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Olaf Scholz, un líder europeo

Grupo Vocento | | 3 minutos de lectura

La invasión de Ucrania ha provocado todo tipo de reacciones, más allá de la política. Sin la movilización global ciudadana y las decisiones de miles de empresas, la respuesta a la agresión rusa no tendría la envergadura y la eficacia que observamos a diario. No obstante, es la hora del liderazgo ilustrado y firme en los Gobiernos y organizaciones internacionales. Entre todos los dirigentes europeos, sobresale la figura del canciller alemán, quien ha impulsado hace diez días un giro estratégico completo en la política de defensa de su país.

Olaf Scholz es lo contrario a un visionario -de hecho, le gusta citar la frase de su maestro, Helmut Schmidt, «si uno tiene visiones, debe ir al oculista»-. Pero este veterano político, curtido en muchas batallas, ha entendido que la mayoría de sus conciudadanos estaban preparados para dar un paso histórico y dejar atrás el pacifismo que había definido a su país desde la posguerra. Incluso al menos la mitad de los votantes verdes respaldan esta reinvención, ante la constatación del peligro inminente que supone el régimen de Putin.

El Gobierno alemán no solo ha empezado a exportar armas a Ucrania, sino que se ha comprometido a un aumento enorme del gasto en defensa, con una inversión extraordinaria para llegar cuanto antes al 2% requerido por la OTAN. Ha en
viado tropas a los países del Este europeo situados en la frontera rusa y ha suspendido la puesta en marcha del gaseoducto Nord Stream 2. La primera economía europea prioriza la geopolítica y con el tiempo se convertirá también en la primera potencia militar del continente.

El apoyo a la acogida de los refugiados ucranianos es también muy amplio en la población alemana, así como el rechazo a la actual dependencia excesiva del gas y petróleo rusos. El Gobierno tripartito no se ha dividido, sino que ha resuelto internamente cualquier diferencia. El resultado ha sido premiado con una significativa subida en las encuestas.

El gestor de toda esta rápida transformación, Olaf Scholz, se presentó en la campaña electoral como el sucesor de Angela Merkel, haciendo gala de la misma combinación de pragmatismo, racionalidad y europeísmo que permitió a la canciller sobrevivir dieciséis años al frente del Ejecutivo alemán. Se podría decir que ahora ha sido fiel a este estilo de poder, al tiempo que se ha adaptado a una situación inédita tomando decisiones que tienen un hondo calado estratégico.