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Estrategia para invertir en bolsa

La Vanguardia | | 3 minutos de lectura

Lo que hemos vivido en la bolsa durante el 2018 es difícil de explicar. Pavese escribió: "No se recuerdan los días, se recuerdan los  instantes". En octubre descubrimos que se habían vendido miles de millones de dólares de deuda del Tesoro a diez años y que, por la relación inversa entre precio y rendimiento, estos valían más que los dividendos por acción del índice S&P 500. Las acciones de Wall Street y de toda Europa se hundieron. 

La mejor estrategia en bolsa sería comprar cuando termina un ciclo y las acciones han caído a su precio más bajo, luego esperar a que llegue el final del ciclo alcista y entonces venderlo todo. ¿Pero quién es capaz de acertar las veleidades del destino? Ahora sabemos que los algoritmos hicieron su trabajo, que se produjeron transacciones relámpago en Nueva York y sucedió lo que dijo Pavese: "El sueño es una construcción de la inteligencia, a la cual el constructor asiste sin saber cómo acabará". Antes de octubre, Apple parecía no tener techo y superó el billón de dólares en bolsa, y otras del grupo Faang (Facebook, Apple, Amazon, Netflix y Google) entraron en las apuestas. En un instante, el presidente de la líder en móviles dio a conocer que los beneficios del cuarto trimestre no serían los esperados porque las ventas en China habían caído. 

Los resultados de las bolsas en el 2018 fueron decepcionantes. Ibex 35 perdió un 15%; Dax, más del 18%, y S&P 500, el 6,1%. Pero China perdió más: 2,3 billones de dólares, un 25,5% Shanghái y 39,9% Shenzhen. El año empezó con nuevas sorpresas, y la noticia de que los negociadores de Trump viajaban a Pekín fue suficiente para que se recuperaran las bolsas porque la deuda del Tesoro a 10 años rendía sólo el 2,6% y la curva de intereses del dólar se aplanaba; además, el gobernador de la Fed sugirió un ritmo más suave en los aumentos de tipos.

En los últimos 60 años, cuando los tipos a corto superaban los de la deuda a largo era el anticipo de una recesión, pero la guerra comercial tiene consecuencias impensables. Financial Times demostró que las variaciones bajistas de los precios del grupo de las Faang provocaron fuertes caídas en Wall Street. Aunque Paul Valéry recomendó "nunca hagas previsiones, especialmente si son sobre el futuro", no existen indicios suficientes para esperar una nueva recesión, pero sí las turbulencias que desesperan a inversores y gestores de carteras. Los negocios se hacen al comprar, no al vender, y ahora lo más recomendable es tener acciones baratas que sean contrarias al ciclo (alimentos, electricidad, gas, agua) y, para los más arriesgados, robots, que al descontar los dividendos futuros con una prima de riesgo por el próximo aumento de tipos su valor por fundamentos sea muy superior al valor en libros.