Artículos

¡Ojo con las reformas y el endeudamiento!

De esta crisis, de la que, aún sin poder cantar victoria, parece que vamos saliendo, deberíamos sacar unas cuantas lecciones. La primera, que el endeudamiento es peligroso, tanto a nivel de Estado como de empresas y particulares. La segunda, que las reformas es mejor hacerlas en época de bonanza. Y, muy importante cara a futuro, la lucha contra la corrupción y la evasión fscal debe ser una prioridad.
| | 6 minutos de lectura

A ver si esta vez se convierte en realidad. A fnales del 2010 ya hablábamos de brotes verdes y luego nos vino el susto del 2011, iniciado con la crisis griega y las dudas sobre la viabilidad del euro.

Ahora hemos vuelto a la casilla de salida. El año 2013 ha acabado siendo malo, pero algo mejor que las previsiones que se hicieron al inicio. El PIB español acabará cayendo alrededor del 1,2% en términos anuales, pero podemos afrmar que hemos salido de la recesión ya que en los últimos dos trimestres del 2013 el crecimiento intertrimestral es positivo.

Probablemente, el défcit público superará ligeramente el 6,5%. Las buenas noticias las han dado la exportación y el turismo. La mayoría de informes sitúan el crecimiento del PIB español en el 2014 entre el 0,5 % y el 1 %. Esto es una señal positiva después de la caída del 2013, pero insufciente para empezar a resolver el mayor drama que tenemos en la actualidad, una tasa de paro superior al 25%. Además, para que fnalmente empecemos a salir de la crisis es necesario que no tengamos sustos como en el 2011.

Las previsiones de crecimiento mundial para el 2014 se sitúan entre el 3,5% y el 4%, con un crecimiento sostenido en EEUU, China manteniéndose en el 7,5 % y esperemos que Japón salga de su estancamiento y vuelva a crecer a tasas del 2%.

En cambio Europa, con previsiones de alrededor del 1%, es el eslabón más débil y precisamente son nuestros clientes principales. Ello implica que nuestra recuperación depende del crecimiento que fnalmente se consiga en Europa. Los retos que nos presenta el año nuevo son numerosos.

La retirada de los estímulos por parte de la Reserva Federal parece el más signifcativo y ya supuso una elevada tensión en los mercados en el mes de mayo cuando se anunció. Aún no sabemos si seremos capaces de detraer del sistema la ingente cantidad de dinero que se ha inyectado sin que ello repercuta en el crecimiento de la economía.

En Europa tenemos la puesta en marcha, a cámara lenta, de la reforma del sistema fnanciero. De momento, tenemos a corto plazo la supervisión única de la mayoría de entidades fnancieras
ración de la economía española sea sólida.

La confirmación de la vuelta a tasas positivas de crecimiento en España va a depender de la evolución del consumo interno. La exportación no podrá aportarnos mucho más y para conseguir unas cifras del 1,5%, que no veríamos hasta el 2015, es necesaria una mejora del consumo que es difícil se produzca en esta situación de devaluación interna, centrada en bajadas de salarios, que mejoran nuestra competitividad pero merman la renta disponible de las familias.

La necesaria reforma de las pensiones, que limitará el crecimiento nominal de las mismas, tampoco es una buena noticia para el aumento del consumo.

Es por todo ello por lo que no podemos cantar victoria tan deprisa. La deuda pública, cercana al 100% sobre el PIB, impedirá aumentos de inversión pública y tendremos que limitar las rebajas de impuestos, que aumentarían la inversión de las empresas y el consumo de particulares.

La mejora del mercado de trabajo deberá venir necesariamente por la contratación que efectúen las empresas, y ahí es donde esperamos ver la parte positiva de la reforma laboral, que facilite la incorporación de los jóvenes al mercado laboral lo antes posible, en cuanto los empresarios anticipen una mejora en sus expectativas de ventas.

De esta crisis deberíamos sacar varias lecciones. En primer lugar, que el endeudamiento es peligroso, tanto a nivel de Estado, como de empresas y particulares. Es de esperar que todos los agentes económicos extremen la prudencia y fjen adecuadamente los límites a su endeudamiento potencial.

En segundo lugar, que es preferible efectuar las reformas estructurales en las épocas de bonanza que forzados por las circunstancias. Así hemos acometido al reforma del sistema fnanciero, la laboral y la de pensiones en una situación de crisis que ha aumentado el sufrimiento de la población.

En este punto se ha producido un aumento lacerante de la desigualdad. En la mayoría de países la
Reformar el sistema financiero, el mercado laboral y las pensiones en plena crisis ha aumentado el sufrimiento de la población por parte del Banco Central Europeo (BCE) y la realización de las pruebas de esfuerzo de la banca europea para conocer la salud de la misma.

No se esperan noticias negativas para la banca española que ya ha reforzado a lo largo del 2013 su capital para asegurarse salir bien en la foto. Se espera que el BCE continúe apoyando al sistema bancario con nuevas subastas; veremos si son capaces de conseguir que sea para que el crédito llegue a empresas y particulares y no para fnanciar a los Estados a través de la compra de deuda pública por parte de los bancos.

La crisis ha acabado fortaleciendo a los más fuertes y debilitando a los más débiles. Las diferencias de renta se han agrandado y este sí es un punto en que deberíamos replantearnos los principios de la socialdemocracia que ayude a una redistribución de la riqueza en favor de los más necesitados.

En último lugar, esperemos que la lucha contra los paraísos fscales, la evasión fscal y la corrupción sean una prioridad después de los esfuerzos que hemos exigido a la población. De no ser así, el descrédito de la clase política en general y el resurgimiento de los partidos políticos xenófobos serán inevitables.