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¿Prórroga o penaltis?

El Periódico | | 5 minutos de lectura

Por primera vez en la historia, un Mundial de fútbol se ha celebrado en los meses de noviembre y diciembre. En estos días en los que tantos aficionados hemos disfrutado de partidos con prórroga y tandas de penaltis incluidas, no he podido evitar pensar en la evolución de nuestra economía como si de un partido de fútbol se tratase. Creo que, en ese caso, podríamos decir que en el 2022 hemos jugado el partido, con momentos más o menos difíciles, pero llegamos a la prórroga en el 2023. El año que hemos vivido se presentaba como complicado. La injustificable invasión de Ucrania ha implicado un encarecimiento de los precios de la energía, que ha provocado un menú de difícil digestión, altas tasas de inflación que comprometen la capacidad de consumo de las familias y una clara evolución al alza de los tipos de interés, que afecta a las hipotecas que están firmadas a tipo de interés variable, que fueron un 33% de las constituidas el pasado mes de octubre.

 

El enquistamiento de la contienda militar en Ucrania y la llegada del otoño y del invierno hacía presagiar un panorama económico en el que no se descartaba una posible recesión, y ya son varias tras la larga crisis iniciada en 2008 y las dificultades que causó el covid. 

Sin embargo, los datos son mejores de lo que algunos analistas esperaban. En base a la información del INE, la economía española ha tenido una tasa de crecimiento positivo en todos los trimestres, si bien es cierto que el último dato es de tan solo un 0,2% con respecto al segundo trimestre.

Con respecto al empleo, se ha discutido mucho con el posible maquillaje que puede suponer el aumento de los contratos fijos discontinuos, que en periodos en los que no trabajan, no computan como paro. Según datos del Ministerio de Trabajo y Economía Social, entre enero y noviembre, el crecimiento de este tipo de contratos ha sido del 769%, así que se pueden entender las críticas a la dificultad de comparar datos de serie histórica. Una opción es acudir al número de horas trabajadas, y en este sentido, las cerca de 593 millones de horas trabajadas en el segundo trimestre 2022 están por debajo de las cerca de 646 millones de horas del mismo trimestre del 2019, así que todavía nos queda recorrido para recuperar los niveles previos a la pandemia.

La inflación ha sido, sin duda, un reto importantísimo para las economías europeas. El hecho de que la tasa de inflación subyacente, que no considera alimentos no elaborados ni energía, esté en el 6,3%, implica que todavía tendremos dinámica inflacionista para tiempo, pero hemos de alegrarnos de que la combinación de políticas aplicadas haya contribuido a rebajar la inflación de tasas que superaban el 10% en verano a las tasas actuales.

¿Qué podemos esperar para el 2023? Probablemente, las subidas de tipos de interés continuarán, aunque a un ritmo más moderado en función de cómo evolucione la inflación. Sería deseable, aunque no soy optimista al respecto, que las políticas del Gobierno tuvieran una orientación muy clara a ayudar a los más desfavorecidos y a quienes sufren en mayor medida las consecuencias de la difícil coyuntura económica.

La desigualdad se ha convertido en un problema crónico en nuestras sociedades. Con los últimos datos disponibles, cerca del 30% de la población está en riesgo de pobreza o exclusión social. No soy optimista, porque si algo tenemos claro es que 2023 es periodo electoral, y esa obsesión por marcar perfil propio y criticar siempre al otro impide llegar a consensos que serían muy necesarios. 

Es preocupante la evolución de la deuda pública. Incurrir en déficit cuando la economía sufre un 'shock' negativo puede justificarse, pero que la deuda pública alcance nuevos récords, y se sitúe cerca del 120% del PIB en un año en el que la inflación, vía IVA y otros impuestos sobre precios, alcanza valores de máximos históricos, y la recaudación tributaria ha aumentado un 17%, me parece preocupante. 

En definitiva, la inflación y la evolución de los tipos de interés seguirán ocupando titulares de prensa económica. Si bien la economía española puede crecer, pero con tasas muy bajas, la mayoría de analistas prevén un crecimiento no superior al 1%, y el periodo electoral con municipales en mayo no ayudará a que se alcance consenso en temas que son muy relevantes. No obstante, es indudable que la economía española ha mostrado su capacidad de resiliencia. Veamos qué nos depara la prórroga del 2023, y si llegamos o no a la tanda de penaltis. 

Mientras tanto, les deseo unas muy felices fiestas y que disfruten de cada pequeño momento con sus seres más queridos. Feliz 2023.