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Luz en el túnel europeo

El drama de la guerra en Oriente Medio ha hecho que apenas se preste atención a la buena noticia que llega de Polonia
ABC | | 3 minutos de lectura

El drama de la guerra en Oriente Próximo ha hecho que apenas se preste atención a la buena noticia que llega de Polonia. El resultado de las elecciones permitirá gobernar a una coalición dispuesta a enmendar los desmanes de la ola nacional-populista. Las instituciones europeas habían puesto presión al Gobierno díscolo de Varsovia a través del procedimiento de vigilancia del artículo 7 del Tratado UE y de la condicionalidad del fondo de recuperación al respeto del Estado de Derecho. Pero al final, ha sido una mayoría de ciudadanos polacos, en la que sobresale el voto de los jóvenes, la que ha dicho basta a la deriva antidemocrática. Ha enviado a su casa a un Ejecutivo que erosionaba la independencia judicial, hostigaba a la oposición y atentaba contra la libertad de expresión. Polonia volverá a tener peso en Bruselas, más aún en un momento en el que los asuntos de seguridad y defensa son primordiales y su papel a la hora de prestar apoyo a Ucrania sigue siendo esencial.

Las siguientes elecciones en las que se derrote a los populistas pueden ser las europeas de mayo de 2024 y, dentro de algo más de un año, las británicas. Si los laboristas consiguen gobernar, darían pasos para enmendar el suicidio del Brexit e iniciarían el largo camino de regreso a la UE.

La guerra en Oriente Próximo, no obstante, vuelve a dar alas a los movimientos antieuropeos, situados en ambos extremos ideológicos. Un conflicto prolongado o escalado por Irán podría dar lugar a un aumento de ataques del terrorismo islamista en suelo europeo y a una nueva oleada de refugiados, dos terrenos abonados para los partidos que sacan provecho del odio.

Los europeos hemos comprobado de nuevo nuestra impotencia en asuntos de seguridad y defensa y las enormes limitaciones de una política exterior común formulada a través de la regla de la unanimidad en el Consejo y de una Comisión Europea fragmentada. La buena noticia que llega de Polonia es también una señal de que muchos ciudadanos quieren más integración, una Unión que defienda mejor sus intereses, valores y principios.