Impuestos globales
El G-7 ha alcanzado un acuerdo histórico bajo la presión de Estados Unidos: que las grandes tecnológicas paguen un impuesto mínimo del 15% en el país donde obtengan beneficios. Ahora falta el acuerdo del G-20. No es la única noticia destacada de la semana, y es que seguimos ante una cascada de inversiones gigantescas. Las ingentes sumas que movilizó el presidente Biden inundan el país y se difundirán en todo el mundo. Primero distribuyó a los ciudadanos cheques que gastaron en más consumo. Luego, la Fed compró a bajos tipos de interés pagarés de talleres y tiendas de cualquier esquina. Y después se financiaron grandes infraestructuras. Existe tanta liquidez, que en Wall Street 1,7 billones de dólares se acumulan para la compras de nuevas fábricas, máquinas y procesadores digitales. La secretaria del Tesoro fue firme: pagarán impuestos los más ricos y las compañías que los eludían con alevosía. En bolsa, los inversores dudan entre comprar acciones por su valor o por su crecimiento. Las primeras son las que se venden a un bajo precio en comparación con las ganancias. Es decir, comprar las que cuestan poco. Las de crecimiento son las que tienen valores muy elevados y se espera que sigan ganando. Lo más probable es que ante un ciclo alcista como éste las diferencias disminuyan.
Las factorías automovilísticas tuvieron que cerrar por turnos porque no conseguían suministros de procesadores. Los mayores productores del mundo invierten miles de millones en nuevas fábricas. Samsung aumenta este año sus inversiones un 13%; el pasado año las aumentó un 45%. Taiwán invierte todavía más. La naviera Maersk compra nuevos buques contenedores, porque a más inversiones mayor tráfico mundial y más empleo.
En otros ciclos, las empresas de Wall Street recompraban sus propias acciones y favorecían a los accionistas. Esta vez no, porque el índice de precios de los metales aumentó un 98% en lo que va del año. Pero no todas las empresas crecen. La sentencia de un tribunal de los Países Bajos contra una petrolera puede difundirse y obligar al sector a reducir sus emisiones de carbono. Los hoteles esperan que aumente la demanda y que se confirmen los lanzamientos de los cruceros y los vuelos.
En el 2020, las compañías de Wall Street emitieron dos billones de dólares en bonos, casi el doble que en el 2019. Quieren recuperar lo que perdieron cuando cerraron fábricas y talleres. En España, sindicatos y patronales han llegado a un acuerdo inaudito: pasar por alto la reforma laboral anterior y apostar por un nuevo futuro. Se recuperan los mercados globales y el comercio multilateral. Biden exige a los más ricos que paguen más impuestos;, como a las tecnológicas. Se ayudará a los países más pobres para que vacunen a su población. |