeros puntos a mejorar, según los empresarios internacionales.

Por lo que respecta al mercado de trabajo, cabría al gobierno de Brasil reducir las cargas laborales, así como los impuestos e indemnizaciones pagadas en los despidos y, aunque son medidas que se ven con muy malos ojos dentro del país, incrementarían en mucho la confianza de los inversores empresariales y se convertiría en un factor de competitividad  para el mercado.

Y por último, en relación a la liberalización del mercado de bienes y servicios, una mayor apertura del mismo, aumentaría la competencia y mejoraría el mercado, tanto en calidad como en precio. Hoy en día el mercado de Brasil, debido a un excesivo proteccionismo que ha permanecido a lo largo de muchos años, es muy ineficiente, especialmente en algunos sectores que han sido mantenidos artificialmente.  Estamos ante una tendencia global basada en las grandes uniones de zonas de libre comercio, como es el caso de la Asociación Transatlántica para el Comercio y la Inversión, siendo negociado actualmente entre USA y UE.

En el caso de Brasil, con su alto nivel de proteccionismo y la excesiva exigencia en las negociaciones internacionales ante esos acuerdos, como en el caso del Tratado de Libre Comercio que se está negociando desde 1995 entre La Unión Europea y Brasil, Brasil corre el riesgo de quedarse fuera de las grandes áreas de comercio que están siendo creadas y que prometen cambiar el panorama internacional.

En relación a esta posible pérdida de oportunidades, la Federación de Industrias Brasileña, con sus respectivos órganos de representación en cada estado, clama por una mayor apertura de las fronteras y exige al gobierno la concretización de estos acuerdos y la participación activa de Brasil en ese nuevo escenario de comercio internacional.

Esta exigencia viene de la mano del bajo crecimiento del mercado brasileño, especialmente en algunos sectores industriales, para los que la exportación a mercados con mayores crecimientos se vislumbra como una solución.

Para ver cuáles son las acciones del gobierno en estas tres áreas, y otras de vital importancia que también afectan a los inversores, como pueden ser las infraestructuras o la educación, todo el país está mirando al 2015 donde, después de unas elecciones federales que tendrán lugar este año, se esperan nuevos planes que mejoren la economía por parte del partido político que asuma el poder.

Oportunidades

Aún con el escenario actual del mercado brasileño, un mundial de futbol, unas elecciones inminentes que serán decisivas para saber cuáles serán las líneas de acción a emprender por parte del gobierno para reactivar la economía y atacar las reformas necesarias en el área tributaria, laboral y mayor liberalización del mercado de bienes, aún así, gracias a disparidades en niveles de crecimiento por sectores y estados, Brasil presenta buenas oportunidades para los empresarios inversores internacionales.

Brasil, es un país de dimensiones continentales con numerosos focos de crecimiento que deben ser muy bien estudiados y aprovechados. El inversor empresarial que quiera introducirse en el mercado de Brasil hoy y quiera asegurar una buena rentabilidad para sus actividades en el país debe valorar opciones más allá de São Paulo y Rio de Janeiro como estados donde emprender. São Paulo, aún siendo un estado con un PIB que si fuera un país sería el 47º del mundo, tiene una burocracia excesivamente rígida y no ofrece facilidades para los inversores.

En cambio, estados del interior de Brasil como Goiás o del Nordeste como Pernambuco, Maceió, Ceará o Maranhão, presentan, no sólo crecimientos muy superiores a los del país, si no que ofrecen todo tipo de facilidades a los inversores internacionales, tanto para ubicar físicamente sus empresas, facilidades y rapidez en trámites burocráticos y reducciones a nivel de tasas e impuestos municipales y estaduales.

Así pues, el mercado de Brasil hoy, aún estando en un momento de incertidumbre política y un retroceso de su crecimiento respecto al año anterior, sigue planteando oportunidades muy interesantes para empresas internacionales dependiendo del sector de actividad en el que operen.
Nuestra orientación, después de acompañar a muchas empresas en ese camino, sería que en primer lugar, hicieran un buen estudio de mercado para identificar esas oportunidades existentes para su sector específico de actividad, no sólo a nivel comercial si no también a nivel legal y tributario.

En segundo lugar, diseñar un buen plan estratégico y comercial, y también una buena estrategia legal y tributaria, esencial para conseguir la mejor la rentabilidad posible en el mercado, y poder dar inicio a las actividades en el mercado de Brasil con la mayor seguridad y garantía de éxito posibles.
 
Y por último, los inversores internacionales deben ser conscientes de que Brasil no es un mercado de retorno rápido, es un mercado que da buenos resultados y la prueba de ello son las numerosas empresas españolas, grandes y PYMES, que siguen invirtiendo y que están creciendo cada año en el mercado, pero casi todas ellas, por no decir todas ellas, pasaron por una “travesía del desierto” en la que los gastos eran constantes y cuantiosos y las ventas no llegaban.

Esta dinámica se repite en empresas de todos los tamaños y sectores, aún así, según los CEO y Directores Generales de estas organizaciones, cuando los resultados llegan, el mercado ofrece buenos rendimientos.