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Francisco, tozudo y con sentido del humor

Expansión | | 5 minutos de lectura

La muerte del Papa Francisco este lunes de Pascua da pie a hacer un balance de su actividad durante los años de su pontificado, iniciado el 13 de marzo de 2013 tras la histórica renuncia al Papado de su predecesor Benedicto XVI.

El primer Papa no europeo. San Juan Pablo II fue el primer Papa (obispo de Roma) no italiano contemporáneo. Le siguió el alemán Benedicto XVI. Francisco es latinoamericano. Jorge María Bergoglio fue superior de los jesuitas de Argentina en tiempos de dictadura. La represión militar y grave violación de derechos humanos afectó a mucha gente: entre ellos, a algunos jesuitas que “quedaban al cargo” del futuro Papa. La película Los dos Papas ilustra aquellos tiempos convulsos y la tensiones que Bergoglio tuvo que soportar.

Tozudo y con sentido del humor. El mismo Papa Francisco se reconoce una persona tenaz, que persigue hasta el final lo que le parece importante; y al mismo tiempo con sentido del humor. El humor ayuda a relativizar nuestras tozudeces.

El gozo del evangelio. En la exhortación apostólica Evangelii Gaudium (El gozo del evangelio, noviembre de 2013), Francisco anuncia que ser cristianos consiste en sentir por dentro y expresar hacia fuera la paz y la alegría que derivan del evangelio (“buena noticia” en su etimología griega). A veces los cristianos, enfadados, nos emperramos en establecer estándares morales y excluir del amor de Dios a los que no los cumplen. En cambio, Francisco insiste en que la Iglesia debe acoger con paciencia a todas las personas, para acompañarlas –caminar a su lado– hacia vidas más humanas. Promueve la idea de que la Iglesia ha de ser “un hospital de campaña” que acoja a los heridos de la historia. Además, en relación con el sacramento de la confesión, afirma que el confesionario no puede ser una sala de tortura sino el espacio de la misericordia de Dios. Se hizo famoso un comentario suyo ante periodistas en un avión de retorno a Roma: “¿Quién soy yo para juzgar a una persona homosexual?”. Y repitió en diversas ocasiones: “En la Iglesia caben todos, todos, todos”.

Un mundo más fraterno y solidario. El Papa tiene preferencia por los últimos de la tierra. En sus desplazamientos fuera de Roma ha priorizado las zonas y los países donde la gente sufre más. Por ejemplo, denunció con palabras y con su presencia en Lampedusa el escándalo de las muertes en el Mediterráneo. Esta denuncia va pareja con una crítica de las actitudes deshumanizadoras que fomentael capitalismo. En concreto, ha sido contundente en denunciar las desigualdades y las consecuencias del cierto capitalismo, promover la paz y la fraternidad universales, ampliar el diálogo entre las religiones y luchar contra el cambio climático.

Ecología y espiritualidad. La encíclica Laudato si sobre la ecología y su relación con la vida espiritual justifica el nombre que tomó al ser elegido: el de San Francisco de Asís, cuyo Cántico de las criaturas comienza con las palabras Loado seas. Además del documento, Francisco ha promocionado actitudes ecológicas en diversas instituciones (por ejemplo: red de universidades Laudato Si) para que sus ideas desencadenen procesos de transformación social. Comentando el legado del Papa Francisco afirma José I. García (director del Centro Cristianisme i Justícia de Barcelona): “El futuro no se puede construir sobre la explotación del medio natural o de los seres humanos, sino sobre el cuidado y la responsabilidad mutuas”.

Una Iglesia sencilla, humilde y dialogante. El Papa ha denunciado el clericalismo (el arrogarse poder y superioridad por parte de los sacerdotes); ha promovido la idea de que “los pastores deben oler a oveja”; y ha continuado el trabajo iniciado por Benedicto XVI de denuncia de los abusos sexuales en la Iglesia. En esta línea, ha convocado un “sínodo”, cuya fase final terminó en otoño de 2024. El sínodo es una reunión de obispos; pero el de Francisco, además de obispos, ha congregado por primera vez a otros miembros (hombres y mujeres). Todos estuvieron rezando y dialogando en plano de igualdad durante las sesiones sinodales. Con ello se promueve una Iglesia que no actúa de arriba hacia abajo, sino que escucha al Espíritu Santo presente en cada cristiano/a y en cada ser humano, para ir traduciendo en palabras y obras las directrices y acciones que deben orientarnos a todos. De abajo hacia arriba. “Francisco ha mirado los orígenes de la Iglesia, los puntos pendientes del Concilio Vaticano II y ha comenzado a caminar hacia una Iglesia del futuro” (Manu Andueza, teólogo del Centro Cristianisme i Justícia).

A algunos grupos de Iglesia sus ideas y acciones le han parecido contrarias a la tradición de la Iglesia. Otros creen que podría haber llegado más lejos –por ejemplo, en el tema del acceso de las mujeres al sacerdocio–. Pero ciertamente ha marcado una dirección y un talante en la Iglesia y en el mundo. Ojalá que su legado nos lleve a vivir más a fondo los derechos humanos y el gozo del evangelio.