Artículos

La economía catalana, hoy y mañana

La incertidumbre política ha superado a cualquier otra variable económica como motivo de preocupación empresarial
El País | | 3 minutos de lectura

Ante el horizonte 2018, la economía catalana afronta unos escenarios de elevada incertidumbre como consecuencia de unas decisiones políticas que relegaron las prioridades económicas a un segundo plano (internacionalización, digitalización, etcétera). A la espera de un análisis con la perspectiva del tiempo, bajo el impulso de Fernando Trías de Bes, un panel de directivos y profesionales de la empresa en Cataluña han iniciado el proyecto Refem Empresa, Refem Catalunya para constatar cuantitativa y cualitativamente el impacto del proceso soberanista sobre la empresa catalana, así como sus expectativas futuras.

Los resultados son concluyentes. La in certidumbre política ha derivado en inseguridad jurídica, particularmente por el riesgo de quedar al margen del marco legal y regulatorio de la UE. Las instituciones financieras, cotizadas, y un gran número de empresas, han protegido sus activos y relaciones comerciales mediante el traslado de su sede social. Ni un segundo fuera de la Unión Europea. Además, el traslado de la sede social acostumbra a significar el cambio de sede fiscal y de centros de decisión. Acabaría afectando a la capacidad operativa, las inversiones y al tejido empresarial, así como al empleo y al bienestar social.

La incertidumbre política ha superado a cualquier otra variable económica como motivo de preocupación empresarial, fre nando la inversión extranjera directa, paralizando las operaciones corporativas y dañando la imagen de marca de Barcelona como destino turístico, centro de negocios, atracción de talento, etcétera.

La fractura social entre catalanes y con el resto de España ha provocado un deterioro de las relaciones comerciales con los clientes y distribuidores, llegando a generar boicots cruzados. La imagen de la marca catalana para algunos consumidores en España ha pasado de ser un activo a un pasivo y, por otra parte, las decisiones de traslado de la sede social han provocado reacciones de rechazo por parte de algunos consumidores catalanes. Entre los resultados más relevantes del trabajo de cam po, resalta la erosión de la productividad y la contaminación del clima laboral por la convocatoria de paros, manifestaciones y discusiones por motivos políticos.

Los directivos y profesionales de la empresa en Cataluña han dibujado un escenario 2018 en que la superación del conflicto exige un respeto claro y explícito de los principios de legalidad y de lealtad institucional tras las elecciones del 21-D, así como un proceso de reformas consensuadas en la financiación territorial, en que la solidaridad se combine con la ordinalidad, la alineación de las infraestructuras de conectividad física y digital al servicio de la competitividad y, sin dilaciones, muchas toneladas de empatía y generosidad. Resolver el conflicto en Cataluña representa también la disipación del mayor riesgo que enfrenta, hoy y mañana, la economía española.