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Las vidas que menos valen

Desde la Casa Blanca, Trump ha dado alas al racismo y al rechazo de los emigrantes
Las Provincias | | 3 minutos de lectura

Los conflictos raciales se encuentran presentes en Estados Unidos desde mucho antes de su creación. La guerra civil de 1861-65, con la que el país selló su unidad y terminó con la esclavitud, sigue teniendo importantes secuelas. En 2020 la población afroamericana vive mucho más expuesta que el resto a la pobreza, a la pena de cárcel, a sufrir la violencia urbana y a la brutalidad policial. La igualdad de oportunidades y la movilidad social, fundamentos de la primera democracia del mundo, no se extienden de modo suficiente a los millones de miembros de esta minoría. Frente a los esfuerzos continuados y a los progresos conseguidos para revertir esta situación de discriminación e injusticia, una parte de los ciudadanos blancos sigue albergando sentimientos racistas. Además, hay grupos de activistas afroamericanos tan radicalizados que no aceptan la idea de integración y de convivencia pacífica con el conjunto del país y hacen una enmienda a la totalidad al sistema.

El paso de Donald Trump por la Casa Blanca ha empeorado la situación. Ha dado alas al racismo y al rechazo de los emigrantes. Ha conseguido que muchos de sus votantes expresen abiertamente sentimientos de intolerancia y practiquen conductas inaceptables hace unos años. Con la muerte del afroamericano George Floyd a manos de un policía, mientras otros agentes contemplaban el homicidio, el país se ha incendiado con cientos de manifestaciones, a veces seguidas de acciones violentas. No es solo una protesta contra el racismo y la idea terrible de que hay vidas sin valor alguno, sino un estallido contra un presidente que es parte del problema. La reacción de Trump ha sido la misma que ante la pandemia, dividir aún más a la población, y hacer electoralismo con sus proclamas de «ley y orden» y sus fotografías oportunistas ante iglesias que nunca ha pisado. No solo ha buscado ganancias a corto plazo con vistas a las elecciones de noviembre, sino que ha incitado a la violencia policial contra manifestantes pacíficos. La cúpula militar y su antiguo Secretario de Defensa, Jim Mattis, le han criticado por sus excesos.

Mientras Trump siga en la Casa Blanca, la solución no vendrá del gobierno federal. En cualquier caso, como ha recordado David Brooks, la mejor solución es trabajar directamente con las comunidades de los barrios urbanos de mayoría afroamericana, en los que la pobreza, la droga, la violencia de las bandas, el desempleo y la sanidad pésima crean un ecosistema de destrucción de vidas y falta de futuro. Se necesitaría un Abraham Lincoln que pudiese reconstruir con esta visión social la vida de una nación.